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Los mellizos que se llevan 9 días

Ian y Laia nacieron de forma prematura hace diez meses y pesaron poco más de un kilo | Los médicos alargaron el tiempo de gestación de la niña para mejorar su pronóstico

Ian y Laia, con sus padres, Laura Pupo y José Carlos Martins, el pasado miércoles. | | ANNA MAS

Ian nació el 17 de enero y Laia, su hermana, el 26 de ese mismo mes, gracias a un parto en diferido. Sant Joan de Déu es uno de los pocos hospitales que pueden asumir este tipo de alumbramiento cuyo objetivo es incrementar el tiempo gestacional del segundo niño y mejorar su pronóstico.

Ian y Laia son dos mellizos de 10 meses que nacieron con nueve días de diferencia. El niño vino al mundo el 17 de enero de 2022. La niña, el 26 de enero. Ambos fueron prematuros: Ian nació a las 28 semanas y tres días, y Laia, a las 29 semanas y cinco días. Pesaron poco más de un kilo.

Los bebés nacieron en lo que se denomina un parto en diferido, propio de prematuros extremos. Y ayer se celebró el pasado jueves se celebró el Día Mundial del Niño Prematuro. «Los prematuros muy extremos, entre las semanas 23 y 28, tienen un pronóstico complicado y alto riesgo de mortalidad y lesiones», explica Silvia Ferrero, responsable de la unidad de prematuridad del Hospital Sant Joan de Déu (Esplugues de Llobregat) y médica adjunta del Servicio de Ginecología y Obstetricia del centro. Los partos en diferido son escasos: Sant Joan de Déu hizo tres el año pasado, «algo excepcional». «Hay muchos partos de gemelos prematuros, pero pocos hospitales en los que se pueda aplicar esta espera», añade.

«Cuando hay una gestación gemelar, si se cumplen unos determinados requisitos, hay la posibilidad de que un bebé nazca pero el otro se quede dentro», prosigue. De esta manera, los médicos intentan alargar el tiempo gestacional del segundo bebé y mejorar su pronóstico.

Seguimiento semanal

Laura Pupo, de 35 años, es la madre de Ian y Laia. Se quedó embarazada en julio de 2021. En la semana 20, tras una ecografía, los médicos vieron que el cuello del útero disminuía de longitud. Ocurre cuando se prepara para el parto. El útero se abre cuando se va a dar a luz. «Empecé con el seguimiento semanal, me dieron unas píldoras intravaginales y me recomendaron reposo». A la semana 22, le tuvieron que hacer un cerclaje (puntos de sutura en el cuello uterino para mantenerlo cerrado). Le dieron la baja. «Pero a la semana 24, se abrió y se podía ver un poco de la bolsa amniótica del niño. En el Hospital General de Catalunya (Sant Cugat) me dijeron que podía parir en cualquier momento y que su unidad de neonatos no estaba preparada para niños tan pequeñitos».

Laura fue entonces trasladada a Sant Joan de Déu. Este hospital y el Clínic practican partos en diferido. «Un parto así no tiene riesgos a priori. Eso sí, cuando tienes un gemelo que se ha quedado dentro debes vigilarlo muy de cerca. Debes tener claro que le proporcionas un beneficio, debes descartar que haya infecciones. Es decir, que no haya ninguna causa por la que sea mejor sacarlo», explica la doctora Ferrero.

En diciembre de 2021, Laura ingresó dos semanas en Sant Joan de Déu. «Como vieron que estaba bien y que no había variaciones en el cuello del útero ni la bolsa amniótica, me mandaron a casa. Me pusieron corticoides para madurar los pulmones de los niños. Y me dieron mucha información», cuenta.

Pero el 16 de enero comenzó con contracciones, por lo que regresó con su pareja y padre de los hijos, José Carlos Martins, al hospital. La familia vive en Rubí. El día 17, las contracciones eran tan fuertes que el niño nació antes de que le diera tiempo a bajar al paritorio. Dio a luz en planta. «La enfermera lo estimuló porque era muy pequeñito. Me decía: ‘Tranquila, está vivo».

La mejor incubadora

Ian fue trasladado a una incubadora. Pero los médicos decidieron mantener a Laia unas horas más. «Me dijeron que a partir de ese momento ni frenaríamos ni provocaríamos el parto. Mi cuerpo decidiría porque yo era la mejor incubadora», dice Laura. La madre se quedó ingresada en reposo. «No podía ni ir a ver a Ian en neonatos». A los nueve días, tras un sangrado, nació Laia en el paritorio. «Ahora están los dos bien. Se notó desde el nacimiento que Laia estaba mejor, sobre todo a nivel respiratorio». Aunque los bebés tienen 10 meses, es «como si tuvieran siete», porque nacieron 90 días antes. Pero sin secuelas. Ian pesó al nacer 1,1 kilos, y Laia, 1,190.

Hay otros casos de gemelos nacidos con hasta 48 días de diferencia. En España, la prevalencia de la prematuridad por debajo de la semana 37 está en torno al 9%, similar a la media europea. Los riesgos de los bebés prematuros van desde problemas pulmonares hasta daños cerebrales. ¿Y cómo se les trata? «Cuanta más prematuridad, más medicina intensiva. A partir de la 35º los consideramos prematuros tardíos y no ingresan en una unidad de neonatología».

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