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La expansión de las algas invasoras empobrece los mares de Canarias

Los investigadores piden un protocolo de seguimiento más estricto para frenar su expansión a tiempo | El cambio climático potencia la introducción de nuevas especies

Una investigadora recoge muestras del alga invasora ‘Halimeda incrassata’. Fiona Tomas (IMEDEA)

La expansión de las algas invasoras empobrece los ecosistemas marinos de Canarias. Macroalgas como la australiana, Caulerpa cylindracea, o la tropical Halimeda incrassata, llevan años expandiéndose por las aguas canarias demostrando su potencial para trastocar la vida marina de las Islas y disminuir la exultante riqueza de la que presumía antaño. 

Así lo destacó ayer Carlos Sangil, profesor del departamento de Botánica, Ecología y Fisiología Vegetal de la Universidad de La Laguna (ULL), en una de las conferencias que han inaugurado las XXIII Jornadas de Formación Telesforo Bravo, que se celebrán hasta el viernes en La Orotava. «No son muchas especies las que están repercutiendo en Canarias– apenas son cuatro o cinco– pero ya están afectando a la biodiversidad», explicó Sangil. 

Halimeda incrassata, la viajera "climática" El Día

Como destacó el investigador, el principal problema de estas algas, que llegan hasta el Archipiélago arrastradas por los barcos mercantes o las propias corrientes, es que son capaces de expandirse hasta «modificar las comunidades tróficas». Aunque esto último no se ha estudiado en las Islas, sí se ha comprobado en otros entornos en los que han aparecido. 

Su trabajo consiste en desplazar a las especies nativas (pudiendo, incluso, eliminarlas) y expandirse por todo el ecosistema. Como consecuencia, todos los invertebrados y peces asociados a la especie endémica pierden el lugar donde vivir y desaparecen. «Es lógico porque se modifica la especie estructurante», asevera Sangil, que advierte que, en este proceso, la más afectada es la biodiversidad marina del Archipiélago. Como puntualiza, «las plantas invasoras tienden a monopolizar las comunidades» desplazando al resto. Por ello, dejarlas expandirse sin ningún tipo de coto supondría propiciar una pérdida de la riqueza natural que posee Canarias.

Las Jornadas de Formación Telesforo Bravo versarán sobre los impactos de las especies exóticas

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Esta situación puede ocurrir tanto con especies que llegaron hace relativamente poco a las islas como con aquellas que llevan un tiempo habitando los arrecifes y las playas en Canarias. Es el ejemplo de Caulerpa cylindracea que se identificó por primera vez en Canarias en 1997 y, desde entonces, «se ha extendido por muchas islas». En el caso de esta planta con pequeñas hojas verdes con la punta redondeada, el problema se ha agravado en los últimos años porque está empezando invadir los «ambientes intermareales» –es decir, en aquellos más cercanos a la costa–.  

Y es que esta alga nativa de Australia suele crecer con mayor facilidad en la zona submareal –por debajo del litoral– y se desconocía su potencial para cambiar su comportamiento. Este ligero cambio, como explica el investigador, ya está empezando a tener «efectos negativos sobre la flora autóctona», pues como destaca «está desplazando a otras especies». 

Caulerpa cylindracea. El Día

Pero además de las que ya existen, el cambio climático está potenciando la llegada de nuevas especies a las Islas. «El océano se está calentando y la temperatura, que antes era una barrera geográfica que impedía la llegada de especies tropicales, se está rompiendo», relata el científico de la ULL. Es el caso de la Halimeda incrassata, un alga que está teniendo una «fuerte expansión» tanto en La Palma como en Tenerife. «Es una planta que modifica el fondo y es capaz de desplazar comunidades de peces enteras», reseña Sangil. 

A tenor del gran impacto que tienen estas especies invasoras en el Archipiélago, los investigadores insisten que el Gobierno de Canarias debe crear un protocolo más robusto para hacerles seguimiento. «El Ejecutivo lleva un registro, pero de las especies invasoras, pero nada más», explica. A esto se une un obstáculo adicional y es que en Canarias «hay poca gente formada capaz de identificar y discriminar una especie invasora», determina Sangil. Y es que, cuando un alga invasora se expande por completo, es «imposible» erradicarla. «Por ejemplo a Halimeda incrassata la hemos encontrado hasta 65 metros de profundidad en extensiones similares a campos de fútbol, es imposible erradicarla tanto desde el punto de vista técnico como del económico», resalta.  

Cuando un alga se asienta en las Islas, se expande tan rápido que es muy difícil erradicarla

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Pero lo que ocurre en el océano es solo un reflejo del enorme problema suscitan las especies invasoras en Canarias. Una preocupación que, dependiendo del contexto, puede ser «tan o más grande que el propio cambio climático», como indica Jairo Patiño, investigador del Instituto de Productos Naturales y Agrobiología (IPNA-CSIC) y el organizador de estas jornadas. Esto sucede porque, al contrario que el cambio climático, los daños provocados por las especies invasoras son «muy rápidos». «Como, además, muchas veces es una introducción invisible, los daños no se ven hasta que son enormes», resalta. 

Los ecosistemas terrestres y marinos están afectados por la introducción de especies exóticas que no tienen un espacio claro en la cadena trófica y que, cuando llegan a las islas, arrasan con lo que puedan. «En el medio marino están llegando especies tropicales debido al cambio climático y, mientras, en el terrestre están la culebra californiana, el conejo, las cabras, las termitas e, incluso, los gatos», explica. Las plantas tampoco escapan. «El cambio climático está potenciando la expansión de algunas de ellas por las Islas», revela el investigador. Los cactus, las gramíneas (como el rabo de gato) o las crasas (o suculentas) son algunas de las responsables de ir mermando la biodiversidad de las Islas. 

«Hay que tener en cuenta que la llegada de un invasor no solo supone la desaparición de una especie endémica», explica Patiño. La culebra californiana no solo está empujando a la extinción a los lagartos de Gran Canaria, también está eliminando al principal dispersor de semillas de mucha de la flora autóctona.

Para revertir esta situación, los investigadores consideran que se debe actuar en tres ejes: la investigación, la gestión y la formación a la ciudadanía. De ahí que las XXIII Jornadas de Formación Telesforo Bravo tengan un objetivo claro: conseguir que la población sea consciente del grave problema que acecha a la biodiversidad de las Islas. 

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