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Crianza

"Halloween es la excusa perfecta para abordar la muerte con los pequeños"

Las expertas recomiendan abordar la conversación "con naturalidad" y hacerles partícipes de las tradiciones propias de Todos los Santos, como llevar flores al cementerio

Dos personas visitan un cementerio. EFE

El día de Todos los Santos llena los cementerios cada año de personas que visitan y recuerdan a sus seres queridos llevándoles floresun ritual en el que muchas veces participan los niños y niñas. En su víspera, la muerte se convierte en una fiesta de disfraces, colores y gominolas, en la que los zombis, los fantasmas o las momias toman las calles de todas las ciudades. Dos tradiciones, la última importada de Estados Unidos, que conviven juntas y que se pueden aprovechar para hablar con los más pequeños de un tema tan tabú como es la pérdida de un familiar.

"Halloween es la excusa perfecta para poder abordar la muerte de una forma natural. Aunque cuando son muy pequeños ya sabemos que no la van a entender en toda su complejidad", defiende Alicia Ripollés García, psicóloga terapeuta. Por eso, la especialista recomienda adaptar la información a la edad del menor, a su experiencia y a su capacidad de comprensión. "Hasta los cinco o seis años los niños no comprenden la irreversibilidad de la muerte", comparte.

Sin embargo, la solución no pasar por recurrir a los eufemismos. "No tenemos que crear fantasías como que el abuelito se ha dormido o ha entrado en un sueño profundo. Todas estas explicaciones que nos parecen más amables pueden provocar traumas futuros y que los niños y niñas desarrollen un concepto desadaptado de la muerte. Por ejemplo, hay pequeños que tras el fallecimiento de un familiar no querían dormir o que se durmieran sus padres", comparte Sefa Mulet, psicóloga general sanitaria especializada en Psicología Clínica Infantil-Juvenil.

En este sentido, las expertas advierten que no se debe eludir el tema cuando surjan las primeras dudas. "Un error muy común es decirles que no hablen de la muerte porque son muy pequeños. Si tienen curiosidad, hay que responder a sus preguntas y dejar la puerta abierta a que el resto de semanas les podamos hacer un acompañamiento tanto de información como emocional.", añade Mulet. Al respecto, sugiere también clarificar cuál es el origen de esa preocupación.

Hablar con serenidad

Aunque no hay una única manera de afrontar la conversación, es importante trasladar la información de manera progresiva y desde la "serenidad y la naturalidad", aconsejan las especialistas. "Los adultos tenemos que entender que la muerte es algo natural. Si nos resulta incómodo a nosotros va a ser muy difícil que podamos transmitir a los niños y niñas un concepto claro de esta, y que no les generemos ansiedad. Hay que intentar evitar el dramatismo", afirma Consuelo Tomás, psicóloga especialista en Psicología Clínica en un centro que lleva su nombre.

Las especialistas aconsejan afrontar la conversación desde la serenidad

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De hecho, es en las etapas más tempranas cuando los mayores trasladan este temor a la muerte que los pequeños todavía no tienen. "El niño y la niña, según a qué edades, no tiene demasiado miedo a hablar sobre ella, sino más a la actitud que podamos mostrar al respecto. Si traslado el fallecimiento de un ser querido asustada e insegura, es cuando el menor se va a preocupar. Si lo hago tranquila y le acompaño en el proceso de duelo, va a transitar de una forma más sana", asegura Ripollés. 

No dejarles al margen

De cara al día de Todos los Santos, las especialistas apuestan por no dejar a los más pequeños al margen de las costumbres familiares. "Una de las creencias que arrastramos en nuestra sociedad es proteger a los niños y niñas pensando que acudir al cementerio les puede causar un gran dolor. Y no debería de ser así, sobre todo si nos lo están pidiendo. La experiencia clínica nos dice que pueden y deben participar en estos rituales, porque van a ayudarles también en el proceso de elaboración del duelo", apunta Ripollés.

Eso sí, detalla la experta, siempre con una explicación previa de lo que va a suceder y a quién van a rendir homenaje, estando siempre acompañados en todo momento por si se sienten abrumados por la situación, e intentando que la primera experiencia en un cementerio o un tanatorio no sea para visitar a un familiar con el que tienen un vínculo afectivo muy importante.

De igual modo, en la noche de Halloween, hay que procurar que no se confundan y comprendan el origen de una festividad, que no es propia de nuestra cultura. "Hay algún niño en consulta que me ha preguntado qué pasaba el día de todos los muertos, que no se quería morir", declara Ripollés. Por su parte, Consuelo Tomás recuerda que la víspera de Todos los Santos es "una fiesta divertida", pero que puede generar miedo a muchos pequeños. "Los padres y madres tienen que ir dotándoles de tranquilidad". concluye.

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