Los servicios sanitarios de Canarias atendieron el año pasado 2.360 isleños que tuvieron que ser hospitalizados por sufrir un ictus. El perfil del paciente era el de un hombre o mujer –indiscriminadamente– con una media de edad de 71 años.

En conmemoración del Día Mundial del Ictus que se celebra hoy, 29 de octubre, la Consejería de Sanidad ha aprovechado para recordar la importancia de mantener hábitos de vida saludable para prevenir esta patología así como actuar con inmediatez ante la sospecha de síntomas. El 85% de los ictus se producen por obstrucción vascular, mientras que el resto se produce por una hemorragia. Es la segunda causa de muerte en España y la primera en mujeres; además, es la primera causa de discapacidad adquirida en el adulto y la segunda causa de demencia.

Según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN), cada año unas 130.000 personas sufren un ictus en España, de los cuales un 50% tendrán secuelas posteriores que les causan discapacidad con una mortalidad del 30%. En los últimos 20 años, la mortalidad y discapacidad por ictus ha disminuido, gracias a la mejora en la detección precoz –como la implantación del Código Ictus en Canarias– y el control de los factores de riesgo. Sin embargo, su incidencia sigue aumentado.

La atención al ictus se encuentra enmarcada dentro del Programa de prevención y control de la enfermedad aterosclerótica de Canarias. El daño cerebral que produce un ictus está estrechamente relacionado con el tiempo que se mantiene la alteración en la vascularización cerebral y de la zona que se haya visto afectada. Por lo tanto, saber identificar precozmente síntomas de la enfermedad para poner activar el sistema de emergencias, puede ayudar a mejorar significativamente el pronóstico de esta enfermedad.

El Código Ictus es un programa plenamente instaurado en nuestra Comunidad. Es el procedimiento de actuación que se inicia en el lugar donde se genere la primera alerta al sistema sanitario, basado en el reconocimiento precoz de los síntomas de un ictus con el objetivo de trasladar lo antes posible a cada paciente al centro hospitalario idóneo para que pueda beneficiarse de una terapia de reperfusión y de cuidados especializados en una unidad de ictus.

El daño cerebral que produce un ictus está relacionado con el tiempo que se tarda en tratar

Al activar el Código Ictus mediante llamada al Servicio de Urgencias Canario a través del teléfono de emergencias 1-1-2, se pone en marcha el proceso intrahospitalario de diagnóstico y cuidados mientras se traslada al paciente con ictus hasta el servicio de Urgencias. A la llegada de un paciente al servicio de Urgencias hospitalario, el equipo de profesionales de la unidad estará esperando al paciente y en muchas ocasiones, será trasladado incluso a la propia sala de tratamiento.

El objetivo es no solo disminuir la mortalidad por ictus, sino las complicaciones y secuelas (morbilidad), ya que estas tienen mucha importancia en la calidad de vida posterior, puesto que el ictus constituye la segunda causa de invalidez o discapacidad a largo plazo en el adulto.

La asistencia al paciente con ictus incorpora la prestación de rehabilitación. Se trata de un proceso complejo, multidisciplinar, limitado en el tiempo y cuya finalidad fundamental es tratar y/o compensar los déficits y la discapacidad (motora, sensorial y/o neuropsicológica) para conseguir la máxima capacidad funcional posible en cada caso, facilitando la independencia y la reintegración al entorno habitual del paciente en todas sus vertientes (familiar, laboral y social).

En la prevención de los factores de riesgo está la clave para evitar nuevos casos, su morbilidad y mortalidad. En síntesis, uno de los pilares de la atención al ictus es el control y tratamiento de enfermedades como la hipertensión, diabetes y dislipemia, así como mantener una dieta y actividad física equilibradas, evitando el consumo de tóxicos como tabaco, alcohol, café y otras drogas de abuso.

Hay varias circusntancias que pueden hacer sospechar sobre la posibilidad de que se produzca un ictus. Uno de ellos es la pérdida brusca de la fuerza o la sensibilidad así como el entumecimiento o debilidad de una parte del cuerpo. Generalmente afecta a una mitad del cuerpo y se manifiesta sobre todo en la cara y las extremidades. También puede producirse una aparición repentina de confusión o dificultad para hablar, problemas de visión, ceguera o visión doble, una manifestación inesperada de dolor de cabeza sin causa aparente o una sensación de vértigo intenso.