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Crisis climática

El mundo registra un nuevo récord de concentración de gases de efecto invernadero

La Organización Meteorológica Mundial alerta de un aumento de dióxido de carbono, metano y óxido de nitrógeno en la atmósfera

Vista de una las chimeneas de una fábrica.

La presencia de dióxido de carbono, metano y óxido de nitrógeno —tres de los principales gases que están impulsando el avance del calentamiento global y de la crisis climática en todo el planeta— ha alcanzado una nueva cifra récord. A tan solo unas semanas del inicio de la cumbre del clima de Sharm el-Sheikh, el encuentro diplomático en el que se intentarán trazar las medidas para detener el aumento de las emisiones globales, la Organización Meteorológica Mundial (WMO) publica su informe anual sobre gases de efecto invernadero y lanza, una vez más, un llamamiento a las autoridades políticas del mundo. "Estamos ante la enésima señal de alerta del cambio climático", resume el informe, publicado este miércoles.

El análisis, centrado en los datos del año 2021, apunta a varias conclusiones preocupantes. El año pasado, el mundo registró los niveles más altos jamás observados de metano. En los más de 40 años que se monitoriza la presencia de este gas en la atmósfera nunca se había alcanzado una concentración tan alta. Los expertos afirman que, en parte, esto se podría deber a procesos naturales pero que, más allá de esto, es indudable que la actividad humana ha tenido una gran parte de la culpa. Sobre todo porque, paradójicamente, justo el año pasado durante la cumbre de Glasgow se presentó uno de los pactos más grandes hasta la fecha para reducir las emisiones de este gas.

El informe también alerta de un incremento en los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera. Entre los años 2020 y 2021, cuando justo arrancaba el camino de la recuperación del covid-19, este gas aumentó a un ritmo superior al observado durante la última década. Se confirma, una vez más, que después del parón provocado por la pandemia de coronavirus ha habido un importante repunte en las emisiones de este gas. Los expertos atribuyen este fenómeno a dos factores principales: la quema de combustibles fósiles (relacionada, por ejemplo, con la circulación de vehículos) y a la producción de cemento en el sector de la construcción

Todavía no hay datos definitivos sobre las emisiones de este año pero, según reflejan las cifras preliminares recogidas por observatorios de todo el mundo, todo apunta a que en 2022 esta tendencia seguirá al alza. Los expertos, de hecho, temen que si no se toman medidas de forma inmediata es muy probable que este año se vuelva a batir el enésimo récord. "El continuo aumento de los gases de efecto invernadero, incluido el récord en las concentraciones de metano, es una alerta de que vamos en la dirección equivocada", argumenta Petteri Taalas, secretario general de la Organización Meteorológica Mundial, durante la presentación oficial de este análisis. 

Un siglo de atmósfera contaminada 

El mundo nunca había tenido tal concentración de gases de efecto invernadero como ahora. En 2021, según apunta este último balance liderado por una red de científicos de todo el mundo, la presencia de dióxido de carbono en la atmósfera alcanzó 415.7 partes por millón, la de metano se situó en 1908 partes por millón y el óxido de nitrógeno estuvo en 334.5 partes por millón. Los registros apuntan a un incremento medio del 149%, el 262% y el 124% en la presencia de estos gases respecto a la era preindustrial. Y este aumento, una vez más, está directamente relacionado con la actividad humana. 

La elevada concentración de estos gases en la atmósfera está provocando varios 'daños en cascada' que van desde el aumento de los fenómenos meteorológicos extremos hasta el avance del calentamiento global. De seguir así, con los actuales niveles de emisiones, se estima que los termómetros del planeta aumentarán una media de 2,5 grados en las próximas décadas (esto, en países como España, se podría traducir en un incremento de entre cuatro y siete grados de media para finales de siglo). La comunidad científica ha alertado en innumerables informes que el único 'umbral seguro' para la salud del planeta (y de sus habitantes) es detener el calentamiento global por debajo de los 1,5 grados de media.

"Esta información subraya, una vez más, el enorme reto y la necesidad vital de cortar las emisiones de gases invernadero para frenar el aumento global de las temperaturas", destaca Taalas en un mensaje especialmente dirigido a los líderes que, reunidos en la ciudad egipcia de Sharm el-Sheikh entre el 6 y el 18 de noviembre, volverán a debatir sobre cómo cortar el grifo a las emisiones de estos gases que están calentando el planeta. "Necesitamos transformar nuestro sistema industrial, energético y, en general, nuestro estilo de vida. Tenemos la capacidad técnica y económica de hacerlo. Solo necesitamos empezar ya. El tiempo se agota", destacan los científicos en la presentación de este último informe. 

La Organización Meteorológica Mundial, por su parte, también anuncia que está poniendo a punto un mecanismo ­­­internacional para monitorizar las emisiones de gases de efecto invernadero. Esta herramienta, anunciada el año pasado durante la cumbre de Glasgow, pretende convertirse en un sistema de intercambio de información para la comunidad científica. En un principio, este mecanismo solo se utilizará para mejorar los análisis y las predicciones sobre la concentración de estos gases. No se utilizará para penalizar a los mayores emisores del planeta (o mejor dicho, a aquellos que están emitiendo por encima de lo acordado) pero, al menos, ayudará a saber quiénes son. 

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