Suscríbete eldia.es

eldia.es

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Diego Comino González Comandante jefe de policía judicial e información en santa cruz de tenerife

«En todos los delitos es muy importante la colaboración policial internacional»

«Hay listas de espera para acceder a la Policía Judicial o al servicio de Información», afirma el comandante jefe de la Policía Judicial e Información en Santa Cruz de Tenerife

Diego Comino González, comandante jefe de Policía Judicial e Información en Santa Cruz de Tenerife. Carsten W. Lauritsen

El comandante Diego Comino opina que la lucha contra los delitos tecnológicos es el gran reto a nivel interno que tienen los investigadores de Policía Judicial, tanto en su institución como en otros cuerpos de seguridad. De las operaciones del Equipo de Delincuencia Organizada y Antidroga, destaca una en la que se intervinieron 400 kilos de cocaína y se detuvo a ciudadanos de la República de Montenegro.

¿Cuáles son los retos de la Policía Judicial a nivel interno?

Los principales están relacionados con las nuevas tecnologías y los delitos tecnológicos. Se están dando pasos muy importantes en ese sentido. Y a esa evolución es a la que la Policía Judicial, tanto en la Guardia Civil como de cualquier otro cuerpo de seguridad, debe dar prioridad y estar siempre atenta, teniendo en cuenta ese gran crecimiento del mundo virtual, sobre todo tras la crisis sanitaria del 2020 con el covid-19, que provocó un aumento de las compras y gestiones por internet. Estas, al final, no dejan de ser una vía por donde los delincuentes tienen un campo de trabajo nuevo. Antes la gente iba más a los grandes almacenes y ahora, compra más en la página de internet de esa misma firma. En general, se están consiguiendo grandes objetivos. Pero la evolución tecnológica nos obliga a mantenernos a un nivel alto y, sobre todo, a no bajar la guardia.

¿Qué valoración realiza de este primer año de los grupos @?

Están dando muy buenos resultados. Tenemos equipos distribuidos por toda la provincia, con personal que ha recibido formación específica y que, además, utiliza diariamente cauces de comunicación directos para actualizarse y coordinarse, lo que hace que puedan sacar sus propias conclusiones, ya que los procedimientos relevantes que surgen se ponen a disposición de todos. Tener ese despliegue ha permitido lograr buenos resultados.

¿Cuáles son los desafíos externos en delincuencia?

Se está avanzando mucho en general y eso es lo más importante. Por ejemplo, la comunicación internacional tiene un papel muy importante, incluso, ante la realidad que conocí como capitán de Policía Judicial hasta el 2017. En ese año, la colaboración internacional policial ya era muy buena, porque se había mejorado muchísimo con respecto a la década anterior. Hace 20 años las dificultades en la comunicación eran mayores. Pero hoy en día, como ocurre en muchos campos, hemos superado muchas de ellas y hemos ganado en agilidad y rapidez, entre otras cosas. Esa colaboración internacional es fundamental para lograr esos buenos resultados que obtenemos. La droga no se fabrica en Tenerife, o se hace en muy poca cantidad; generalmente viene del extranjero. Tenemos delincuencia que viene de otros países. Si no disponemos de esa información de origen con, por ejemplo, un agente alemán o con uno belga o noruego, pues nos quedamos cortos o la información se ralentiza y no habría esa agilidad. Se debe continuar con la evolución que llevamos, porque la delincuencia es cada vez más internacional.

¿En qué grupos es más necesario ese intercambio de información a nivel internacional?

En todos. Tenemos operaciones del Equipo de Delincuencia Organizada y Antidroga (EDOA), en las que las comunicaciones con los países de producción son importantes para ganar en eficacia y rapidez. De lo contrario, uno de los efectos negativos puede ser alargar los tiempos, con las complicaciones que ello supone para obtener pruebas suficientes para demostrar la comisión de delitos. Luego tenemos la delincuencia tecnológica, que busca servidores en países donde hay un modelo policial con un desarrollo diferente al nuestro. Pero, gracias a esas relaciones internacionales, en la mayoría de los casos se logran buenos resultados a corto plazo.

En la provincia y la demarcación de la Guardia Civil, ¿cuáles son los delitos más habituales?

Hemos resuelto la mayoría de los delitos cometidos, incluso los más graves, y podemos decir que estamos en un lugar seguro, aún teniendo en cuenta que vivimos en una región a la que cada semana llegan turistas de muchos países a pasar sus vacaciones, y que, por tanto, la población en algunos de nuestros municipios aumenta rápidamente. Nos preocupan mucho los delitos violentos, los que afectan a las personas, los robos en domicilios y, realmente, la eficacia es muy alta. Hay lugares, como los miradores o los parques nacionales, entre otros, en los que, como prevención, tratamos de reforzar las medidas de seguridad. También ha habido robos violentos perpetrados por grupos organizados, pero que, casi de inmediato, fueron esclarecidos y puestos sus miembros a disposición judicial, como ocurrió recientemente en una operación del Equipo de Delitos contra el Patrimonio.

En los últimos años, el Equipo de Delincuencia Organizada y Antidroga (EDOA) ha hecho importantes operaciones antidroga; ¿cuáles destacaría?

Hay una operación, llamada Kobe, que se explotó en febrero del 2021. Es un ejemplo de colaboración policial. Participó nuestra Policía Judicial, el Equipo de Crimen Organizado (ECO) de Canarias, que tiene sede aquí, en Tenerife, y la Policía Nacional. Aprovecho para decir que en Tenerife la coordinación con la Policía Nacional es excelente. Y eso, al final, es un beneficio para el ciudadano y resulta esencial. En la mayoría de las operaciones importantes de droga existe colaboración entre el EDOA y la Udyco (Unidad de Drogas y Crimen Organizado) de la Policía Nacional. Y, cuando se hacen muchas y salen bien, se siguen realizando acciones conjuntas. En la operación Kobe se detuvo a individuos de la República de Montenegro. Uno de ellos estuvo vinculado con el grupo de los Pink Panther (especializados en grandes robos de joyas). Se intervino más de 400 kilos de cocaína y más de 400.000 euros. Fue una operación compleja, pues hubo que hacer gestiones en muchos países y explorar nuevos caminos para llegar a los implicados.

¿Cuesta hallar agentes dispuestos a entrar en los equipos de investigación o hay listas de espera?

Hay listas de espera. La gente a la que le gusta la investigación, ya sea por la rama de Policía Judicial o por la de Información, siempre expone: cuenten conmigo cuando puedan. Las plazas están todas cubiertas y hay demanda.

En las actuales investigaciones, ¿cuánto queda del trabajo de calle y cuánto depende de las nuevas tecnologías?

En función de la operación. Hay operaciones que requieren un 80% de trabajo de calle (seguimientos, observación, control o estar encima del objetivo) y otras en que el 80% es labor de despacho, más de análisis de comunicación o medios técnicos. Las operaciones sabemos cómo empiezan, pero no a dónde nos van a llevar. En la Isla Sorna, en la que se detuvo a cuatro ciudadanos rusos y españoles por no cumplir las obligaciones con Hacienda, hubo que analizar un volumen de documentación muy elevado, tanto mercantil como notarial.

¿Puede citar algún servicio más destacado de lo normal del Equipo de Delitos contra las Personas?

Es complicado marcar una operación más relevante que otra por homicidio o asesinato. El esfuerzo que hay que hacer con una muerte violenta es considerable. En 2021 se hizo la operación Ten Bel, que permitió detener a dos hombres en el Reino Unido por un homicidio en Tenerife. Ambos presuntamente acabaron con la vida de un vecino en un parque de dicha localidad de Arona. Este es un ejemplo más de la importancia de la colaboración internacional. En el Equipo de Delitos contra las Personas, el personal no solo posee buena y continua formación, sino que, además, tiene veteranía y experiencia. Sabe en cada momento cómo actuar. Es muy importante que se den los pasos cuando hay que darlos y no meter la pata en ningún procedimiento.

Compartir el artículo

stats