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Entrevista

Ángela Rodríguez: "Las políticas de igualdad molestan a los hombres machistas porque van a perder privilegios"

La secretaria de Estado de Igualdad visita Ibiza por primera vez para acercar a los ciudadanos la actividad, en materia de Igualdad, que lleva a cabo el Gobierno

Ángela Rodríguez, ayer, en las instalaciones de Diario de Ibiza. IRENE VILÀ

Defensora de la diversidad y la igualdad. Así puede definirse a Ángela Rodríguez (Pontevedra, 1989), secretaria de Estado de Igualdad y contra la Violencia de Género, que ha pisado la pitiusa mayor por primera vez para acercar sus políticas a los ibicencos.

¿Qué supone venir a Ibiza en el marco de las Aulas Feministas?

Primero la intención de venir a contar las políticas de igualdad que está haciendo este Gobierno a cada rincón de España. Creo que es muy importante que la ciudadanía sienta que el Ministerio de Igualdad hace políticas que les interpelan también a ellos y a ellas. La violencia de género o los problemas de cuidados, por ejemplo, no son ajenos a lo que sucede en Ibiza, por lo que creo que es importante estar aquí.

Al entrar en su Twitter lo primero que leemos es: feminista y bisexual. ¿Hasta qué punto es necesario hacer esta carta de presentación?

Es una cuestión de intentar hacer activismo y mostrar cierta visibilidad desde los lugares de representación que habitualmente han estado vetados para personas como yo. La prueba es que soy la única persona LGTBI de todo el gobierno, creo que nunca ha habido una ministra en España que fuera bisexual o lesbiana, ya no digamos trans, y eso es una muestra de que aún faltan cosas por cambiar y que muchas veces sigue costando salir del armario, especialmente en política.

¿Supondrá un antes y un después?

Hay una ola de cambio y, cada vez más, la comunidad LGTBI es más aceptada. Gracias al Orgullo y al movimiento que hay por la defensa de nuestros derechos y el avance en las leyes que hemos estado viendo, y que va a pasar también ahora con la Ley Trans, hay gente que da un paso adelante. Pero no podemos obviar que tiene consecuencias y que a veces provoca reacciones negativas.

Su Ministerio ha aprobado varias leyes en los últimos meses, como la de ‘Solo el sí es sí’, que también conlleva connotaciones negativas, según algunas personas, como por ejemplo la del abogado de ‘La Manada’, que dice que se apoyará en la nueva norma para solicitar una reducción de la condena.

Lo que dice este señor es propaganda machista y creo que es una irresponsabilidad tremenda porque lo que pretende es seguir propagando el terror sexual, haciendo creer que puede haber violadores que salgan de la cárcel o que tengan menos pena. Esto es rotundamente falso. Durante mucho tiempo, no solamente los órganos de consulta del Estado como el Consejo General del Poder Judicial, también todos los juristas del Gobierno y del Parlamento han revisado esta norma para evitar que hubiera una rebaja de las penas. Esta ley, lejos de tener tintes peyorativos, lo que es es una buenísima noticia para nuestro país. No solo porque nos coloquemos a la vanguardia en la protección de los derechos a las mujeres en todo el mundo, sino también porque está pensada para responder a un grito de muchas mujeres que decían que les daba miedo volver solas a casa, que les pinchen en un bar, etc.

¿Habrá países que tomen como ejemplo a España para aplicar una ley similar?

Sin duda. Hemos viajado por muchos lugares en los que nuestras políticas han sido muy bien recibidas y han querido entablar con nosotras relaciones de trabajo para poder emular nuestras políticas. Es probable que veamos políticas como la del ‘Solo sí es sí’, por lo menos en países de nuestro entorno que me consta que les interesa, como Francia o Portugal.

¿Es importante que la cara visible de esta ley sean mujeres?

Creo que sin los hombres no vamos a poder erradicar la violencia machista. Ahora bien, creo que el protagonismo de las mujeres sigue siendo más necesario que nunca porque durante mucho tiempo hemos estado apartadas del papel de lo público.

Han salido muchas ‘manadas’ a raíz de lo de Pamplona y hay quien dice que dar visibilidad conlleva un número mayor de agresiones cuando el otro punto de vista puede ser que estuvieran ahí, pero no se denunciaban.

Totalmente, de hecho este debate que planteas es muy interesante. Siempre se discute esto por si hay un efecto contagio, pero a nosotras el análisis de los datos nos lleva a pensar que el aumento de denuncias en los últimos meses, también aquí en Balears, probablemente tenga que ver con que se ha lanzado un mensaje de seguridad a las mujeres. Hay muchas que tienen miedo a no ser creídas. Si le damos la vuelta a ese miedo para que puedan confiar en las instituciones, lo que vamos a ver es más denuncias.

¿Y si la institución funciona, pero la justicia no?

España tiene un problema evidente con el poder judicial. Hay una falta de democracia tremenda, pero que a nadie se le escape que el hecho de que haya claras dudas al respecto, esto no es ajeno a las mujeres. Es un poder judicial que tradicionalmente ha estado ocupado por hombres, pero nos hemos encontrado, además, muchos casos en las que los jueces no han estado a la altura del país para el que tienen que hacer justicia. Esta es una reflexión importantísima y por eso es tan buena noticia que leyes, como la ley del ‘solo sí es sí’, incluyan formación en materia de género y sexual y que sea obligatoria para todos, no solo para aquellos de los juzgados de violencia de género.

Otra ley aprobada, no sin mucha crítica, ha sido la del aborto.

Es una muy buena noticia porque, además, es una ley de derechos sexuales y reproductivos. Ya era hora de cambiar esta reforma que había hecho el PP en 2015 para que las menores tuvieran que abortar con el consentimiento de sus padres. Pero, sobre todo, creo que lanza un mensaje muy poderoso a las mujeres, que es que su cuerpo es suyo y pueden hacer con él lo que quieran. Aquí también entra la gestión de la anticoncepción, la salud menstrual, el hecho de que los hombres puedan tener una píldora masculina, que nosotras podamos tener bajas por dolor menstrual, que pueda haber productos en escuelas o trabajos a disposición de las mujeres... Durante mucho tiempo se ha trasladado la idea, a través de las políticas públicas, de que nuestros cuerpos eran de segunda. Creo que esta Ley va a poner sobre la mesa cambios muy profundos.

¿Y por qué tiene tantos detractores?

¿A quién le pueden molestar las políticas de igualdad? A las mujeres no nos molestan porque significa que la sociedad se va a reorganizar para mejorar nuestras vidas.

Hay comentarios negativos de mujeres en este sentido.

Creo que son excepciones. Quienes muestran más su enfado son aquellos que van a perder privilegios. Por ejemplo, los hombres que piensan que las mujeres estamos condenadas a ser madres y tener que estar en casa cuidando a nuestros hijos mientras ellos se van a trabajar. El hecho de que tú puedas decidir para ti una vida alternativa es algo que a algunos hombres, a los hombres machistas, les puede molestar.

Estamos a las puertas también de la aprobación de la Ley Trans. ¿Hay fecha?

Se aprobará en este semestre y España, por fin, le va a decir a las personas trans que no son personas enfermas.

¿Cómo valora ese pensamiento?

Es una desgracia, pero creo que las cosas han cambiado y España respeta que cada uno sea lo que quiere ser. Nadie pierde nada cuando regulas derechos como estos, lo que sucede es que hay personas que ganan derechos.

¿Qué va a pasar con estas leyes en el supuesto de que a partir de las próximas elecciones gobierne la derecha?

Al gobierno de coalición le queda gobierno para rato y estamos en buena forma, a pesar del panorama político que ha tocado gestionar. Creo que lo hemos hecho bien porque si, durante estos años de crisis, hubiera gobernado la derecha, hubiéramos visto recortes, por ejemplo en dependencia. La ley de 2012 se quedó totalmente sin fondos en el momento en el que el PP entró en el Gobierno y esta semana hemos visto cómo se ha revertido cada euro. La única alternativa posible son gobiernos de los bloques progresistas, que ayudan a proteger los derechos de la ciudadanía. Creo que nadie duda de con quién está este gobierno: familias humildes y trabajadores. El PP, entre yates, narcos y corruptos, tienen más dudas de con quién está.

¿Pero cree que podrían derogarlas?

Lo van a intentar, pero se van a encontrar con una ciudadanía organizada que va a decir que estas leyes han venido para quedarse.

Hablando de leyes, ¿podrá regularizarse la prostitución?

El problema de la prostitución es complejo, sobre todo, porque está relacionado con la violencia contra las mujeres y la precariedad que sufren. Lo más importante que podemos hacer como Gobierno es desplegar una serie de medidas que protejan al colectivo, que se les garanticen unos derechos a las que sean víctimas de explotación o de trata y llevar a cabo una lucha activa contra el proxenetismo, cosa que hasta ahora no se ha hecho en nuestro país. Para que sea posible hay que invertir económicamente. ¿Cómo sacamos a una mujer que está siendo explotada sexualmente de un puticlub si no tiene dónde irse a vivir porque, además, está en situación irregular? Para ser abolicionista hay que estar dispuesto a cambiar la Ley de Extranjería y a hacer vivienda pública para que estas víctimas puedan irse a vivir ahí. Es un debate que tendremos que sacar y confío en que lo hagamos con rigor.

¿Está ahora sobre la mesa?

Son las medidas que estamos intentando llevar a cabo desde el Gobierno. Acabamos de aprobar el primer plan de inserción laboral que va a ayudar a mujeres que están en diferentes contextos para que puedan tener una alternativa y que esta sea digna, sin que las precaricen. Nos gustaría que pasaran de ser víctimas de explotación sexual a programadoras en las grandes tecnológicas de nuestro país, por ejemplo.

¿Habría que complementar estas medidas con una formación específica en los centros escolares? Hace unos días se publicó un estudio aquí en Ibiza en el que se constata que el 30% de los adolescentes consume pornografía prácticamente todos los días. No quiero decir que derive en explotación a las mujeres, pero no deja de ser un dato alarmante.

Exacto, pero sí que demuestra un problema que tiene que ver con que muchas generaciones han acabado la educación obligatoria sin recibir ningún tipo de educación sexual. Entonces los datos nos dicen que cuando los jóvenes quieren saber su sexualidad recurren a internet y no a sus padres o a sus profesores. ¿Por qué? Porque nuestra sociedad no se ha encargado de esto. Y es un problema que hay que asumir de una vez. O cambiamos de manera radical la educación en las escuelas o el problema del machismo no va a acabar. La única manera de evitar que existan violadores es enseñar en la escuela que está mal violar. Es que es tan evidente...

Y no poner el foco en la víctima.

Efectivamente.

Hablando de víctimas, recientemente hemos visto, además de forma literal, el caso Izan que saca a la luz otro tipo de violencia, en este caso bullying relacionado con la gordofobia. ¿Es también un problema escolar o hay que implicar, además, a las familias?

Somos una sociedad que sigue reproduciendo muchas lógicas que tienen que ver con la violencia y es importante prestarles una atención específica a los menores. Pero, además, tenemos un problema muy grande con la violencia estética. Cada vez se denuncia más, pero hay muchas personas que viven verdaderos infiernos porque sus cuerpos no son ‘normativos’. Hay una parte de la sociedad que intenta sancionar tu existencia, como si por ser gordo no tuvieras derecho a vivir.

Usted misma ha dicho, en varias ocasiones, que padece un Trastorno de la Conducta Alimentaria (TCA). No sé si cree que hay un cambio a raíz de la irrupción de las redes sociales.

Mi intuición es que las redes tienen doble rasero. Por un lado, son maravillosas porque empoderan, pero, por otro, siempre tenemos a nuestra disposición vidas y cuerpos perfectos que no se corresponden con la realidad. Esto afecta mucho a la salud mental, mayoritariamente a las mujeres, según los datos. Hay que empezar a hacer políticas públicas sobre este asunto.

Cambiando de tercio, en una de las conferencias de las Aulas Feministas decían que en España aprobamos antes una regulación de los riders que la de las personas que trabajan en el hogar. Parece que esta semana se ha dado un paso en este sentido.

Somos un país machista, por eso nos han preocupado, históricamente, otras cosas antes que la de las trabajadoras del hogar. Pero esta semana hemos dado un paso enorme para hacer justicia con su situación. Ellas han sido las que, en las situaciones más precarias, han cuidado de lo que más importa a la sociedad. Creo que están pasando de ser esas denostadas ‘chachas’ a ponerlas en el lugar que las corresponde.

¿Qué balance hace desde ocupó el puesto de secretaria de Estado de Igualdad?

Muy positivo. Hemos aprobado leyes y hemos empezado un camino con las Comunidades Autónomas para convertir los servicios de atención a víctimas en servicios esenciales y públicos y estamos consiguiendo que se abran conversaciones en la sociedad que antes estaban cerradas.

¿Repetiría en el cargo?

Desde luego nunca sola. Formo parte de un equipo impresionante de mujeres feministas.

¿Y cómo lleva las críticas?

Este país tiene demasiados problemas como para prestarle atención a los troles. Hay mucho odio en las redes sociales, sobre todo a la izquierda, pero el caso del Ministerio de Igualdad es paradigmático. La cantidad de misoginia que opera todo los días, que muchas veces es violencia política, creo que va a haber que estudiarlo en unos años y analizar cómo se ha normalizado que a una de las ministras más jóvenes de la historia, que más actividad legislativa ha conseguido sacar adelante, sea la más insultada. No es una falta de trabajo, es por ser mujer.

¿Considera que está relacionado con el hecho de ser directas y no tan protocolarias?

Creo que una de las formas más fáciles de hacer que la gente se sienta representada es no ocultar quién eres. Para mí, sería terrible tener que ocultar quién soy para estar en la política.

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