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Ganar un sueldo decente

Dos trabajos para llegar a fin de mes

El pluriempleo crece hasta alcanzar los niveles de 2008. La gran mayoría es forzoso y fruto de verse obligado a compaginar varios contratos precarios para tener un sueldo decente

Ana Vanaclocha, en el almacén de fruta donde trabaja por las mañanas. m.a.montesinos

El año pasado Kike Canet llegó a tener once pagadores para, entre todos, ganar un sueldo decente. Es vigilante privado y habitualmente trabaja cinco horas por las mañanas en una oficina de Labora. Es lo más fijo que tiene. En las tardes gira una ruleta en la que no sabe bien ni donde ni para qué empresa del sector trabajará. Puede ser un festival de música, un concierto, un partido del Villarreal, una empresa privada, una residencia para personas con trastornos mentales o uno detrás de otro a cualquier hora. Cada mes trabaja, por lo menos, dos fines de semana.

Inestabilidad. Aunque en su caso, parcialmente elegida. Tiene un hijo de 13 años con el que vive semana sí, semana no. Así que le viene bien tener algunas tardes libres. La semana que el niño no está, aprovecha y hace todas las horas que puede. Por otra parte, reconoce que los sueldos que marca el convenio de la seguridad privada no dan para vivir: "Haciendo 40 horas no te da para pagar la vida. Si tienes alquiler, un niño, gasolina, que ahora está al doble de precio, y gastos que pagar, nuestro salario base no te da para mantenerte", explica Canet.

Él es uno de los alrededor de 67.000 valencianos y valencianas que tienen un segundo empleo, según estimaciones de los grandes sindicatos en base a los datos de la Seguridad Social. Son en torno a 31.800 hombres y 33.200 mujeres. A nivel estatal, los datos ya son comparables a los del año 2008, después de varios cursos de subidas. El pluriempleo está volviendo, si es que alguna vez se fue.

Pero no todos los casos son como el de Kike, que tiene cierta capacidad de decidir su jornada y la cambió libremente al tiempo parcial. La realidad es que la mayoría de personas se ven forzadas a aceptar dos trabajos parciales y precarios para poder ganarse un sueldo digno a final de mes. Es el caso de Augusto Juan Epam, que trabaja de captador de socios en la calle para una oenegé por las mañanas y, por las tardes, intenta sacar adelante una empresa de organización de eventos en colegios e institutos. Creó la empresa con un socio después de organizar algunos juegos para los niños de su barrio y el objetivo era que ese fuera su sustento de vida. Al principio lo fue, pero llegó la pandemia, que destrozó el sector cultural, y acabó buscando otro trabajo que le ayudara a salir a flote. Llegó a acumular 4.000 euros de deuda pese a trabajar. La empresa todavía no se ha recuperado y necesita ese dinero extra para literalmente sobrevivir.

Lleva así 8 años. "Llega un momento que te ves con un trabajo y una empresa, trabajando para pagar los impuestos y acabas pidiendo prestado a final de mes para el transporte público", lamenta. Es la forma que tiene de salir a flote, uniendo dos fuentes de ingresos, pero como remarca, "no es lo mismo el hambre que has elegido que el hambre impuesta".

Kike Canet, a punto de empezar su servicio en las oficinas de Labora. perales iborra

Juan Carlos Gallart es responsable de empleo de CC OO PV, y explica que, "por un lado, estamos creando puestos de trabajo de forma muy notable", y eso se debe a la reforma laboral. Pero por otro, el empleo disponible es precario. "La gran mayoría del pluriempleo es forzado, no voluntario. Hay muchas personas que tienen un empleo más o menos fijo pero mal pagado y a jornada parcial, y tienen que buscarse otro igual para por lo menos asegurarse que no se quedan sin nada", remarca. Los sectores que más concentran el pluriempleo son el de servicios, la hostelería y otros como la vigilancia privada. Y suelen ser, añade, varios contratos a jornada parcial. Es muy complicado tener un empleo a jornada completa y otro a jornada parcial".

Algunas provincias como Alicante son las que concentran más pluriempleo precario sobre todo por su gran sector hostelero. En el norte, en cambio, prevalece todavía la industria "con trabajos que necesitan de formación y suelen ser más estables y completos", dice Gallart. "Hay una relación muy clara entre el sector servicios, el trabajo precario y el pluriempleo. Será mucho más común entre los camareros y empleadas de hoteles que en la industria de la zona de Castelló".

Ismael Sáez, secretario general de UGT PV, aclara que "no se puede decir que haya una tendencia de aumento de pluriempleo". Matiza que, mientras que en España representa el 2 % del mercado laboral, en otros países como Holanda es mucho más común y llega hasta el 4 por ciento. También es frecuente en otros países europeos. Por otro lado, no hay un perfil de edad más proclive a tener dos trabajos, pero sí que influye mucho el origen de la persona y si son extranjeros. "Todo el mundo reconoce que dentro de la hostelería hay mucho trabajo en negro, como en el campo, que suele recaer sobre inmigrantes", explica Sáez. Pese a todo, recuerda que la reforma laboral se ha enfocado en reforzar la inspección de trabajo y ha puesto medidas más duras, con lo que confía que toda esa economía sumergida aflore en los próximos meses. Así que el pluriempleo, en este sentido, no tiene que ser necesariamente malo si al menos cotiza.

Por contra, los que trabajan dos veces al día tienen muchas papeletas para sufrir un accidente laboral. "Acumular jornadas largas o maratonianas es un riesgo para la salud laboral, sobre todo cuando los trabajos se enlazan de manera habitual sin apenas descanso. Todavía tiene más peligro si se trata de actividades monótonas, porque pueden afectar a la salud mental y hay una relación directa con los accidentes de tránsito", explica Gallart.

También hay quien elige y compatibiliza dos empleos con una vida. Es el caso de Ana Vanaclocha, contable por las mañanas en un almacén de fruta de Carlet, y por las tardes en una academia en Alginet. Lleva ejerciendo en ambas desde el año 1992. "La gente se preocupaba cuando entraron en ERTE porque tenían dos pagadores en la declaración de la renta, yo llevo así casi 30 años", señala. Explica que ella prefiere este ritmo de vida mucho más que el de un trabajo fijo. "Me gusta cocinar cada mediodía en casa y tener libre entre la una y las tres y media me lo hace fácil", cuenta.

Ella ya tuvo la opción de teletrabajar a finales de los 90, cuando la academia le instaló un ordenador en casa, y ahora mismo los dos empleos le ofrecen mucha flexibilidad laboral: "Puedo entrar antes o después siempre que haga mis horas y acabe la faena, así que me viene muy bien", apunta. Incluso le ofrecen la posibilidad de ampliar las horas en alguno de los dos trabajos en caso de necesitarlo.

Juan Augusto Epam, trabajando en la calle para una oenegé. f.calabuig

En su círculo también hay personas con dos trabajos, aunque estos más estacionales. Es el caso de muchas de las mujeres que trabajan a temporadas en el almacén de fruta y al mismo tiempo cuidan a los internos de una residencia de ancianos que hay en Carlet. Un trabajo por sí solo no les daría para pagar las facturas, pero los dos, sí.

Los vigilantes privados están en plena negociación de su convenio colectivo. Actualmente las empresas del sector ofrecen pocos turnos de 40 horas que den para mantener una vida, así que la mayoría prefiere emplearse en varias empresas y hacer más horas. "Hay veces que acabas empalmando un servicio con otro, viajas, te cambias de uniforme y acabas haciendo 11 horas, o que la gasolina te sale casi más cara que el poco tiempo que vas a estar ahí si es, por ejemplo, un partido de fútbol". Por eso reivindica mejoras salariales en su convenio. "Cada vez hago más horas porque todo ha subido; la comida, la luz, el agua, la gasolina, absolutamente todo. Te puedes quitar de fumar para ahorrar, pero no dejar de echar gasolina para ir a trabajar", asegura.

En el círculo de Juan Augusto sí que hay muchas personas con un pluriempleo indeseado. "Ahora tenemos pobres que trabajan. Y que tienen dos trabajos. Se me vienen a la mente varios casos pero que no quieren exponerse. Una persona que tiene dos trabajos y aún así se le acumula deuda en el piso. Acabas ocupando todo el día para llegar reventado de trabajar, sin ningún tipo de vida familiar y ves cómo tienes que comer de lo más barato que hay para salir adelante. Tengo conocidos que hacen jornadas de 16 horas currando en chiringuitos. Y aún así no les da".

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