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Incendios

Zamora revive la pesadilla del fuego: “Esto es la puntilla”

El incendio en Carbellino y Roelos calcina cientos de hectáreas de fincas, pastos y forraje para vacas y ovejas: “Hemos perdido el alimento del ganado y siglos de encinas”

Paisaje de Roelos de Sayago tras el incendio. J. A. Benéitez

El oeste de Zamora vuelve a vivir días de infierno. Con el desastre de la Sierra de la Culebra todavía en la retina, Aliste y Sayago reviven la pesadilla de los incendios forestales que de nuevo arrasan importantes extensiones y llegaron a ser declarados Nivel 2 de peligrosidad. “Esto es la puntilla para los pueblos. Están abandonados, cada vez somos menos vecinos activos, hay mucha maleza, son verdaderas teas” alertaba un vecino de Sayago horas después de vivir la angustia de ver las llamas a las puertas del pueblo.

El parte oficial de la Junta, a las 19.00 horas del sábado, mantenía el Nivel 1 en ambos incendios, de Aliste y Sayago, permanecían activos, en perimetración y en fase de investigación de su origen.

El municipio de Figueruela de Arriba pierde importantes masas de pinos, castaños y monte bajo.

En Sayago, el peor parado ha sido el pueblo de Roelos donde sus vecinos se encontraron con el fuego a las puertas de las casas y los ganaderos ven cómo se han pulverizado pastos y forraje, el alimento de los animales.

El desastre se cuenta por “miles de hectáreas”, vaticinaba a La Opinión de Zamora el alcalde de Figueruela de Arriba, Carlos Pérez Domínguez. El municipio alistano ha vivido horas de extrema tensión, con un incendio forestal iniciado la madrugada del 15 de julio, sobre las cinco de la mañana, y que llegó a ser declarado de Nivel 2 de peligrosidad debido al riesgo para las personas cuando el fuego saltó la carretera ZA-P-2438 y obligó a la evacuación de Villarino de Manzanas.

Creíamos que nos quedábamos sin casas” contaba horas después del horror Ana María Manjón, una de las vecinas. Este paradisiaco pueblo fronterizo presenta la desoladora estampa que deja el fuego. Un paisaje de cenizas y “el pulmón del pueblo” herido. El pinar es el orgullo de los vecinos, un bosque emblemático con abundante níscalo que no pudo librarse de las llamas procedentes de Las Figueruelas.

Allí se inició el incendio, pasadas las cinco de la madrugada. Exactamente a las 5.06 minutos Silvia Sanabra de Figueruela de Abajo, llamaba al 112 alertando de las llamas que se acercaban al pueblo. Fue su gato quien realmente dio la voz de alarma. Silvia dormía cuando el felino se le subió a la cama, estaba inquieto. “Empezó a hacer cosas raras, se ponía tan pesado que lo eché de la habitación, pero seguía. Creí que andaba algún animal rondando, cuando finalmente me levanté y miré por la ventana no daba crédito”.

La pesadilla volvía a la comarca de Aliste y a la Sierra de la Culebra. Mientras llegaban bomberos y carrocetas, los vecinos de Figueruela de Abajo intentaban por todos los medios evitar la entrada del incendio en el pueblo. Desde la alcaldesa pedánea, al volante de un tractor, hasta el último habitante que pudo, todas las manos eran pocas. El fuego tomó dirección Moldones, sin que afectara al pueblo, para continuar hacia Villarino Manzanas.

Este pueblo ribereño fue el peor parado. La amenaza de las llamas obligó la evacuación de sus vecinos. Unas cuarenta personas, de las cuales 25 fueron alojadas en el pabellón polideportivo de Alcañices. Otras se fueron con sus familias. “No pegamos ojo en toda la noche, aunque se han portado muy bien con nosotros, cada poco nos informaban. A las dos y media de la madrugada nos confirmaron que el pueblo estaba salvado” contaba a este diario ya desde su casa Ana María Manjón aún sobrecogida y emocionada. “La noche ha transcurrido sin incidentes; se han hecho acompañamientos a las personas que lo han necesitado y realizado mediciones de niveles de glucosa a varias personas con diabetes” informaba Cruz Roja.

Paisaje quemado en Figueruela. Belén Martín

El sábado por la mañana los vecinos pudieron volver a Villarino, aliviados por la salvaguarda de sus casas, pero apesadumbrados por el daño medioambiental que ha provocado el fuego. “Es un pueblo muy bonito, todo verde, con la ribera, aunque este año está seca. Al final tienes que dar gracias porque lo puedes contar y sigues teniendo tu casa. Gracias a que descargaron agua sobre el pinar sino nos lleva todo por delante” advertía Ana María mientras contempla el desolador paisaje.

Se han perdido pinares y bosques muy productivos” lamentaba el alcalde Carlos Pérez ya desde la tranquilidad del incendio controlado y cuyas causas ya se investigan. El Seprona de la Guardia Civil indaga entre vecinos y representantes municipales para intentar determinar las causas del incendio a medios de la Junta y de la UME.

La huella del incendio en Figueruela de Abajo. Javier Esteban

En la comarca de Sayago, Carbellino, Roelos y Salce pasaron horas de tensión ante las dimensiones de un incendio que comenzó oficialmente a las 11.40 horas del viernes, aunque hay vecinos que sostienen que sobre las 10.30 horas ya vieron humo. La Junta declaró a las 22.00 horas del viernes el Nivel 2 de gravedad. “El trabajo del operativo de Incendios Forestales de Castilla y León durante la noche ha permitido evitar el riesgo para la población y la consecuente la bajada a Nivel 1”, declarada ayer a las 8.30 horas, informaba la Junta.

Inicialmente avanzó hacia Carbellino, donde los vecinos se movilizaron con tractores, cubas y todo lo que tenían a su alcance para evitar la llegada de las llamas y especialmente a las explotaciones ganaderas, las más vulnerables. “No había medios para venir, todo el mundo se puso a defender el pueblo” contaba el alcalde Benito Sánchez Piorno.

El malestar vecinal por la “escasez de medios” en este incendio “que con toda seguridad saltará las dos mil hectáreas” se dejaba sentir entre los vecinos de Carbellino y Roelos. “Es lamentable, nos han dejado abandonados. Apenas ha aparecido un helicóptero, que se ha ido rápido y mientras, la gente machacada. Gracias a los agricultores que han salido a arar y con las cubas sino esto se va de las manos” describía un vecino de Carbellino.

La pesadilla llegaba después a Roelos, donde las llamas avanzaban al albur del viento para situarse a las mismas puertas del pueblo. “Empezaron a tocar las campanas a las tres de la tarde, cuando el fuego ya lo teníamos dentro” se quejaba una persona. Las llamas han arrasado fincas recién segadas, preparadas para empacar, calcinado bolas de alimentos, forraje, pastos, encinas centenarias. Un desastre especialmente para los ganaderos, que se quedan sin alimento para el ganado en un año complicadísimo.

“Nos han dejado sin nada. El sustento del ganado se ha machacado” lamentaba José Andrés Benéitez. Fueron horas interminables de trabajo, tanto de los vecinos como de los medios desplazados a la zona. Cuadrillas nocturnas y maquinaria intentando atajar las llamas. “Escasos” coinciden habitantes de este pueblo. “Han tardado mucho en llegar los helicópteros, vinieron dos por la tarde, echaron dos bolsas de agua y se fueron. Es increíble”.

El resultado es una buena parte del término abrasado. Cuentan que pueden pasar las dos mil hectáreas. “Nos han abandonado” se quejaba otro vecino. Tampoco faltaron voces contra el alcalde, que se negó a suspender un pleno “cuando el incendio ya amenazaba al pueblo”.

Las propias cuadrillas y agentes de la Guardia Civil se vieron en serios aprietos entre la escarpada y pedregosa superficie. “Las paredes son muy bonitas pero no puedes moverte, los caminos están abandonados. Todo suma para que se haya producido este desastre” opina José Andrés Benéitez. “Vamos a perder mucho dinero y mucha salud con este incendio” lamentaba el ganadero

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