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Ciencia
Emilio Soler Onís Investigador del Banco Español de Algas

«Canarias es el laboratorio perfecto para controlar la biodiversidad»

El investigador Emilio Soler. E. D.

Emilio Soler, investigador del Observatorio Canario de Algas Nocivas, sabe que las tormentas no se pueden parar «porque son fenómenos naturales», pero sí controlar los efectos dañinos que sus consecuencias pueden traer. Es algo muy parecido a lo que se puede hacer con el estudio de las microalgas nocivas, los denominados dinoflagelados, afectados por el calentamiento global. Mañana se inicia Dino12. 

¿Qué se va a poner en común en la Conferencia Internacional DINO12, en el marco del 40 aniversario de la Facultad de Ciencias del Mar de la ULPGC y cuál es el papel de Canarias en este campo de la investigación?

Somos pioneros en estas investigaciones porque el Archipiélago está en primer lugar del mundo por su bbiodiversidad y se ha preocupado, desde las administraciones y desde la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) en montar un sistema de alerta temprana para, ya que no podemos evitar las consecuencias del calentamiento global, sí estudiar y conocer cómo podemos ir resolviendo los problemas que ya se nos están planteando. Más de 70 colegas investigadores procedentes de 14 países vamos a poner en común los resultados de nuestras investigaciones sobre los dinoflagelados, desde perspectivas muy diversas como el propio cambio climático, la paleoecología y paleocenografría, la biodiversidad y sistemática, la estratografía, la ecología, las estratigrafías de quistes de dinoflagelados, los ciclos vitales y las estrategias nutricionales, la evolución, los dinoflagelados tóxicos y biotoxinas, las escalas del fanerozoico y del tiempo profundo y la taxonamía. Dicho así suena a galimatías pero en el fondo lo único que se pretende es proteger el medio ambiente marino y evitar las consecuencias que nos pueden traer las microalgas cargadas de toxinas.

¿Dónde están en Canarias los mayores riesgos detectados por la existencia de estas microalgas, de estos dinoflagelados?

En los últimos seis años de investigación enfocada al conocimiento de su biodiversidad microalgal, el Observatorio Canario de Algas Nocivas ha identificado un total de 742 microalgas y cianobacterias marinas, incrementando en un 33% el listado de diversidad de especies citadas para las aguas del Archipiélago. Este importante incremento ha supuesto tener también un mayor conocimiento sobre las especies que son potencialmente nocivas y que pueden afectar a nuestras costas y, por tanto, perjudicar y tener un efecto negativo en la salud pública, en el Medio Ambiente, en la acuicultura y la pesca y, por supuesto en todas las actividades relacionadas como el turismo y el ocio.

Y ¿dónde ha estado el éxito de este trabajo llevado a cabo desde este Archipiélago?

Hemos llevado a cabo y perfeccionado una metodología nuestra, muy sencilla y muy eficaz, porque los métodos que se empleaban para otras zonas del planeta no eran aplicables a nuestro entorno. Estamos a la vanguardia en estos protocolos, que también se aplican en las aguas de toda la Macaronesia, como Cabo Verde y Azores, de forma que somos capaces, a pesar de no contar con una historia investigadora de más de 20 años, de detectar todos las modificaciones en el mundo marino provocados por los cambios climáticos. Somos conscientes de que no podemos frenar estos fenómeno, porque son fenómenos de la naturaleza pero sí podemos trabajar en la educación y la formación de todos para evitar el mayor daño posible como consecuencia de las toxinas que dejan en el mar los dinoflagelados.

«Somos pioneros en la erradicación de la ciguatera por la metodología que aplicamos contra ella»

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¿Puede poner algún ejemplo del trabajo que se ha hecho para evitar esos posibles daños al medio ambiente en las Islas?

El primero que se me viene a la cabeza es la aparición de la ciguatera, una intoxicación alimentaria producida por toxinas que contaminan el pescado, y que se detectó en el 2004 la primera vez y que se ha conseguido controlar. Canarias es un lugar seguro para el consumo de pescado cuando se compra en los lugares que tienen controles, como supermercados, mercados pero no se hace cuando el producto es consumido por los usuarios de pesca deportiva o furtivos, que no pasan por los organismos que controlan el consumo de los productos marinos. El trabajo sobre estos microorganismos, su estudio al detalle, nos permite hacer una trabajo de prevención y de información sobre los riesgos que se corre y cómo evitarlos. En Canarias, el principal problema de las microalgas y sus toxinas tiene que ver con organismos que viven asociados a los fondos marinos, y para su estudio, el Gobierno autónomo y la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria crearon el Observatorio Canario de Algas Nocivas, con el fin de gestionar los problemas, sobre todo de salud pública, pero también económicos, relacionados con el sector turístico y con la industria del ocio, de las que vivimos fundamentalmente en este Archipiélago.

¿Este trabajo se está valorando en el mundo científico internacional, lo vamos a ver en este Congreso?

Por supuesto que sí, yo creo que desde hace tiempo somos observados con mucho cariño y mucho interés porque como ya he señalado anteriormente, somos un laboratorio perfecto para aplicar una metodología y unas técnicas que nos han colocado en la vanguardia de estas investigaciones. El intercambio con el resto de los investigadores que acuden al Palacio de Congresos de Canarias estas dos jornadas va a poner sobre la mesa muchos elementos novedosos pero no creo que por encima de lo que vamos a mostrar desde Canarias.

¿Qué deberes se ponen ustedes como científicos para conseguir mejorar este futuro tan negro que se nos presenta con el calentamiento global?

Creo que nuestra obligación se resume en investigar, proteger y mejorar el mundo donde vivimos, aunque suene a canción sabida y nada original. El océano ya está saturado de CO2 y a pesar de que gobernantes y ciudadanos conocen esta situación, nadie se atreve a ponerle el cascabel al gato, tampoco los habitantes del planeta se plantean vivir sin coches, sin agua cliente y las grandes empresas no están debatiendo dejar de producir por muy contaminante que resulte el proceso. Por ejemplo, ya conocemos cómo funcionan una serie de microelementos que en español se llaman quistes, que son microalgas nocivas y que pueden estar latentes cientos de años y, de pronto, se despiertan cuando determinadas circunstancias, como el calentamiento global, azotan la zona. Esto está pasando con el deshielo de los polos y pueden desplazarse miles de kilómetros y afectar a otros territorios del planeta muy alejados. Esto lo conocemos, lo hemos estudiado y solamente nos queda poner en marcha determinados protocolos para evitar daños mayores. Así estamos viviendo, ya veremos por cuanto tiempo. Hay que poner el conocimiento a disposición de las personas.

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