No es un guachinche, aunque mucha gente así lo denomine y en la plataforma Tripadvisor aparezca presentado bajo este género. Puede definirse como una casa de comidas que, después de veintitantos años levantando la tranca, se ha convertido en todo un referente. Además ha dado origen a la bodega del mismo nombre, adscrita a la D.O. Tacoronte Acentejo, que cuenta, entre tintos y blancos, con siete excelentes marcas en el mercado.

No se lleven a engaño. Martes Trancao no es un guachinche, aunque mucha gente así lo denomine y en la plataforma Tripadvisor aparezca presentado bajo este género. A propósito, el Parlamento de Canarias aprobó en agosto de 2018 el decreto por el que se regulaba la actividad de estos singulares establecimientos. Aquella norma fijaba, entre otras medidas, que sólo podían ofrecer y servir hasta un máximo de tres platos diferentes de elaboración culinaria, así como encurtidos, frutos secos y fruta, pero cultivados por la persona titular de la actividad o bien producidos en la zona, mientras la oferta de bebidas debía limitarse al vino de cosecha propia y agua. A eso, la nueva Ley de Calidad Agroalimentaria, que entró en vigor el 23 de abril de 2019, estableció que en el plazo de un año debería cesar el mal uso del término, so pena de sanciones. Lo cierto es que, a la vista de su proliferación, poco o más bien nada se ha hecho.

Pues Martes Trancao puede definirse como una típica casa de comidas que, después de veintitantos años levantando la tranca, representa un referente de la cocina de raíz popular que, además, ha dado origen a la bodega del mismo nombre –adscrita a la D.O. Tacoronte Acentejo–, que cuenta –entre tintos y blancos– con hasta siete excelentes y reconocidas marcas en el mercado, y sin desmerecer en nada al auténtico vino a granel.

La mano de Mary ajeita los fuegos, mientras Elena atiende con una sonrisa abierta las mesas, cubiertas de hule y con su característico mantel de papel; las sillas son un collage, mezcla de varios estilos; un suelo que antes era de hormigón ya está enlosado (cosas de la comodidad) y hasta una pequeña terraza luce en el exterior para disfrutar del aire libre.

En la carta, que se recita, figuran platos tan singulares como las lentejas fritas (posiblemente la más sabrosa de todas las legumbres), con su toque de cebolla y su particular aderezo –importado por los propietarios de un viaje a Marruecos–, además de la ropa vieja de pulpo, una variación de esta clásica receta canaria pero en la que se sustituye la típica carne sobrante del puchero, hecha jirones, por los rejos de pulpo, un digno acompañante de los garbanzos. De origen sefardí (la denominaban handrajos, es decir, andrajos en castellano por su aspecto deshilachado), este plato llegó a Cuba navegando a bordo de la memoria de los inmigrantes canarios.

La mano de Mary ajeita los fuegos, mientras Elena atiende las mesas con una sonrisa abierta; la carta se recita y a cada frase se paladea la gastronomía de toda la vida

La propuesta se extiende, gustosa, y se paladea a cada frase, reivindicando esa cocina de raíz popular, la de toda la vida: un contundente escaldón (desde el tradicional hasta una variante de cherne); carne de conejo frito, sabroso y más aún con unas auténticas papas azucena; la carne fiesta, claro está, también con papas o en salsa; calamares, pescado salado y tollos; un arroz caldoso... Hasta codillo.

El capítulo dulce lleva firma casera. Elena y Mary se afanan en preparar la tarta de la abuela, tocino de cielo, tiramisú... Un placer.

(Calle San Antonio 37, La Matanza de Acentejo (Tenerife); horario: domingo, lunes, jueves y viernes de 12:00 a 17:30, y sábados de 12:00 a 23:00 horas; tfno.: 922 57 74 24).