El Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC) confirmó la condena a prisión permanente revisable y a otras dos penas que suman 39 años de cárcel al alemán que en 2019 mató a su mujer y a uno de sus hijos e intentó acabar con la vida de su segundo hijo. Los hechos sucedieron en las medianías altas de Adeje. La Sala de lo Penal estimó parcialmente el recurso de su defensa, pues suprime la agravante de ensañamiento en el asesinato del niño, que murió inmediatamente después de su madre, agredido con la misma piedra.

El TSJC concluyó que no había pruebas para considerar acreditado que el acusado causó a su hijo un tremendo sufrimiento no necesario «de manera consciente». Se suprime la frase entrecomillada de la redacción final de la sentencia, pero permanece sin alteración el resto de hechos probados que determinó la Sección Quinta de la Audiencia Provincial en la sentencia, dictada el pasado 17 de febrero de 2022.

El TSJC confirma, pues, el grueso de la resolución que dio forma jurídica al veredicto de culpabilidad emitido por el jurado casi dos semanas antes. El tribunal popular declaró al acusado culpable de un delito de asesinato con las agravantes de alevosía y parentesco en referencia a su hijo (por el que ahora se le impuso la pena de prisión permanente revisable), de otro delito de asesinato con la agravante de parentesco en referencia a su esposa (por el que se le condenó a 23 años) y de un tercero de tentativa de asesinato con las agravantes de alevosía y parentesco en referencia a su segundo hijo, por el que se le añaden 16 años más de cárcel.

En la mañana del 23 de abril de 2019, en el paraje del Hoyo del Agua, cerca de La Quinta, en Adeje, el acusado agredió a su esposa y, para causarle la muerte, «la golpeó repetidamente con fuerza, empleando tanto sus manos como alguna piedra, hasta que consiguió que cayera al suelo en el interior de una cueva, momento en el que la golpeó con una piedra de unos ocho kilos y medio hasta aplastarle el cráneo y provocar finalmente su muerte». El acusado condujo a su esposa y a sus dos hijos, de diez y siete años, intencionadamente a un lugar aislado donde no podían recibir ayuda alguna, «sin que tuvieran posibilidad de defensa efectiva». Según el fallo, cuando el hijo mayor del acusado salió en defensa de su madre, fue «violenta y reiteradamente golpeado por su padre con las manos y utilizando piedras, hasta que el mismo cayó al suelo» la citada cueva. El hijo menor logró escapar y fue recogido por unos vecinos, lo que permitió esclarecer el caso en pocas horas.