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La mirada gordófoba nace en la infancia

La dietista y especialista en Psicología de la Alimentación Mireia Hurtado asegura que el rechazo hacia las personas con sobrepeso se instala en la vida de las personas desde la niñez

Mireia Hurtado, dietista y especialista en Psicología de la Alimentación. E. D.

En una sociedad en la que la dictadura de la delgadez lleva a muchas personas a seguir dietas estrictas para lograr bajar de peso y encajar así en los cánones de belleza, no es difícil que impere la gordofobia. «Es muy complicado escapar de la mirada gordófoba porque todos hemos interiorizado desde muy pequeños que estar delgados es algo positivo y que la gordura representa el extremo opuesto», apunta Mireia Hurtado, psicóloga y dietista especializada en Psicología de la Alimentación. Un ejemplo lo ponen las críticas hacia las personas que han ganado peso y los piropos hacia las que han adelgazado, algo que se hace a menudo en presencia de los menores, lo que contribuye a retener estos mensajes desde la infancia.

A juicio de la profesional, «el mundo está hecho para las personas delgadas». El problema suma décadas de recorrido y puede percibirse en diferentes contextos, desde los anuncios publicitarios hasta las tallas que se encuentran disponibles en las tiendas de ropa en general. Además, el rechazo al sobrepeso está presente en el entorno familiar, en el ámbito escolar e, incluso, en el sanitario. «Por desgracia, por el simple hecho de estar gordos, los médicos no examinan muchos casos clínicos con la misma atención que si se tratara de personas con un peso más bajo, pues la primera reacción suele centrarse en animar a los pacientes a adelgazar», enfatiza Hurtado.

Precisamente, el próximo 29 de junio, esta especialista que tiene su consulta privada en Barcelona participará en las III Jornadas Internacionales sobre Gordofobia y Violencia Estética contra las Mujeres. La cita, organizada por el Instituto Canario de Igualdad (ICI), se prolongará hasta el 1 de julio en La Laguna Gran Hotel. «Mi intención es que la gente pueda conectar con el impacto de la gordofobia, ya que las personas con cuerpos más grandes tienen más posibilidades de sufrir ansiedad, depresión, estrés, agorafobia –miedo a las situaciones que pueden causar pánico o vergüenza– y otros trastornos que afectan a la salud mental y física».

Y es que este grupo poblacional es víctima de numerosas etiquetas que vinculan su peso al sedentarismo y a la apatía. A esto hay que sumar las burlas y los comentarios ofensivos a los que muchas veces se ve sometido. «El estigma vinculado al sobrepeso y a la obesidad va de la mano de la gordofobia, es decir, de la devaluación que se hace de una persona solo porque sea gorda. Hay que tener en cuenta que el hecho de tener que lidiar frecuentemente con experiencias difíciles puede conducir también a un abandono del autocuidado», advierte la dietista y psicóloga.

«Mucho se habla de la epidemia de la obesidad, pero la gente desconoce que las verdaderas epidemias son la gordofobia y el estigma que sufren las personas gordas»

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Internet se ha convertido en una herramienta que contribuye a perpetuar este estigma. De hecho, en la red circulan muchos contenidos que representan un peligro para muchos sujetos, especialmente para los adolescentes. «La salud mental de la adolescencia ha empeorado muchísimo debido a redes sociales como TikTok o Instagram», alerta Mireia Hurtado. «En ellas no se potencia la diversidad corporal. Es más, las cuentas que tienen más seguidores pertenecen a chicas que muestran un estilo de vida fit y cuerpos delgados, ya que esto es lo que vende», agrega.

Sobre estas líneas, la especialista pone de relieve el notable incremento de los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) que se ha registrado a raíz del confinamiento, un hecho que, en palabras de la experta, «está vinculado al tiempo que dedicaron a las redes gran parte de los afectados». Pero, ¿por qué el 90% de las personas que sufren un TCA son mujeres? La profesional es contundente al respecto. «Vivimos en una sociedad gordófoba y patriarcal que se nutre de una industria centrada en vender la idea de que es en la delgadez donde está la salud y la belleza. Es evidente que la violencia estética está especialmente enfocada en las mujeres y que se ejerce mucha presión sobre nosotras».

Ahora bien, ¿cómo se puede erradicar el conflicto de la gordofobia? Hurtado apuesta por la divulgación. «Gran parte de mi trabajo está enlazado con la labor divulgativa porque es lo que ayuda a crear conciencia social. Mucho se habla de la epidemia de la obesidad, por ejemplo, pero la gente desconoce que las verdaderas epidemias son la gordofobia y el estigma que sufren las personas gordas porque no se habla del asunto».

Ante esto, no duda en subrayar que «no existe una relación directa entre el sobrepeso y un mal estado de salud», una afirmación que aún no asume la sociedad. «La salud se puede dar tanto en las personas gordas como en las delgadas. Lo que está demostrado científicamente es que la gordofobia y el estigma asociado al peso provoca un gran impacto en la salud mental y física de la personas», asevera la experta, quien espera que las jornadas que se celebrarán en Tenerife sirvan para visibilizar el problema e impulsar un cambio.

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