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Empoderamiento corporal

Terapeuta de autoestima y activista anti gordofobia, Mónica González, emplea el movimiento para que las personas que sufren violencia estética y viven su físico como un trauma, reconecten con su cuerpo

La terapeuta Mónica González, activista antigordofobia. E. D.

Terapeuta de autoestima y activista anti gordofobia, Mónica González, emplea el movimiento para que las personas que sufren violencia estética y viven su físico como un trauma, reconecten con su cuerpo

«Todo trauma psicológico se aloja en el cuerpo, pero en el caso de las personas que somos gordas el cuerpo es nuestro propio trauma, el origen de todos nuestros males». Partiendo de esta realidad, la terapeuta Mónica González, invita a recuperar la autoestima y el poder personal a través del empoderamiento corporal, utilizando el movimiento como vehículo de reconexión con nuestro físico. Este es el objetivo del taller Cuerpo gordo y trauma que impartirá el próximo 1 de julio en el marco de las jornadas Gordofobia y violencia estética contra las mujeres que celebra el Instituto Canario de Igualdad en Tenerife a partir del 29 de junio.

Conocida en las redes sociales como Sanamente Mónica, la terapeuta de autoestima y activista anti gordofobia, es la creadora del pódcast de entrevistas sobre aceptación corporal Guapas de cara. Le avala una amplia trayectoria dedicada al acompañamiento y a la denuncia en redes del estigma que sufren las personas gordas, utilizando como arma la divulgación sobre violencia estética y diversidad corporal. «Mi misión es que ninguna vuelva a sufrir por nada que tenga que ver con su cuerpo».

Mónica González asegura que el «disparador» del trauma en las personas que sufren gordofobia es su propio cuerpo, de ahí que la mayoría tengan conductas evitativas con el mismo, tales como intentar no mirarse al espejo, o eludir el ejercicio físico. «El deporte muchas veces es un disparador de problemas. Al estar totalmente desconectadas de nuestras sensaciones corporales, cuando nos ponemos a caminar, por ejemplo, y empezamos a sentir sensaciones corporales como cansancio, intentamos huir de ello. Y si vamos al gimnasio, muchas veces nos encontramos que hay gordofobia en las propias personas que están allí, los monitores se ríen de nosotras», apuntó la terapeuta, que también compartirá debate el día 30, en la mesa de experiencia Ser mujer y ser gorda en el mundo del deporte, junto a Jessica Rosa Andino y Ana Dolores Molina Carballo.

«La confianza corporal nos viene de serie y no deberíamos perderla. Ningún niño pequeño se plantea si su cuerpo es bonito o feo, lo aprende de los adultos»

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Uno de los principales problemas que padecen las personas que sufren violencia estética, según señala Mónica González, es que viven el cuerpo como un adorno, un objeto, y no como un instrumento de vida, y lo perciben mediante un sólo sentido, el de la vista. «Ya no nos tocamos, no sentimos las sensaciones corporales, porque no percibimos a nuestra cuerpo con otra cosa que no sea lo que se ve desde fuera. Es lo que llamamos la monitorización del cuerpo, que es cuando lo percibes tal y como crees que te ven los demás». Como ejemplo, señala el hecho de acudir a una boda: «te compras un vestido, pero estás más pensando en como te va a ver la gente cuando vayas a la boda que como tú te sientes con ese vestido, algo que no le pasa a los hombres». Este tipo de cosas disocia a estas personas y hace que se «autocosifiquen», uno de los principales problemas que tiene la violencia estética y la gordofobia, de ahí la importancia de buscar herramientas como el taller de movimiento y reconexión corporal que imparte Mónica González; acudir a terapia, bien de forma individual o de grupo; o leer libros y escuchar pódcast gratuitos para estar bien informados. Además señala la necesidad de impulsar un cambio social a través del activismo anti gordofobia, de la denuncia en redes.

En lo personal, la experta recomienda un detox -desintoxicación o limpieza-, pero no alimentario, sino de las redes sociales, donde la imagen se prima por encima de otras cosas y desde un prisma totalmente sesgado de la realidad. «Debemos intentar quitar contenido que no sea diverso donde sólo aparezca un tipo de cuerpo, una raza… Debemos elegir, de manera voluntaria y responsable los contenidos que nos lleguen».

También destaca la necesidad de impulsar desde las escuelas la diversidad y la confianza corporal, «algo que ya nos viene de serie y que no deberíamos perder. Ningún niño pequeño se plantea si su cuerpo es bonito o feo, eso son cosas que aprenden de los adultos».

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