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Ángel Martín Escritor

"He podido escribir el libro que yo estuve buscando cuando salí del hospital"

El autor del libro 'Por si las voces vuelven' aterriza en Tenerife para explicar su experiencia con la salud mental antes y después de dar a conocer al mundo su historia.

El escritor y cómico, Ángel Martín, en un momento de la entrevista. Carsten W. Lauritsen

Hace cinco años la cabeza del cómico Ángel Martín se rompió. Las voces empezaron a increparle durante los días y las noches, enajenándole en un mundo de fantasía. Dejó de dormir y de vivir en la realidad. Tuvo un brote psicótico. Su experiencia le llevó a escribir Por si las voces vuelven, un libro que ha presentado esta semana en la librería Barco de Papel, en Tenerife, y que tan solo seis meses después de llegar al mercado se ha convertido en un best seller en España por romper los estigmas que aún perduran con la salud mental.

Lo que me impactó más al leer el libro es que con esta experiencia había aprendido a escuchar a las personas, ¿cree que es porque pensamos demasiado en nosotros mismos?

Fíjate que no creo que sea porque estamos pensando en nosotros mismos. Creo que no sabemos escuchar. Lo que hacemos es pensar en una réplica o un argumentario de lo que vamos a decir, mientras la otra persona todavía está hablando. Cuando leí la frase "nadie debería saber lo que va a decir hasta que termina de escuchar", me di cuenta de que yo no escuchaba. Mientras me encontraba en una conversación pensaba que cuando hubiera un silencio me tocaría hablar a mí, así que iba construyendo lo que tenía que decir. Pero no prestaba atención. En el momento en el que empiezas a escuchar en las conversaciones, la cosa cambia mucho.

¿Hay una presión externa por responder a lo que nos dicen?

No gestionamos bien los silencios. No estamos acostumbrados a que haya silencios en una conversación. Nos han hecho creer que estar en silencio significa que no está pasando nada, que tienes que hablar todo el tiempo para que haya ruidos o sonidos. No estamos acostumbrados al silencio, y es el momento de procesar lo que nos acaban de decir y seguir charlando.

El libro que ha escrito se ha convertido en un best seller en poco tiempo, ¿cree que la gente estaba esperando por un recurso como este, que hablara tan abiertamente de la salud mental, y por eso ha calado tanto?

No sé por qué ha sido, y todavía no he tenido tiempo real de sentarme a tratar de procesar lo que está sucediendo. Salió hace seis meses y cada mes han pasado muchas cosas. En las firmas se juntan cientos de personas, estás muchas horas firmando y hablando con mucha gente, viajas mucho... Por eso todavía no he tenido tiempo de sentarme a tratar de entender qué es lo que ha sucedido. Probablemente ayude el lenguaje en el que está escrito que es bastante directo, claro y con una intención que es "yo he pasado por esto y esto es lo que he hecho para remontar, si te sirve fenomenal y si no, lo siento mucho".

Todavía no he tenido tiempo real de sentarme a tratar de procesar lo que está sucediendo

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Ahora que se encuentra en esa vorágine de viajes, éxitos y rapidez, ¿le mira la locura de reojo?

No, es que en realidad no es tan rápido. Lo parece desde fuera porque estamos acostumbrados a analizar lo que vemos desde nuestra propia interpretación de las cosas. Por eso, cuando vemos que alguien a lo mejor tiene cuatro viajes seguidos y ha estado tres horas firmando, lo miramos desde nuestro concepto de la velocidad y el estrés. Pero lo que estoy haciendo mucho es aprender a construir la vida por bloques. De repente me doy cuenta de que no necesito estar cada día en una intensidad del 100%. No me dedico a eso. El resto de día me lo puedo dedicar a mí. Estoy construyendo para mi y mi propia vida.

Por lo que me cuenta. esta experiencia le ha hecho aprender muchas cosas, ¿qué es lo que más destacaría?

La importancia de escuchar es una. El entender que no construyes una vida para impresionar a otros es otra.  El valor y poder del tiempo probablemente es otra de las cosas más importantes que he entendido. También a ir más despacio en otras cosas y sobre todo a eliminar todo lo que no tenga absolutamente nada que ver con mi proyecto de vida.

Al final vivimos demasiado rápido, en parte debido a las redes sociales y nuestro modo de vida, ¿cree que eso también pudo desatar su problema de salud mental?

Imagino que esa velocidad influye. No ayuda a que las cabezas no estallen, desde luego. Creo que básicamente somos tontos, porque nos creemos que tenemos que estar haciendo cosas todo el tiempo.  Hemos vivido una revolución tecnológica muy salvaje de la que hay gente que aún no es consciente. En lugar de utilizar las herramientas que nos han llegado para disponer de mucho más tiempo libre para nosotros y acelerar procesos, las usamos para complicarnos más la vida y creer que tenemos que hacer más cosas.

¿Qué fue lo más difícil de 'salir del armario' para contar su historia?

No hubo nada difícil. Esto tiene que ver con que siempre he sido un inconsciente en la toma de decisiones de mi vida.  Nunca me he preocupado por las consecuencias que puede tener una decisión que ya he decidido tomar. Además, el libro no estaba guardado en un armario para sacarlo cuando yo tuviera la fuerza suficiente para dar a conocer esta historia.  El proceso surge porque Editorial Planeta contacta conmigo con la propuesta de escribir un libro, probablemente más interesados en el mundo del entretenimiento y redes sociales, porque nadie sabía lo que había pasado. Fue justo en ese momento, cuando me proponen escribir el libro, cuando me di cuenta de que podía escribir el libro que yo estuve buscando cuando salí del hospital. Yo buscaba el testimonio de alguien que hubiera sufrido un brote psicótico, hubiera entrado en un psiquiátrico dos semanas, hubiese estado roto sin saber cómo remontar y lo hubiera hecho. No lo encontré, así que cuando surgió la posibilidad de publicar con Planeta pensé "hostia ahora mismo soy esa persona que ha pasado por esto y ha remontado, así que escribe el libro por si hay alguien buscándolo ahora mismo".

La única alternativa que vi para recuperarme fue dar por muerto al tipo que había estado construyendo durante 40 años

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¿Escribir 'Por si las voces vuelven' le sirvió como terapia?

Sí. Sobre todo porque me obligó a viajar a ese momento de forma muy consciente. Tenía que escribir en el mundo actual que me permite hacerlo, pero para hacerlo la certeza de que pueda servir a alguien, tuve que volver a sentirme como cuando estaba mal. Volver a ese instante emocionalmente es demoledor. Había veces que cuando terminaba de escribir tenía que estar tres días muy alejado del papel y de los recuerdos. Fue muy salvaje. Es un ejercicio muy terapéutico, duro en ocasiones y divertido en otras.  Pero sobre todo es un ejercicio bastante revelador porque te permite ver cosas que no habías visto ni habías sido consciente de que estaban sucediendo y de herramientas que ni siquiera tu sabías que habías aplicado.

¿Y cómo logró volver al instante del brote psicótico?

Básicamente vuelves y entras emocionalmente de lleno en eso. No sé explicarte cómo es. Es probable que para volver a ese punto tuviera que usar herramientas que me había dado la locura.  Puedes volver utilizando estímulos que aprendiste mientras estabas allí, los utilizas para volver al pasado. Igual que cuando estás loco estás en el futuro y todas las frecuencias, cuando estás cuerdo puedes usar todas las herramientas y estímulos para tratar de forzar esa emoción de estar mal. No se lo recomiendo a nadie que no esté muy sólido ahora mismo.

¿Cómo conseguiste esa solidez? Una de las cosas de las que suele hablar es que nunca consiguió un psicólogo que le ayudara. 

Dando por muerto al tipo que era antes. Cuando buscaba testimonios de personas que hubieran pasado por algo así, me encontré con que todos estábamos emocionalmente en el mismo sitio: en un pozo. Desde ahí tratas de buscar todos los por qué y de recuperar lo que eras antes. Me daba cuenta, por lo que leía, que todo el mundo hacía el mismo proceso: trataban de recuperar su vida anterior, conseguía un poco de fuerzas, a mitad del camino se volvían a caer y era peor. Mi sentido común me llevó a pensar que si hacía lo que todos, eso también me iba a pasar a mí. Por eso pensé en cambiar de estrategia. La única alternativa que vi era dar por muerto al tipo que había estado construyendo durante 40 años. Empezar de cero sin plantearme los por qué de absolutamente nada. Cuando estés bien ya si quieres un día te paras a pensar en ciertos por qués, pero en ese momento la única herramienta que encontré es que había muerto.

Haciendo balance, ¿qué le gustaría conseguir de esto que ha construido?

Sospecho que hay algo interesante alrededor de esto, pero todavía no sé que es. De momento solo tienes pequeñas pistas gracias a las firmas que te sirven para saber qué es lo que te gusta de lo que sucede alrededor de esto. Unas de las cosas más interesantes es la sensación de que se consigue una especie de traducción emocional de lo que le está pasando a alguien, para el que no lo entiende. Creo que hay algo en la forma de comunicación que sirve de algo. Lo más interesante para mí ha sido tratar de simplificar. Me gustaría tener la sensación de que se pueden simplificar emociones para que se puedan entender rápido porque perdemos mucho tiempo tratando de explicar cómo estamos.

Me gustaría tener la sensación de que se pueden simplificar emociones; perdemos mucho tiempo tratando de explicar cómo estamos

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Justamente una de las bondades del libro es lo gráfico que es y lo fácil que es empatizar con usted. 

Somos muy visuales ya. Desde que apareció internet nos hemos convertido en gente que entiende mucho mejor las cosas de forma visual; es más rápido que liarte en embrollos de palabras y frases. Hace como cuatro o cinco años leí que nuestra atención, en apenas décadas, había pasado de casi de 12 minutos a aproximadamente unos 25 segundos. A la hora de pensar en escribir para alguien que no es capaz de concentrarse o visualmente le bombardeas, tienes que ser consciente de que tienes seis palabras para conseguir que entienda dónde vas a ir.

Pero nos quejamos de estar bombardeados por muchos estímulos.

Pero porque confundimos el tener muchos estímulos con la posibilidad de optar por uno de ellos y centrar la atención solo en eso.

¿Cree que esta revolución que ha montado servirá para darle a la salud mental la relevancia que se merece?

A nivel público no. A nivel individual espero que sí. Tenemos tendencia a pensar que tenemos que hacer algo todos al mismo tiempo; creo que es un error porque al final acabas echando balones fuera. No hay suficientes herramientas de salud mental, nunca las ha habido y nunca las habrá. Olvidemos eso. Sí que espero que a nivel individual no nos asustemos, agobiemos o avergoncemos cuando nuestro amigo se siente con nosotros y nos cuente que está pensando en ir al psicólogo o que se siente mal. Cuando seamos capaces, a nivel individual, de no marcar distancia con una persona que nos diga que ha estado ingresado en un psiquiátrico, será un gran cambio. La propia inercia nos ayudará a que el cambio sea natural.

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