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La luna de sangre se oscurece en Canarias por una atmósfera enrarecida

El Archipiélago vive un nuevo eclipse de luna tras tres años | La oscuridad total permite percibir la vía láctea, las estrellas y la contaminación lumínica del sur de Tenerife

El eclipse de luna visto desde el Parque Nacional del Teide. En la imagen se puede ver la vía láctea y la contaminación lumínica del sur de Tenerife. Juan Carlos Casado (IAC)

En la madrugada del lunes, Canarias vivió una nueva luna de sangre –tres años después del último eclipse lunar–. Sin embargo, esta vez a los canarios les extrañó algo de esta luna y es que el color cobrizo fue algo más oscuro de lo habitual. Una tonalidad que se debe, según el investigador del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), Miquel Serra, «a la absorción atmosférica de los rayos solares»

El motivo de esta atmósfera enrarecida son desconocidos y requieren más estudios, pero una de las hipótesis que se han barajado es que la ceniza del volcán de LaPalma aún siga afectando a la atmósfera. «Es una teoría muy preliminar», advierte Serra, que indica que habría que estudiarlo con detenimiento, pues este fenómeno es conocido en erupciones más grandes –como la del Pinatubo–, pero apenas se ha estudiando en volcanes más reducidos, como el de Tajogaite. «También hubo más nubes de lo normal en La Tierra», insiste el investigador, que asegura que sería «extraño» que la ceniza –siendo un fenómeno tan local– hubiera influido. Sin embargo, tampoco lo descarta. 

La luna teñida de rojo durante el eclipse. J.C. Casado

Este evento astronómico comenzó en Canarias a las 03:27 horas de la madrugada del lunes. A partir de ese momento, continuó su tránsito hasta salir de la umbra de nuestro planeta hasta casi el amanecer. Desde todo el continente americano y Europa atlántica y central, se pudo observarse el eclipse en su totalidad. En el Observatorio de Izaña la luna se cubrió del todo durante unos 85 minutos, sacando a relucir el potencial de los cielos canarios. «Cuando la luna desapareció, pudimos ver todo el cielo estrellado», explica Serra. En la imagen, tomada por el astrofotógrafo Juan Carlos Casado, se puede vislumbrar la vía láctea abriéndose paso en la penumbra del eclipse. Pero también se puede ver, con claridad, la contaminación lumínica de la capital y del sur de Tenerife (el norte está protegido por la Ley del Cielo de La Palma). 

Los investigadores insisten en la necesidad de proteger los cielos de la contaminación

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Los investigadores hacen hincapié en la necesidad de proteger los espacios naturales de Canarias de este tipo de contaminación, dado que el Parque Nacional del Teide es un lugar único para poder ver el cielo estrellado. «Con la contaminación lumínica no habrá más estrellas», sentencia Serra. 

Serra coordina el proyecto EELabs (eelabs.eu) cuyo objetivo es crear Laboratorios para medir la Eficiencia Energética de la Luz Artificial Nocturna en áreas naturales protegidas de la Macaronesia (Canarias, Madeira y Azores). En EELabs trabajan 5 centros de la Macaronesia (IAC, ITER, UPGC, SPEA-Azores, SPEA-Madeira).

Los eclipses lunares ocurren cuando nuestro satélite pasa por la sombra de la Tierra. Esto no sucede todos los meses porque la órbita de la Luna está inclinada con respecto a la de la Tierra-Sol, en el plano que conocemos como «eclíptica». A diferencia de los eclipses solares, los eclipses lunares son visibles desde cualquier lugar del mundo una vez que la Luna está sobre el horizonte. 

El próximo ocurrirá en otros tres años. «Si pensamos que desde Europa deberemos esperar hasta marzo del 2025 para presenciar otro eclipse total de Luna, valía la pena madrugar para no perdérsela», comenta Miquel Serra. Tres centros españoles de Supercomputación: el Centro Extremeño de Tecnologías Avanzadas (CETA-CIEMAT), el Consorci de Serveis Universitaris de Catalunya (CSUC) y el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) colaboraron en la transmisión del evento astronómico a través de la web sky-live.tv. 

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