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El cambio climático favorecerá el asalto de la culebra californiana a Canarias

Investigadores canarios alertan del riesgo de la introducción de esta serpiente invasora en otras islas, dado que se ya se cumplen las condiciones climáticas para que prosperen

Una culebra californiana (Lampropeltis califoorniae) capturada en Gran Canaria. E. D.

El cambio climático favorecerá la expansión de la culebra real de California (Lampropeltis californiae) por Canarias porque, pese a que las condiciones de vida serán más extremas, esta especie será capaz de sobrevivir a ellas. Pero el problema no queda tan lejos. Hoy en día el Archipiélago ya cumple las condiciones climáticas necesarias para que esta serpiente invasora se expanda sin freno por cualquier isla en la que se pueda introducir, y el riesgo de que eso llegue a ocurrir aumenta cada año.

Las serpientes son una de las especies que se distribuyen con mayor facilidad por las áreas tropicales y subtropicales, y en los sistemas isleños suponen un importante problema que se agravará con el calentamiento global. Las condiciones climáticas y la falta de depredadores ha hecho de Canarias un lugar ideal para que las culebras californianas se asienten y prosperen rápidamente y a costa del resto de la biodiversidad autóctona. Son las principales conclusiones a las que han llegado un grupo de investigación formado por científicos e instituciones de Canarias, Alemania y Japón en un reciente artículo publicado en Journal of Environmental Management, en el que han tratado de arrojar luz sobre el debate existente en torno al futuro de estos reptiles en un mundo con 1,5 grados más.

A nivel mundial se desconoce cómo va afectar el calentamiento global a la mayoría de las especies. El debate está abierto y las posturas, en ocasiones, llegan a ser opuestas. «La discusión viene a plantear si las especies se verán beneficiadas o perjudicadas por el cambio climático», reseña Julien Piquet, biólogo del Instituto de Productos Naturales y Agrobiología (IPNA-CSIC) y firmante principal de este artículo, que afirma que se tiende a pensar que «las zonas subtropicales como Canarias serán peores para las especies porque hará demasiado calor».

Sin embargo, la respuesta está en el tipo de especie porque «no es lo mismo un mamífero que un reptil». En este afán por buscar una respuesta a esta incógnita los investigadores estudiaron las condiciones climáticas de las Islas en busca de una respuesta a esta duda de dimensiones mundiales. «Lo que hemos puesto de manifiesto es que hay que tener ojo con los reptiles y, más aún con los invasores, porque pueden causar verdaderos destrozos en las zonas tropicales y subtropicales en las próximas décadas», reseña el investigador.

La amenaza de la colonización

A día de hoy el 99% de la superficie de las Islas es susceptible de ser colonizada por esta especie invasora. Para llegar a esta conclusión, el grupo de investigación dividió el Archipiélago en 7.000 celdas de uno por uno para representar kilómetros. «Si miras nuestro mapa, toda Canarias está teñida de azul, lo que significa que no existe un lugar en el que la culebra californiana no pueda prosperar», resalta Piquet. «El único sitio que podría ser menos adecuado para su expansión es el cono del Teide», afirma el biólogo.

Pero incluso si alguna culebra californiana alcanzara dicha altitud, los científicos no descartan que pudiera sobrevivir –con una menor densidad– dado que «dispondría de presas para alimentarse incluso a 3.800 metros», como algunos lagartos. Los efectos del cambio climático provocarán que no exista ni un solo lugar en las Islas que funcione como «freno climático» a la expansión de esta especie y que, además, el asalto a las Islas se acelere. Este estudio se detiene a estudiar los aspectos climáticos, sin hacer alusión a otros precursores de la expansión como la disponibilidad de presas o la vegetación, pero aún así, los investigadores consideran que «es muy probable que al aumentar los índices de idoneidad, también se incremente su velocidad de expansión».

Hoy en día el problema se circunscribe a la isla de Gran Canaria, afectada por esta plaga desde 1998, «pero si no se toman las medidas adecuadas esto puede cambiar», resume Piquet. Su amplia distribución por la isla y su crecimiento exponencial la ha convertido en una especie «difícil de controlar» e «imposible de erradicar», pese a los continuos esfuerzos que el Gobierno de Canarias y el Cabildo insular han llevado a cabo desde 2009. Los núcleos poblacionales de esta serpiente se encuentran en los municipios de Gáldar, Agaete, Las Palmas de Gran Canaria, San Bartolomé de Tirajana y Telde, siendo este el primer lugar en el que se introdujo y el que alberga más ejemplares. Además, que dos de estos municipios (Agaete y Las Palmas) albergan los principales puertos de la isla que, en cierto momento, podrían convertirse en la vía de expansión de estos animales hacia otras islas.

«Ahora mismo, con las tecnologías de las que disponemos – basadas en el uso de cajas trampas y captura manual– lo único que podemos hacer es controlar la especie para que no se expanda al resto del Archipiélago», admite Piquet, que colabora junto la Consejería de Transición Ecológica, el Cabildo de Gran Canaria y la empresa pública Gesplan en las acciones de erradicación de la especie. Desde el año 2009 y hasta 2021 se han apresado a un total 11.765 ejemplares, según datos proporcionados por la Consejería de Transición Ecológica del Ejecutivo regional. Solo el año pasado se capturaron 2.648 ejemplares; pero los científicos estiman que la población está muy subestimada.

Alto poder de reproducción

Tampoco es de extrañar, pues las culebras californianas se caracterizan por una alta capacidad de reproducción. Esta especie es capaz de dar a luz dos veces al año y en cada puesta llegan a depositar entre 14 y 24 huevos. Para más inri, estas escurridizas especies invasoras hacen la mayor parte de su vida bajo tierra. «Son muy pocas las veces que se encuentran en la superficie», explica el investigador, que asegura que incluso «hay personas residentes en Telde que aún cuestionan que allí haya serpientes».

A su capacidad para evadir las miradas humanas y su potencial para multiplicarse cada año a velocidades de vértigo, se añade su alta tolerancia a cualquier hábitat y que es un animal de muy buen comer. El depredador no tiene prácticamente preferencias a la hora de elegir un lugar donde asentarse o para elegir su presa. De hecho, en Canarias ha encontrado una sabrosa víctima, los lagartos. En un estudio previo realizado por los investigadores del IPNA-CSIC Julien Piquet y Marta López-Darias, se concluyó que, en las zonas donde esta especie invasora se ha expandido con mayor facilidad, han desaparecido el 90% de los lagartos endémicos de la isla. Es lo que los científicos denominan una especie «generalista» que se adapta a cualquier condición de vida, por muy inhóspita que pueda resultar. Ante este escenario, Canarias se encuentra ante una de las amenazas más importantes para su biodiversidad pues «en el caso de que se introdujera en otras islas, se convertiría en un problema muy gordo» con consecuencias aún inimaginables.

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