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DÍA INTERNACIONAL DE LA CONCIENCIACIÓN SOBRE EL RUIDO

La atención a problemas auditivos en jóvenes sube tras la pandemia

Junto al ocio, el tráfico es otro de los factores que provoca contaminación acústica

Las obras en las calles provocan contaminación acústica.

Los días de confinamiento domiciliario por la pandemia del covid trajeron consigo el silencio a muchos hogares. El regreso a la nueva normalidad lleva a los ciudadanos a un nuevo entorno en el que los ruidos, tanto por el día como por la noche, vuelven a ser constantes.

Según diversas asociaciones que se unen en contra de las molestias generadas el ocio nocturno y el tráfico y los transportes, principales causas de la contaminación acústica en las calles de la capital aragonesa, en los últimos meses los niveles de ruido registrados en diversos puntos son todavía más preocupantes de lo que eran antes de la pandemia.

Aunque los expertos explican que todavía es pronto para ver efectos claros de la vuelta del ruido a la vida cotidiana, aseguran que hace años que se viene advirtiendo de que los pacientes que viven en ciudades son menos capaces de identificar tonos agudos que aquellos que viven en el medio rural.

"Estar constantemente teniendo que es escuchar ruido no es bueno, es más, es muy perjudicial. Lo más normal es que provoque dolor de cabeza, estrés y cansancio que son cuestiones que pueden acabar derivando en problemas cardiovasculares más graves", explica Jesús Fraile, otorrinolaringólogo del Hospital Miguel Servet de Zaragoza.

Lo que más preocupa ahora mismo a los expertos es los problemas de audición que presentan los jóvenes a edades cada vez más tempranas. "Estamos viendo cada vez a más pacientes que presentan baja audición debido a un uso excesivo de auriculares con un volumen muy fuerte y una gran exposición por ejemplo en discotecas o lugares de ocio", explica Fraile, que añade que las personas pueden sufrir mayor o menor predisposición a sufrir problemas de audición. "Lo único que controlamos es la intensidad y el tiempo de exposición", sentencia.

Dentro y fuera del hogar

Aunque los expertos confirman que la exposición al ruido es un problema grave que afecta aquellas personas que viven cerca de zonas de ocio, existen otros factores que también pueden provocar problemas graves y a los que está expuesta aún más población y que prácticamente imposibles de regular, como pueden ser las obras o el tráfico.

Aún así, las asociaciones existentes en Zaragoza culpan al ocio nocturno de ser causante de las zonas más ruidosas de la capital. Según un informe presentado por la plataforma Stop Ruidos, más de 530.000 personas están expuestas a niveles de ruidos nocivos y más de 300.000 sufren los efectos de forma directa en sus casas. Además, también aseguran que cada año mueren en Zaragoza en torno a 18 personas a consecuencia de la exposición al ruido.

"El problema no está en los bares en si que suelen estar insonorizados, sino en la gente que está en la puerta gritando y ahí lo que entra es una cuestión de educación", asegura el otorrinolaringólogo.

Por su parte, las asociaciones exigen que se coloquen sonómetros municipales, que las zonas de bares se separen de las zonas residenciales y que se puedan condicionar el horario como sanción para aquellos locales que no cumplan con la ordenanza municipal.

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