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Coronavirus | El fin de las restricciones

La mascarilla pasa a ser opcional siendo aún necesaria

Los expertos consideran prematura la decisión de suprimir su obligatoriedad en interiores y urgen a establecer medidas que fiscalicen la calidad del aire

Tres personas sentadas en un banco, una lleva mascarilla, otra la sujeta en su muñeca y el último no cuenta con este recurso Carsten W. Lauritsen

La mascarilla dejará mañana de ser obligatoria en espacios interiores, como restaurantes, cines, espectáculos, conciertos o administraciones públicas. La supresión de la restricción más icónica de la pandemia, sin embargo, no supone que el virus que causa la Covid-19 haya desaparecido y, mucho menos, que deje de ser necesaria. Por esta razón, los expertos – que de forma generalizada consideran «apresurada» la medida anunciada hace dos semanas por la ministra de Sanidad, Carolina Darias– reiteran la necesidad de seguir utilizando la mascarilla como medida de protección, pese a que su uso, a partir de ahora, pase a ser opcional.

La mascarilla, un año y once meses después de establecerse como obligatoria por Decreto-Ley, solo se requerirá en lugares concretos en los que pueda haber personas vulnerables o donde exista un alto riesgo de transmisión. En este grupo entran los centros sanitarios (incluidas las farmacias), las residencias y los transportes públicos de cualquier índole. En el ámbito escolar, en principio, según lo adelantado por la propia Darias, también se suprimirá su uso obligatorio. Los detalles más concretos sobre el nuevo Decreto-Ley se debatirán durante una sesión del Consejo de Ministros que se celebrará hoy.

«Hay que entender que esto no es un adiós, cualquier medida es reversible»

Amos García - Jefe de Epidemiología

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El Gobierno ampara su decisión en el contexto epidemiológico en relación a la covid que, tras el aterrizaje de las vacunas, ha mejorado drásticamente en España. Antes del inicio de la vacunación el 10% de los casos precisaban hospitalización; en la última ola tan solo lo requería el 2,4%. Mientras, la letalidad ha bajado desde un 1% hasta el 0,1%. Es decir, la enfermedad es hoy entre 7 y 12 veces menos grave que en 2020 y las vacunas han permitido reducir en un 90% la posibilidad de muerte y hospitalización por covid.

En este contexto, los expertos coinciden en que toca redefinir las medidas, pero siempre manteniendo la prudencia por bandera. «El mensaje positivo es que hemos conseguido eliminar la cara más cruda de la enfermedad», resalta el jefe de Epidemiología del Gobierno de Canarias, Amos García, que destaca que esto supone «un paso hacia la convivencia con el virus», aunque no sea el definitivo. Y es que la mascarilla podría volver a ser obligatoria en España; depende de cómo evolucione la pandemia. «Esto no es un adiós, es una eliminación parcial», recalca García, que admite que, a título personal, le hubiera gustado que se eliminara su obligatoriedad «cuando la incidencia estuviera más baja».

«No podemos salir al campo de batalla sin armadura frente a un virus tan transmisible»

Jacob Lorenzo - Parasitólogo

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Otros expertos consideran que el mensaje que se está proporcionando desde la Administración se pasa de optimista y puede conllevar a desarrollar una percepción sesgada de la realidad. «El uso de la mascarilla en interiores es una medida muy icónica, y muy visible, y su eliminación también transmite el mensaje de que ya no hay necesidad de ninguna medida», destaca el vicepresidente de la Sociedad Española de Epidemiología, Óscar Zurriaga. Por esta razón, los especialistas consideran que se debe «explicar mejor en qué circunstancias debe ser una recomendación».

«Es importante que la población no interprete que la medida de retirar las mascarillas significa que no hay riesgo», resalta, por su parte, Federico Arribas, secretario de la Sociedad Española de Inmunología (SEE). Sus palabras son suscritas por García que considera «un error asumir que la pandemia se ha acabado», pues aún hay muchos vulnerables sin vacunar con tres dosis y gran parte del planeta no ha recibido aún ni una sola vacuna.

Una recomendación clave

El uso de la mascarilla quirúrgica o FFP2 para frenar la pandemia provocada por el SARS-CoV-2 sigue siendo una de las recomendaciones clave de todos los órganos sanitarios en el mundo para frenar los contagios. Tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como el Centro de Enfermedades Infecciosas (CDC) recuerdan de manera constante que «el uso de mascarillas es una herramienta de salud pública fundamental para frenar la propagación de la covid» e inciden en que «cualquier mascarilla es mejor que no usarla». Además, hace apenas una semana, el presidente de la OMS, Didier Houssin advirtió que la «pandemia está lejos de acabarse» e hizo un llamamiento para «no bajar la guardia».

«Su eliminación transmite el mensaje de que no hay necesidad de ninguna medida»

Óscar Zurriaga - Vicepresidente de la SEE

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Para el director del Instituto Universitario de Enfermedades Tropicales de la Universidad de La Laguna, Jacob Lorenzo, la del Gobierno estatal «es una decisión apresurada» que surge de un «intento de gripalizar» una enfermedad sobre la que se desconocen sus efectos a largo plazo. La covid persistente es uno de los motivos fundamentales que hace dudar a los expertos. En ella también ha hecho hincapié el epidemiólogo Lucas González quien considera que esta decisión es un «nuevo paso en la dirección equivocada». González destaca que, aunque las secuelas «se van a medir», por sus propias características, siempre lo harán con retraso. Por lo tanto, puede ser «tarde para evitar las afecciones a la salud de muchos».

González considera que una de las tres condiciones que debería cumplir nuestro país para retirar las mascarillas obligatorias es que hubiera «tratamientos eficaces para tratar o prevenir» las secuelas d. Que el virus se haga más leve aún –incluyendo la cronicidad– y que se incida en la ventilación con medición de los niveles de dióxido de carbono, son las otras dos requisitos que se deberían cumplir, según este epidemiólogo para poder retirar las mascarillas. Unas circunstancias que insiste «no se han dado todavía».

«Las personas que sí tienen conciencia se verán obligadas a tomar medidas extremas»

Lucas González - Epidemiólogo

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El control de la calidad del aire en los espacios cerrados se ha convertido en la tarea pendiente de la pandemia. Los expertos han coincidido en diversas ocasiones en que para frenar este y otros virus respiratorios es necesario mantener el aire limpio, al igual que se lleva a cabo con el agua. Pero hasta ahora, no se ha hecho nada. «Espero que se aprenda como lección de esta pandemia; debemos fiscalizar la calidad del aire», resalta García Rojas, que insiste en que esta debe ser una de las líneas prioritarias de aquí en adelante.

Sin embargo, para el jefe de epidemiología carecer en estos momentos de este recurso no es un impedimento para retirar las mascarillas, algo en lo que discrepa Lucas González. «Necesitamos protecciones que reduzcan la necesidad de mascarillas y deben ser medidas colectivas», resalta González. Para el epidemiólogo es necesario establecer la medición de la calidad del aire en espacios cerrados para conocer en tiempo real si la ventilación es correcta o si necesita algún tipo de filtro para poder garantizar la seguridad en el ambiente.

«Es importante que la población no interprete que la medida significa que no hay riesgo»

Federico Arribas - Secretario de la SEE

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Otro de los temores de los expertos es que, a raíz de la falta de control sobre la pandemia, el virus mute. «Permitir la transmisión, aunque un alto porcentaje de población esté vacunada, facilitará un nicho de nuevas variantes», asevera Jacob González, que advierte que es una realidad que ya se está viendo en algunos países europeos más laxos que España con las restricciones o incluso en Sudáfrica, donde han surgido variantes que «se deben vigilar».

Con esta decisión, la mascarilla pasa a ser una nueva responsabilidad individual de la población para frenar contagios. Su uso dependerá de los riesgos que se quieran correr, pero, como advierten los expertos, esto puede conllevar a que se generen desigualdades entre la población. «El problema de que no sea obligatoria es que las personas que sí tienen conciencia de la situación real se ven obligadas a tomar, o bien riesgos, o bien medidas extremas», insiste González. «Es como si estuviéramos en una epidemia de cólera y los ayuntamientos decidiesen no clorar el agua del grifo; obliga a mucha gente a hervir el agua cada día», sentencia.

Una medida fruto del sentido común


El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, afirmó ayer que la norma por la que se levantará la prohibición de llevar mascarillas en interiores, a partir mañana será de «sentido común» y se ha mostrado convencido de que «mucha gente» continuará llevándola «como elemento de protección». Aunque los datos se concretarán hoy en el Consejo de Ministros, es «lógico» que siga siendo obligatoria en los hospitales o el transporte público y que sean las empresas las que decidan si debe usarse en los centros de trabajo. «En todo caso es una extraordinaria noticia que ha sido el resultado de un proceso de vacunación ejemplar en el mundo», subrayó el jefe del Ejecutivo, que destacó que el 92% de la ciudadanía tiene la pauta completa de la vacuna y que la incidencia acumulada se sitúa en torno a los 400 puntos.| Efe

Preguntas y respuestas 

Restricción

¿Dónde hay que llevarla? 

  • La mascarilla tendrá que seguir llevándose en algunos espacios interiores en los que exista un riesgo bien por su alta transmisibilidad o por albergar personas vulnerables. En este grupo entran los centros sanitarios (centros de salud, hospitales, centros de especialidades), los centros sociosanitarios (centros de día y residencias de ancianos) y transporte público (avión, barco, tren, guagua y taxis). 

Entorno laboral

¿Y en el trabajo?

  • En los centros de trabajo serán los Comités de Seguridad y Salud de cada empresa -con representación empresarial y de los trabajadores- los encargados dictaminar si se mantiene o no la mascarilla obligatoria. 

Espacios libres

¿Dónde no la debo llevar?

  • A partir de mañana no se deberá llevar mascarilla en restaurantes, colegios, discotecas, cines, conciertos, eventos deportivos o administraciones públicas (no sanitarias). No obstante, el Consejo de Ministros concretará hoy en qué espacios deberá mantenerse como una medida obligatoria. 

Recomendación

¿Dónde me protege?

  • Aunque la mascarilla no sea obligatoria aún tiene la capacidad de proteger a la población frente a SARS-CoV-2 y otros virus respiratorios. El coronavirus es muy transmisible por el aire, a través de partículas que se denominan aerosoles. De esta manera, es capaz de flotar a varios metros de altura en espacios cerrados, lo que permite que se produzcan contagios sin necesidad de que el contagiado se acerque a ninguna persona. Se recomienda por ello su uso en espacios cerrados en la que la ventilación sea pobre. 

Pandemia

¿Ha acabado?

  • La pandemia no ha acabado y, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), está «lejos» de hacerlo. Los expertos insisten en que el virus va a formar parte de nuestras vidas y que es necesario adaptarse a su presencia. No obstante, consideran que no se pueden eliminar todas las barreras impuestas al virus de golpe, porque su circulación sin freno podría desentrañar otras consecuencias. De hecho, en otros países donde la medida ya ha sido eliminada o donde existe una pobre tasa de vacunación se ha hallado un incremento de las variantes de interés. 


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