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Justicia

Pena de un año de cárcel por delito de odio a un inmigrante homosexual

Alejandro Mutis fue humillado por un compañero de trabajo, que también lo agredió físicamente

Alejandro Mutis Carsten W. Lauritsen

El Juzgado de lo Penal número 2 de Santa Cruz de Tenerife condenó a un hombre de 57 años como presunto autor de un delito contra la dignidad humana de un compañero de trabajo en la capital de tinerfeña, por intentar humillar al mismo por su condición de homosexual e inmigrante en diferentes ocasiones. Y, además, lo agredió físicamente, puesto que en una ocasión le dio un empujón y lo tiró al suelo en San Andrés. El citado órgano judicial impuso un año de cárcel a dicho implicado, además que lo obliga a abonar casi 2.000 euros de responsabilidad civil por los daños morales, incapacidad temporal y la secuela causada. Además, el mismo individuo deberá pagar una multa de otros 2.000 euros en total por ambas infracciones penales.

Según recoge la sentencia, los ataques comenzaron desde el momento en que la víctima y el ahora condenado iniciaron su actividad laboral dentro de un convenio para la mejora de barrios en Santa Cruz de Tenerife el 8 de enero del 2019. El acusado, G.R., se dirigía al afectado con términos descalificativos en tono afeminado y con sorna; en algunas ocasiones con carácter agresivo, como «maricón» o «venezolanito». Una de las veces le dijo: «estos sudamericanos muertos de hambre, que vienen a España a quitarle el trabajo a los canarios y no se enteran que están en España».

El 22 de abril del 2019, el ahora condenado le dijo al perjudicado: «Te voy a matar, maricón» y, poco después, le dio un fuerte empujón a Alejandro Mutis, por lo que este cayó al suelo. Como consecuencia de tal agresión, el hombre tuvo varias lesiones leves. En la denuncia de los hechos, también figuraban como acusados otros dos hombres, pero las declaraciones de los testigos no permitieron ratificar tal participación.

Allanar el camino

Alejandro Mutis afirma que lo más importante «es que podemos demostrar el acoso» por orientación e identidad sexual y xenofobia. Mutis recuerda que hace 28 años que vive con su marido canario y que, desde el 2007, reside en Tenerife. En opinión del afectado, «a medida que se conocen estas sentencia se va allanando el camino para otras futuras resoluciones que juzguen otros casos y despejan los obstáculos judiciales».

El afectado opina que las denuncias que se presentan por delitos de odio son muchas menos de los casos que ocurren. Señala que «es necesario avanzar hacia una justicia más igualitaria». A pesar de las leyes actuales, indica que «requiere de mucha valentía denunciar delitos de odio en Canarias hoy en día».

Tras los hechos sufridos, Alejandro Mutis decidió presentar la denuncia, de forma directa, en un Juzgado de Guardia de Santa Cruz de Tenerife. A sus 66 años, considera que la legislación y la aceptación de personas de diversa condición sexual en la sociedad «ha cambiado mucho en los últimos años y quiero pensar que van a cambiar más».

MÁS ACOMPAÑAMIENTO Y ASESORAMIENTO

Alejandro Mutis dice que los colectivos LGTBI+ en Canarias deben «acompañar y asesorar más a las víctimas» de delitos de odio. Comenta que él no tuvo asistencia cuando le comunicaron que, en seis meses, se celebraría el juicio. A su juicio, dichas ongs no tienen abogados especializados para ayudar a los afectados. Para Mutis, tales ongs «reciben suficientes subvenciones para tener una presencia activa en el acompañamiento y el asesoramiento ante los desafíos del colectivo». Por eso, invita a «hacer autocrítica, sin acritud». E incide en que «hay una realidad en la calle con nuestro colectivo con la cual las ongs no conectan». «Obligatoriamente hay que luchar contra el lenguaje de odio que se blanquea en la España actual» asegura esta víctima de comentarios humillantes. | P.Fumero

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