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Asturias recupera la Rosa Narcea única en el mundo que ya buscan los perfumistas

La investigadora del CSIC Carmen Martínez reconoció en el olor de una flor de Bulgaria el potencial de un rosal que crecía en su jardín en Cangas

La Rosa Narcea, en una floración pasada.

En el Valle de las Rosas de Bulgaria hay una industria sin parangón en el mundo. La del cultivo de rosas. De las que se extrae alrededor del 85% del aceite de rosas del mundo que es uno de los aceites esenciales más importantes de los empleados en la alta perfumería. Y fue en ese país cuando a la investigadora asturiana Carmen Martínez le llegaron efluvios de su infancia en Cangas del Narcea.

“Me vino a la mente la fragancia de una rosa que había en el jardín de mi casa de Carballo. La flor que estaba oliendo ni se parecía, pero para mí fue inconfundible porque es un olor distinto y especial”, relata. Al volver a Asturias Martínez puso toda su curiosidad y las cualidades que desde hace muchas décadas aplica a su trabajo en el CSIC (Centro Superior de Investigaciones Científicas) para saber más. Y descubrió tanto, y tan bueno, que solo han pasado unos pocos años y el cultivo de la Rosa Narcea, como se ha denominado a esta maravilla recién recuperada, va viento en popa.

Aquel único rosal que Martínez tenía en su jardín ha sido sometido a un proceso de selección científica, de categorización de su ADN y de certificación mundial. Ahora está protegida y el equipo de Martínez tiene la exclusividad de su cultivo y su explotación. Los principales organismos de protección vegetal internacionales han verificado “que es única” y aquel ejemplar se ha multiplicado en 400 más que ya crecen vigorosos en Cangas del Narcea: en Carballo, a 500 metros sobre el nivel del mar; en Cibea, a 700 metros, y en Genestoso, a 1.200 metros.

La Rosa Narcea es singularísima por color, olor y propiedades, y en torno a ella se cierne un negocio que va a poner en marcha la empresa de base tecnológica Aromas del Narcea. Porque por la producción de pétalos que se recogerán el próximo mes de mayo en estas fincas de Cangas ya se interesan muchos perfumistas. Será una recogida manual y durante la noche, para que los pétalos no pierdan su olor. Y si todo va bien habrá que apurar la producción in vitro de miles de ejemplares más para que el negocio florezca como lo imaginan.

Carmen Martínez muestra las plantaciones al consejero de Ciencia y otros acompañantes.

“Ni por lo más remoto soñé, aquel día que olí la rosa en Bulgaria, que hoy podíamos estar aquí con este proyecto. Solo cuando volví a casa, nos pusimos a investigar y a conocer el mundo de las rosas, y cuando le conté a la Academia Española del Perfume la historia, empecé a confiar en esta realidad”, explica Carmen Martínez. Que ratifica, con toda rotundidad, que la Rosa Narcea es única: “Es la primera rosa en España con cualidades para la industria del perfume. Y en el mundo solo hay tres como ella”.

La Rosa Narcea es una rosa antigua, es decir, que procede de las originarias que había en Europa antes de que en 1867 llegara la rosa china y la rosa de té, y los horticultores de todos los países se volcaran con ellas por considerarlas más elegantes y ornamentales. Apenas quedaron unas pocas originales resistentes, y ahora se sabe que la asturiana es una de ellas. “En mi casa, según distintos registros, lleva al menos plantada desde 1832”, expone Carmen.

Su singularidad y sus cualidades se basan sobre todo en la fragancia y que es una flor sumamente rica en aceites esenciales y también en componentes polifenólicos que hacen que no solo sea apreciada para el sector del perfume, sino también para el de la farmacia y la naturacéutica, e incluso en gastronomía. Carmen Martínez cree que en un primer momento el negocio que se podrá hacer con la Rosa Narcea será el de los perfumes. De hecho, uno de los inversores de la empresa procede de dicho sector.

De tres toneladas de pétalos se podrá sacar un litro de aceite esencial que tiene un precio de mercado de 16.000 euros. Carmen Martínez y su equipo van más allá. Imaginan un valle del Narcea lleno de rosales y, con ellos, ven florecer la población, la economía y la vida en la zona. Ayer el consejero de Ciencia, Borja Sánchez visitó las plantaciones. Le acompañó el alcalde de Cangas del Narcea. Y no podía más que felicitar a los investigadores porque “esta es una muestra de que se puede emprender desde cualquier lugar, de que siempre hay que buscar dónde está la cadena de valor y, en este caso, es especialmente relevante que se haga desde aquí, desde Cangas del Narcea”, indicó.

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