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El largo camino de los derechos trans

Tres voces del colectivo analizan cómo afrontan el Día de la Visibilidad Trans | La falta de información para las familias o el freno a la ley estatal centran el debate

Imagen cedida por Chrysallis Canarias de una manifestación en defensa de la conocida como Ley Trans. El Día

«Nos somos aliens, somos personas y solo queremos tener derechos y tener una vida lo más normal posible». Así de contundente se expresa Anna de Nicolás, coordinadora de las políticas trans de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (Felgtbi) sobre qué desea el colectivo que celebra hoy el Día de la Visibilidad Trans. Una fecha que viene marcada por el doloso retraso de la tramitación de la conocida popularmente como Ley Trans, que sigue a la espera del dictamen del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y con un aumento de las agresiones y de los discursos de odio y transfóbicos.

A pesar de este panorama desalentador, su lucha diaria a favor de sus derechos sigue adelante, por muchas piedras que encuentren en su camino. «El colectivo de personas trans llega con una intención clara de hacerse ver y oír por cosas que están pasando que son muy graves. Nos sentimos ninguneadas, parece que nuestros derechos son de ciudadanos de segunda clase, que estas dilaciones indebidas no son casuales, no son fruto de una inoperancia. Te llama la atención porque con otras leyes sí se ha hecho a tiempo, con celeridad, pero no en este caso. Estamos preocupados, preocupadas y preocupades», añade.

Alerta del peligro de seguir dilatando los trámites para que la ley pueda ser una realidad contraviniendo el acuerdo del Gobierno central y la aceptación de la norma por parte de la mayoría de la sociedad española. «No quiero ser miedosa ni llevar al pánico, pero las mayorías cambian. Tenemos todo el arco de la derecha, la extrema derecha, y parte de la izquierda, a la que no le parecen bien determinadas cosas y que no quiere dar la libertad a las personas trans de decidir sobre sus cuerpos y sobre su propio destino, sino que quieren ejercer una cierta tutela de la cual se sienten legitimados como si fuéramos personas enfermas o incapaces», alega.

Menores

Esta determinación en su lucha, amparada por organismos como la Organización de Naciones Unida (ONU) o el propio Consejo Europeo, también la comparte Eva Pascual, madre de un niño trans de 14 años y presidenta de la Asociación Chrysallis Canarias.

Con tan solo cuatro años, su hijo David, al que habían ido hasta China para adoptar, les dijo que se sentía chico. Una noticia para la que ni ella ni su marido estaban preparados, ante la falta de información existente. «Fui madre con 38 años, me había preparado para ser madre y la vida me regaló una aventura de la que no tenía ni idea. Mi hijo estaba ahí en un colectivo que para mí era real, pero no con la infancia. Siempre he sido una mujer reivindicativa en derechos, no me gustan las injusticias, y aquí me tocaba mi hijo. Empecé a buscar información sobre la infancia trans», recuerda.

Eva y su marido Juan adoptaron a su hijo mayor- tienen una niña 22 meses más pequeña que él que se llama Cloe- cuando este tenía tan solo nueves meses y tan solo seis kilos de peso. Ella recuerda que el pequeño estaba siempre triste y sin sonreír. En un principio, lo achacaron a los meses vividos en el orfanato. A medida que fue creciendo fue haciendo algunos comentarios sobre su identidad, al identificarse como chico, que en principio Eva no tuvo en cuenta. Todo cambió cuando tras ser elegida presidenta del AMPA del centro educativo al que iba su hijo mayor acudió a una charla sobre diversidad sexual. «Después de un rato de charla, empezaron a hablar de identidad sexual y me sentí súper identificada. Recuerdo que no sabía si preguntar o no en público, no era fácil. Pero lo hice y aprendí», apunta.

Chrysallis Canarias

Fue entonces cuando se embarcó en la búsqueda de información, yendo a charlas y acudiendo a asociaciones como Gamá. Una búsqueda que le llevó a dar con la Asociación Chrysallis. «Me fui a Madrid porque aquí no había niños trans. El encuentro fue en Ciudad Real. Recuerdo que fuimos los últimos en venirnos de vuelta, nos quedamos una noche más. Ese fin de semana volvimos con la idea de montar esta asociación en Canarias. Montamos la asociación desde el desconocimiento, desde el querer ayudar a otras personas; al final, lo que queríamos era que él tuviese iguales. Mi hijo se quería quedar porque había estado con más chicos como él, estaba tranquilo y feliz», relata.

En ese momento tuvo claro que lo prioritario era que fuese feliz. «Yo deseaba ser madre por encima de todo. Quería darle una vida y ¿Quién era yo para truncarle su infancia si lo que quería era justo lo contrario? Ahí te toca aprender y desaprender porque tenemos muchos prejuicios», puntualiza.

Su hijo David transitó con poco más de cuatro años, siendo el caso más joven que se ha dado en Canarias en una época en la que la falta de información y formación solo traía sombras y desconocimiento. Ahora Eva lucha para que otras familias con menores trans no se vean en ese abismo de oscurantismo, falta de información y mitos falsos e hirientes. «Siempre he sido una mujer a la que no le gustan las injusticias y creo que David es la guinda del pastel. Es el puzle perfecto para mí, para tener una misión en la vida, para ayudar a otras personas, a otras familias. Es el legado que voy a darles a mis hijos. Sin duda, mi hijo me ha permitido dejar un legado. Él es un niño muy feliz y ese es lo único que importa.Necesitamos que tenga los mismos derechos que sus iguales, ni más ni menos», sentencia.

Desde Gamá destacan que siguen dándose casos de discriminación hacia el colectivo en las islas y que los dos años de pandemia que han supuesto un duro golpe, uno más, para las personas trans. «Ha tenido un impacto importante sobre las personas trans que son más vulnerables. Durante la pandemia tuvimos que hacer un crowdfunding para ayudar a las personas trans que trabajan en la prostitución y a las migrantes para cubrir sus necesidades básicas. Ahora persisten los efectos de la crisis con un mayor desempleo entre las personas trans o con los menores que son víctimas del acoso escolar. No podemos bajar la guardia. La sociedad necesita más avances para lograr una concienciación y sensibilización», afirma María José Hinojosa, psicóloga del Colectivo Gamá.

Ahora toca desarrollar todo el reglamento de la ley canaria de igualdad social y no discriminación por razón de identidad de género, expresión de género y características sexuales aprobada por unanimidad el pasado 27 de mayo de 2021. «Se ha adaptado a las nuevas realidades y supone un avance integral, desde la Educación o la Sanidad pasando por el Empleo o los Servicios Sociales», explica Hinojosa.

Anna, Eva y María José coinciden en destacar el retraso continuo de la ley trans como el principal escollo para que el colectivo trans consiga una igualdad de derechos plena y llaman a no bajar la guardia y seguir en la lucha.

Por una ley que proteja y reconozca derechos

La asociación de familias de Infancia y Juventud Trans Chrysallis ha emitido un comunicado con motivo de la celebración hoy del Día de la Visibilidad Trans en el que recuerdan «a las víctimas del colectivo de personas trans que han sufrido históricamente delitos de odio y persecución» y destacan la necesidad de seguir reivindicando y luchando por la visibilización de sus realidades reclamando «el cese de la discriminación aún existente, y, el reconocimiento de nuestros Derechos Humanos». Vuelven a reivindicar una ley «que proteja, ampare y reconozca los derechos vulnerados». Demandan que se cumplan los plazos para aprobar el Anteproyecto de Ley para la igualdad real y efectiva de las personas trans y para la garantía de los derechos de las personas LGTBI, el derecho a la autodeterminación de género sin plazos largos y humillantes, la protección plena de derechos de las infancias y adolescencias trans, eliminar cualquier tipo de tutela médica o jurídica, reconocer las identidades No Binarias, introducir medidas legales de obligatorio cumplimiento en los centros de trabajo, para evitar que la discriminación se siga perpetuando y que los centros de trabajo sean lugares de exclusión, incorporar en el ámbito educativo contenidos dirigidos a la formación en materia de igualdad y no discriminación de las personas LGTBI con el fin de capacitar al profesorado y a la inspección educativa, incluir tratamientos sanitarios que puedan necesitar las personas trans, en la cartera de servicios básica del Servicio Nacional de Salud y garantizar la protección de las personas trans migradas asilo. | C.S.B.

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