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La afasia, el síntoma que deja a Bruce Willis sin poder articular palabra

La incapacidad para expresar palabras y comprenderlas puede surgir tras un ictus, traumatismo o enfermedad degenerativa

El actor estadounidense Bruce Willis.

A sus 67 años, al actor Bruce Willis le han diagnosticado afasia, un trastorno que le impide expresarse y comprender lo que otros quieren decir. Pero este defecto neurológico no es una enfermedad en sí, sino un síntoma con múltiples posibles orígenes y la realidad es que aún se desconoce por qué la sufre el que un día dio vida a John MacClane (La Jungla de Cristal), el Dr. Malcolm (El Sexto Sentido) o Korben Dallas (El Quinto Elemento). 

La afasia puede aparecer de golpe y porrazo o en un largo recorrido neurodegenerativo, es decir, «con cualquier causa que afecte al cerebro en las áreas desde las que controla el lenguaje», insiste. Según el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos (NIH, por sus siglas en inglés), la mayoría de las personas que tienen afasia son adultos de mediana edad o mayores, pero incluso los niños pueden padecerla. En España, la Asociación Ayuda a la Afasia calcula que en nuestro país viven unas 350.000 personas afectadas de este trastorno, que es diagnosticado a 25.000 pacientes cada año.

Cuando de un día para otro dejas de procesar correctamente el lenguaje, esto significa que ha tenido «su origen en un ictus o un traumatismo», como reseña José Rojo Aladro, neurólogo del Hospital Universitario de Canarias (HUC) y especialista en afasia. Son los casos más frecuentes en los que aparecen estos síntomas. No obstante, la más común son los ictus. Según un estudio muy citado de 2005, entre el 21% y el 38% de los pacientes que sufren un ictus desarrollan este trastorno posteriormente. De hecho, si se nota que este síntoma ocurre de repente, no está de más «correr al hospital» más cercano, pues es posible que la causa sea un accidente cerebrovascular que no está siendo detectado. 

Deterioro gradual 

El precursor también puede ser un tumor pero, en este caso, «la progresión del deterioro es más gradual». Además, cuando se trata del crecimiento de células malignas en el cerebro, puede ser reversible. «Una vez se extirpa, se podrá mejorar», insiste el neurólogo. Aunque más costoso, el paciente puede recuperar su capacidad para expresarse cuando el daño lo produce un ictus porque «siempre cabe la posibilidad de que otras neuronas asuman las funciones del lenguaje».  

Pero existe una causa más que puede desencadenar la afasia y que, por el momento, no es reversible: un deterioro cognitivo provocado por una enfermedad neurodegenerativa. El alzhéimer, la demencia o el párkinson son algunas de las patologías detrás del desarrollo de esta sintomatología a largo plazo y no existe ninguna forma, de momento, de pararlo.

El paciente puede llevar una vida «normal», pero no comprende lo que le dicen los demás

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 «Es entonces cuando el síntoma se conoce como afasia progresiva primaria y su desarrollo es gradual», destaca Rojo Aladro, que sin embargo insiste en que este es el motivo «menos frecuente». «Hoy por hoy, no tenemos un tratamiento específico ni cura, pero la logopedia ayuda bastante», insiste el Rojo Aladro, pues esta terapia puede recuperar o, al menos, aminorar la progresión del daño. De hecho, el único tratamiento de la afasia consta de una valoración neurológica y de la rehabilitación de logopedia. El pronóstico depende mucho de la severidad inicial.

Los profesionales en Canarias están acostumbrados a ver casos de afasia, aunque remarcan que en las Islas no es un trastorno «ni más ni menos frecuente» que en el resto de España o en Europa. 

Existen tantas formas de la afasia como personas en el mundo, dado que es un síntoma con distintos grados de desarrollo. No obstante, se pueden dividir en dos grandes grupos: fluente y no fluente. Entre la primera, la más frecuente es la conocida como afasia de Wernicke. Quienes la sufren pueden formar oraciones largas que no tienen sentido, en las que incorporan con frecuencia palabras inventadas o fuera de contexto. El tipo más común de afasia no fluente se denomina de Broca. En estos casos el paciente suele entender lo que se le dice y emplear frases cortas, eliminando con frecuencia preposiciones y pronombres. Este tipo de trastorno suele ir acompañado de debilidad o parálisis del brazo y la pierna derecha.

Los grados también tienen que ver con el tipo de daño. De tal forma que puede afectar tan solo a la función motora, es decir, a la expresión de palabras; a la sustitutiva, o la capacidad de comprender lo que le dicen o lee; o puede ser mixto, es decir, ni comprende ni puede expresar palabras. 

 El paciente afásico es una persona «normal» en todo excepto en lo que se refiere al lenguaje, pues no puede escribir, leer o no lo hace correctamente; no comprende lo que le dicen los demás y solo puede hablar con monosílabos. «Sería el equivalente a un sordomudo, aunque no tenga nada que ver», explica el neurólogo, que admite que la calidad de vida del paciente se ve irremediablemente afectada.

En España viven unas 350.000 personas afectadas de este trastorno del lenguaje

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Como no es una enfermedad en sí los recursos de investigación no se invierten en la afasia, sino para las enfermedades que pueden provocarla. Por tanto, hoy por hoy, la ciencia que trata de evitar la aparición de esta sintomatología ocupa el mismo hueco que la que trata de prevenir su causas. Gracias a la investigación, «se ha avanzado mucho en el ictus para evitar la aparición de secuelas», como resalta Rojo. En lo que se refiere a enfermedades neurodegenerativas, a día de hoy son el tercer gran bloque de patologías más estudiadas de España, justo después del cáncer y de las enfermedades cardiovasculares. 

Afasia en el cine

Esta enfermedad no es ajena en la industria del cine. La actriz Emilia Clarke, protagonista de «Juego de Tronos», sufrió dos aneurismas mientras rodaba la serie, la primera de ellas en 2011; al humorista británico Terry Jones, fundador de los Monty Python, le diagnosticaron en 2016 afasia progresiva primaria; y también padeció afasia el director de cine italiano Michelangelo Antonioni, después de sufrir un derrame cerebral a mediados de los 80. Otros personajes célebres que han padecido este trastorno del lenguaje son Michiko, esposa de emperador emérito japonés Akihito; el escritor estadounidense Harold Robbins, que había sufrido una embolia en 1982 que en ocasiones le causaba afasia o bloqueo mental; el militar argentino Jorge Videla, miembro de la junta militar que el 24 de marzo de 1976 encabezó un golpe de Estado, tras una irrigación sanguínea en el cerebro sufrió afasia parcial.

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