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El desafío ruso | Solidaridad desde el Archipiélago

Fundación Garoé, la lista de Krylov

El empresario ruso Álex Krylov destaca la importancia de trabajar por la integración social en Canarias de ciudadanos ucranianos desplazados por la invasión de su país

Integrantes de la Fundación Social de Ayuda Garoé. | | MARÍA PISACA

Krylov explica que los impulsores de la nueva ONG han ayudado hasta ahora a los damnificados por la guerra a tramitar su documentación para ayudas ante Cruz Roja Española y CEAR, a quienes agradece su labor humanitaria. Pero advierte de que para los afectados no resulta sencillo adaptarse a una cultura y un idioma diferente, así como empezar de cero y buscar trabajo en la tierra que los ha acogido.

La invasión militar de Ucrania por parte de Rusia ha desatado una oleada de rechazo internacional y una suma de esfuerzos de apoyo solidario a los ciudadanos que huyen del país atacado para intentar salvar la vida y empezar de cero en otro lugar. Una de estas iniciativas de apoyo a damnificados que llegan a Canarias está liderada por el empresario y ciudadano ruso Álex Krylov. Él y otras siete personas de Europa del Este y españolas firmaron ayer el acta de constitución de la Fundación Social de Ayuda Garoé, cuyo primer y principal objetivo es ayudar a quienes huyen de la tragedia a reiniciar una nueva vida en las Islas desde los aspectos más prácticos y en colaboración con otras ong especializadas desde hace varias décadas en la atención a este tipo de emergencias.

La entidad nace con ocho voluntarios que hasta ahora han colaborado de forma altruista y entusiasta

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Krylov explica que, de forma espontánea y altruista, este grupo de conocidos ya ha colaborado con quienes llegan a Tenerife huyendo de la guerra, o bien con aquellos ciudadanos ucranianos que estaban de vacaciones cuando estalló el conflicto y no pudieron salir de la Isla. Uno de los primeros cometidos de los integrantes de la Fundación Garoé fue acompañar a estas personas para orientarlas y traducirles sus peticiones de ayuda ante los voluntarios de Cruz Roja Española o la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR).

Desmoralizados

En opinión de Krylov, los afectados están desorganizados, desmoralizados y la situación les empieza a generar afección psicológica. Y, además, dichas personas tienen problemas de comunicación y de coordinación entre ellos, por lo que necesitan respaldo en varios ámbitos. Este empresario, que lleva asentado en el Archipiélago desde el año 2010 y ahora impulsa un fábrica para producir material de construcción con plásticos reciclados. Explica que, hasta el momento, la ayuda que se les ha dado a los ucranianos por el colectivo en el que ejerce de portavoz se ha basado en efectuar traducciones, rellenar papeles y establecer los primeros vínculos de organización, por ejemplo, a través de un grupo en el sistema de mensajería de Telegram.

Krylov, quien señala que su abuela era natural del País Vasco y que él también tiene nacionalidad española, explica que desde el Cabildo de Tenerife les sugirieron la oportunidad de dar forma legal a su labor. Y su intención es poder colaborar desde Tenerife con organizaciones de voluntarios que trabajan por el mismo fin en Ucrania, Polonia o Rumanía, entre otros países.

El portavoz asegura que la intención del colectivo es trabajar con la máxima transparencia

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Admite que, con independencia de la llamada barrera idiomática, la atención en emergencia y la tramitación de su condición de refugiados son acciones para las que ya Cruz Roja y CEAR tienen un bagaje muy importante. En ese ámbito, agradece el trabajo de ambas ONG, del Cabildo y del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife. Por ese motivo, la labor de la Fundación Social de Ayuda Garoé será impulsar la integración social de los ucranianos, pero más adelante también de rusos y bielorrusos, que vivan en Canarias. Quienes escapan del conflicto bélico tienen «una mentalidad, una cultura y una lengua diferente» a las que hay en España o en las Islas, comenta Krylov.

Dos objetivos de la mayoría de los damnificados son aprender español y trabajar. Pero el empresario ruso recuerda la importancia de que también se ofrezca a estos recién llegados actividades de ocio y ayudas a los menores. Recuerda que, con la invasión de Ucrania, los principales perjudicados son los naturales de este país, como resulta evidente. Pero advierte de que, a raíz de las medidas adoptadas por diversas instituciones internacionales, también hay personas que empiezan a huir de Rusia o de Bielorrusia, pues no pueden soportar la situación en sus lugares de origen, o bien no pueden regresar por las políticas implantadas por sus gobernantes.

Símbolos

Para el empresario, la elección del nombre Garoé para la fundación se debe a la capacidad del simbólico árbol para sobrevivir en circunstancias difíciles y ayudar a los antiguos habitantes de El Hierro a tener agua en tiempos de sequía. Y, además, le encuentra algunas similitudes con el Iggdrasil, el fresno perenne o árbol de la vida en la mitología nórdica.

El portavoz de los fundadores de la nueva ONG comenta que algunos integrantes no se conocían antes de la invasión rusa a Ucrania. Y dos de ellos, una pareja, huyeron del citado país tras el conflicto existente en Crimea. En una primera declaración de intenciones, Álex Krylov expone que Garoé nace con una gran vocación de transparencia en las actuaciones que lleve a cabo.

La voluntad de no ser una carga


Krylov señala que, con independencia de unas necesidades comunes, cada familia llegada a Canarias o a Tenerife tiene sus propios objetivos o prioridades. Algunas de ellas muestran su preocupación por haber dejado en Ucrania a sus padres, maridos, hermanos, hijos. Es decir, la inmensa mayoría de los hombres de entre 18 y 60 años. Dicho empresario ruso comenta que otra inquietud es cómo van a salir adelante en un territorio muy diferente al que conocían hasta ahora y cómo van a integrarse. A juicio de Krylov, el perfil de quienes llegan desde el citado país de Europa del Este es de personas muy trabajadoras, que tienen muchas ganas de conseguir un empleo y aprender cuanto antes la lengua para optar al mercado laboral. Pero una de las dificultades es que, muchos de los damnificados carecen de recursos económicos para pagarse cursos de español o de formación en alguna materia. El portavoz de Garoé señala que los ucranianos están muy agradecidos por lo que han recibido. Pero también tienen «muchas ganas de integrarse», así como de no generar problemas sociales ni ser una carga para la sociedad que los ha acogido. | P. F.

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