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La guerra impide escrutar el cosmos a un telescopio canario

El IAC cesa las colaboraciones científicas con Rusia hasta que termine el conflicto | La misión europea Uclid, que estaba prevista lanzar este año, se retrasa como consecuencia del conflicto

Telescopio MASTER ubicado en el Observatorio del Teide, en Tenerife. Daniel López (IAC)

La guerra entre Rusia y Ucrania está impidiendo escrutar el cosmos a uno de los telescopios ubicados en el Observatorio del Teide, en Tenerife. El Instituto de Astrofísica de Canarias se ha visto obligado a cesar las operaciones y el acceso digital al telescopio MASTER (siglas de Mobile Astronomical System of theTelescope-Robots) por culpa del conflicto bélico, que le impide renovar el acuerdo que mantiene con la Universidad de Moscú para explotar esta instalación científica desde 2012. 

A principios de marzo, poco después del estallido de la guerra, Rafael Rebolo, director del IAC, notificaba de esta situación el profesor responsable del telescopio, Vladimir Lipunov, por medio de una carta, en la que le informaba que debido a las circunstancias legales en España - que exigen la renovación del acuerdo para continuar las operaciones- y dada la invasión de Ucrania por parte de Rusia, no podían proceder a realizar las negociaciones necesarias para renovar el acuerdo.

"Aunque, por su puesto, les garantizamos la seguridad de esas instalaciones, las operaciones cesaron el día 5 por este motivo", resalta Rebolo. Los investigadores del IAC seguirán, hasta el momento, sin operar con este telescopio robótico de cuatro metros de diámetro.

La guerra ha provocado que Rusia entre en una vía muerta en lo que se refiere a la colaboración científica y tecnológica y tras varias décadas de una fructífera y exitosa colaboración con distintas instituciones españolas en numerosos campos de la investigación, pero sobre todo en el de la fusión y la fisión nuclear.

Pese a ello, Rebolo confía en que se pueda recuperar la colaboración "pronto", siempre y cuando la "situación internacional lo permita". Y aunque esta es la única colaboración directa del IAC con Rusia, hay otro tanto de proyectos científicos en los que participan instituciones de España afectadas por la guerra.

Nuevo retraso a la misión espacial

La guerra también ha supuesto un revés en la planificación de misión espacial Euclid, organizada por la Agencia Espacial Europea (ESA) para estudiar la materia oscura. Dicho proyecto internacional, en el que también participa el IAC, tenía pensado utilizar un cohete ruso para el lanzamiento que, hasta el estallido de la guerra, estaba previsto para junio de 2022.  "Evidentemente eso no se va a usar", destaca Rebolo, quien admite que la guerra va a retrasar por tercera vez esta misión espacial. "La ESA tendrá que buscar una alternativa para el lanzamiento del programa y, obviamente, esto llevará consigo un retraso, porque todos los planes estaban hechos para utilizar un Protón ruso", insiste.

Dotado de un presupuesto de 500 millones de euros, la misión Euclid ha sido diseñada para desentrañar algunos de los misterios que aún se ciernen sobre el "lado oscuro" del universo, concretamente la materia oscura y la energía oscura. Estos componentes que se han posicionado como claves para explicar el modelo actual para la formación y evolución del universo. 

La misión Euclid ha sido diseñada para desentrañar algunos de los misterios que aún se ciernen sobre el "lado oscuro" del universo

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Y es que menos del 5% de la materia del universo es visible, lo que significa que existe una cantidad mucho mayor de materia oscura que actúa a través de la gravedad, pero que es invisible. Por un parte, la energía oscura constituye alrededor del 70% del cosmos, aunque no se conoce ni su fuente, ni su física, ni cómo funciona. Lo que sí se sabe es que esta energía es responsable de una misteriosa fuerza que parece estar acelerando la expansión del universo.

La materia oscura es una forma de materia no luminosa, descubierta en los años 70, que constituye alrededor del 20% del universo. No emite luz, pero ejerce atracción gravitatoria. Es fundamental para entender la forma en que el universo se agrupa, desde las grandes estructuras de vacíos y supercúmulos de galaxias a la propia forma de las galaxias como la nuestra, la Vía Láctea.

En este sentido, Euclid vendrá para proporcionar por primera vez a los astrónomos una cantidad de datos sin precedentes para analizar, través del mapeo de las formas, posiciones y movimientos de dos mil millones de galaxias en más de un tercio del cielo.

"Somos parte de un consorcio enorme que también tendrá que redirigir su actividad para llevar a cabo el lanzamiento del satélite", resalta Rebolo, que insiste que esta es otra circunstancia que emana de la guerra y que le afecta directamente, dado que es "uno de los dos líderes de España en EUCLID".

Otros proyectos europeos

Al margen de los más grandes e importantes proyectos científicos y tecnológicos internacionales -como el Centro Europeo de Física de Partículas (CERN), el Reactor Termonuclear Experimental Internacional (ITER) o la Estación Espacial Internacional (ISS)- la colaboración de los científicos españoles con rusos y ucranianos se ha funcionado durante años en iniciativas muy concretas.

Las más fructíferas y prolongadas anidan en el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT), un organismo dependiente del Ministerio de Ciencia e Innovación que comenzó a colaborar con instituciones rusas y ucranianas hace más de treinta años.

Pero la más antigua y consolidada es la colaboración científica del CIEMAT con investigadores del Instituto Tecnológico de Kharkov (Ucrania) y del Instituto Kurchatov de Moscú, una cooperación que impulsaron el actual director del organismo, Carlos Alejaldre, y el director del Laboratorio Nacional de Fusión, Carlos Hidalgo, y que nació en una reunión científica en Ucrania hace más de treinta años.

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