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Día de la mujer | Entrevista
Ángela Torbay Directora de la unidad de Igualdad de género de la ULL

«No podemos abandonar la lucha en la ULL porque aún quedan techos de cristal»

«De pequeña, me daba rabia que los adultos trataran a niños y niñas de manera diferente», afirma la directora de la unidad de Igualdad de género de la ULL

La profesora de la ULL Ángela Torbay. María Pisaca

Tres décadas lleva Ángela Torbay vinculada a la Universidad de La Laguna. Desde enero de 2020 es, además de profesora titular de la Facultad de Psicología, la directora de la Unidad de Igualdad de Género de la institución académica. Su trabajo desde la perspectiva de la resiliencia es impecable, tanto es así que la ULL se ha convertido en la primera universidad española en ser acreditada por AENOR en este ámbito.

¿Cómo surgió la oportunidad de ocupar el cargo de directora de la Unidad de Igualdad de Género de la ULL?

Me proponen este cargo porque antes de entrar en la ULL trabajé en el Instituto de la Mujer de Las Palmas de Gran Canaria, donde estuve dos años. Empecé mi carrera profesional muy vinculada al trabajo en la igualdad de género y cuando entré en la ULL traté de continuar con esa trayectoria. De hecho mi tesina gira alrededor de por qué las mujeres eligen determinadas carreras profesionales. Hay un aspecto triste en ese sentido, porque ese trabajo lo hice hace 30 años y seguimos viendo en el actual diagnóstico que se siguen repitiendo esos datos. En ese sentido, la cultura ha cambiado poco pero, como yo siempre llevo puestas mis gafas de resiliencia y me gusta centrarme en los aspectos positivos, han cambiado cosas como en el caso de la violencia de género, porque a las mujeres ya no les da miedo o vergüenza hablar.

Esa perspectiva de género que siempre ha tenido presente, ¿de dónde surge?

Cuando entré en el Instituto de la Mujer me hicieron esa misma pregunta y fue ahí cuando tomé conciencia de dónde me venía. Nací en 1963, cuando los valores machistas estaban totalmente normalizados y veía que a mi hermano le dan todas las facilidades para estudiar: lo mandaron a estudiar a Inglaterra, le compraban libros mientras a mí me compraban juguetes y mis padres se preocupaban de que tuviera una formación académica. Tanto fue así que en una carta a los Reyes Magos, de pequeña, yo pedí un pene, porque pensé que era la única manera de que me dieran todas las cosas que le daban a mi hermano. A muchas de mis amigas les pasaba lo mismo y fue así como me di cuenta de que era algo generalizado. Me planteaba por qué las mujeres no podíamos acceder a determinados lugares o por qué no se nos daban determinadas cosas. Me daba mucha rabia todo eso. Cuando entré en el Instituto de la Mujer me di cuenta de que un trabajo individualizado, personal y desde mi experiencia podía ayudar. En ningún momento quería dejar a los hombres fuera del camino porque creo que hay que compartirlo.

¿Y cómo comenzó a realizar ese trabajo de cambio?

En aquellos años era complicado que los hombres lo entendieran y se sumaran a nuestras reivindicaciones y nuestra lucha. Los hombres tienen una posición muy cómoda así que ¿por qué se iban a mover? Pero, por ejemplo, empecé a hacer fotos en la salida de las guarderías para mostrar que eran siempre las mujeres las que iban a buscar a los niños. Son actitudes aceptadas pero que muestran las diferencias.

¿Cómo diría que ha cambiado la Universidad de La Laguna desde que comenzó a trabajar, hace 30 años, hasta ahora?

Cuando empezaba a estudiar muchas compañeras comentaban que estaban en la universidad para encontrar marido. Había determinadas carreras en las que eso se veía claramente mientras que en otras, como Psicología, teníamos un espíritu más luchador. A mí todo aquello me daba mucha rabia y también me generaba muchas dudas pero no lo dejaba entrever porque pensaba que si me debilitaba en mi lucha sería difícil salir adelante. La suerte que tuve es que caí en una facultad con importantes referentes femeninos, como mi compañera María Dolores García, una profesora que estaba en un mundo de hombres, luchadora, que tenía ganas de innovar porque sabía que ella valía como persona y como mujer. Todos esos referentes me ayudaron a seguir en la lucha y me hicieron entender que lo lograríamos aunque fuera de forma lenta e incluso silenciosa. Hemos cambiado pero no podemos abandonar la lucha porque aún nos quedan muchos techos de cristal como la brecha salarial, la igualdad de género o los puestos directivos.

¿Cuáles son los últimos datos que manejan en referencia a la desigualdad de género en la Universidad?

En la ULL, solo el 28% de las cátedras están llevadas por mujeres. Solo un 23% de alumnas acceden a las carreras de ingeniería y arquitectura. Las alumnas me dicen que escogen la carrera que quieren pero, cuando solo hay 22% de mujeres que accede a esa rama de conocimiento, hay algo dentro de nuestra cultura que no nos deja ser libres para elegir.

No solo no se igualan los datos entre hombres y mujeres en ciertas carreras sino que en los últimos años la presencian de mujeres en ciertas ramas de conocimiento está menguando.

Sí. Desde la Unidad de Igualdad de Género hemos hecho un diagnóstico desde el curso 2014/2015 hasta el 2019/2020 y hemos visto diferencias importantes en las carreras de ingeniería y arquitectura, donde solo hay un 22% de mujeres y se han avanzado muy poco. Pero es la única rama que tiene más presencia femenina en doctorado que en el resto. La inserción laborar en esta rama la ven más limitada al ser mujeres y por eso deciden quedarse en la universidad. En las carreras de Ciencias de Salud existe un 70% de presencialidad de mujeres pero en doctorado solo el 55%. Hay pocos referentes femeninos y por eso las alumnas siguen tomando esas decisiones. Y estos datos se pueden extrapolar a todas las universidades españolas.

Tanto está trabajando la ULL para lograr la igualdad de género que hace pocos meses se convirtió en la primera universidad española que certificó sus políticas por AENOR. ¿Qué importancia tiene el reconocimiento?

Cuando iniciamos el proceso de certificación creíamos que nuestra universidad tiene déficit en materia de igualdad pero también tiene un potencial para trabajar y lograr que algunos de los techos de cristal se diluyan. AENOR comprendió todo eso y nos otorgó esta certificación, que ahora supone realizar auditorías internas cada seis meses. Lo bueno es que nos hemos encontrado mucha receptividad por parte de toda la comunidad universitaria.

¿Cuáles son los próximos pasos que dará la ULL en la lucha para la igualdad?

Queremos que cada centro o facultad cuente con comisiones de igualdad. También queremos crear una guía de lenguaje inclusivo para el profesorado.

Conciliación familiar, el reto pendiente

A pesar de los importantes avances en igualdad de género que ha realizado la Universidad de La Laguna a lo largo de los últimos tiempos, aún queda trabajo por hacer. Ángela Torbay afirma que «nuestro gran caballo de batalla es la conciliación». «Hasta que no logremos que mujeres y hombres entiendan que da lo mismo quién cuide de los niños y que se puede cuidar a un familiar de la misma forma, no lo habremos logrado», comenta la directora de la Unidad de Igualdad de Género, quien lamenta que las mujeres continúan asumiendo esa responsabilidad. «Hasta que eso no cambie no lograremos romper del todo el techo de cristal», concluye.

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