El Obispo de la Diócesis de Canarias --que representa a las islas de Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura--, José Mazuelos Pérez, se ha mostrado convencido de que su homólogo de la Diócesis de Tenerife, Bernardo Álvarez, no odia a nadie ni suscita odio hacia nadie. "Pongo mi mano en el fuego", manifestó.

Así lo ha declarado este miércoles durante una rueda de prensa al ser preguntado por el hecho de que Álvarez haya ido a declarar ante la Fiscalía por unas declaraciones en las que vinculó la homosexualidad con un pecado mortal, unas palabras por las que ya se disculpó.

"Ahora se trata siempre de 'te denuncio'. Es muy fácil denunciar, también para manipular muchas veces. Se dice una cosa, se coge con alfileres y se le da la vuelta, o se está más o menos acertado. Yo en las ruedas de prensa estoy muchas veces en tensión porque uno dice 'veremos hoy cómo van a dar la vuelta a lo que yo diga", indicó.

En este sentido, ha asegurado que no duda de que el obispo de Tenerife no odia a nadie ni que "suscite odio" hacia nadie. "Eso lo tengo clarísimo --aseveró-- y pongo mi mano en el fuego".

Mazuelos entendió que en muchas ocasiones hay un interés "grande" para acudir a la Justicia. "¿A qué vamos a los jueces?, ¿Para qué?, para que estemos en los medios de comunicación continuamente porque después viene el juez y va a decir: 'mire usted, déjense de rollos'", afirmó.

"Pongo mi mano en el fuego de que don Bernardo no tiene odio a ninguna persona humana sea de la condición que sea y que seguirá luchando por la dignidad de las personas como hasta ahora a través de su Diócesis", reiteró.

Mientras, ha hecho especial hincapié en que toda persona tiene una dignidad y que merece "todo el respeto del mundo" independientemente de su condición. "Eso --continuó-- es lo que yo he aprendido en el evangelio que me han enseñado".

"En la Iglesia luchamos para que la dignidad y la igualdad de las personas sea siempre respetada. Ahí nos van a encontrar siempre, en el bien común", concluyó el obispo.