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Fauna

Lo que se escondía tras unas patas de oso halladas en Asturias: una historia rocambolesca

El hallazgo de los restos mutilados de un plantígrado, dejados por un veterinario que estudiaba un cadáver antiguo, generó un operativo de rastreo

Un ejemplar de oso pardo.

Un macabro hallazgo, especulaciones, misterio, un operativo de rastreo infructuoso y lleno de interrogantes y, finalmente, una explicación que roza lo rocambolesco. La aparición de los restos de un oso en el entorno de Ladines (Sobrescobio, Asturias) generó durante unas cuantas horas un despliegue de efectivos para dar con las demás partes de su cadáver y poder encontrar así algún sentido a la dantesca escena hasta que por fin se avisó de lo que había acontecido: un veterinario del Principado había depositado las extremidades de un cadáver en estudio en plena naturaleza, junto a una pista próxima a unas instalaciones autonómicas de la zona para la recuperación de fauna salvaje.

Desde la Consejería de Medio Rural y Cohesión Territorial confirman que los restos de plantígrado hallados en Sobrescobio no se corresponden a un oso fallecido durante estos días cuya muerte se investigue, sino que son del cadáver que se conservaba de un ejemplar cuya muerte fue declarada hace años. Recalcan que la Consejería siempre informa del hallazgo de nuevos cadáveres de osos, pero que este es antiguo. Según cuenta el Principado, las extremidades del animal se habrían dejado a la intemperie y en plena naturaleza con el fin de realizar “algunas mediciones”.

El problema es que, tal y como ha podido saber este periódico, la comunicación falló y no hubo aviso por parte del veterinario de una “práctica inusual” como es dejar los restos de un oso en pleno parque natural de Redes “como si fueran para carroña”. Por ello, cuando una paseante los vio el pasado sábado y alertó al servicio de emergencias, se armó el revuelo y se desplegaron las autoridades competentes. Entre ellas, agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil. Según fuentes conocedoras de lo ocurrido, se llegaron a utilizar perros para el rastreo de la zona. Pero nada: imposible dar con más restos del animal, lo cual añadía un punto más de rareza a un hallazgo ya de por sí extraño.

Transcurrieron horas de búsqueda y preocupación. Circuló la noticia de que habían encontrado en Redes “un oso descuartizado” y ya comenzaron las especulaciones sobre posibles causas y una supuesta ocultación de las mismas. Hasta que se supo que había sido un veterinario del Principado quien había dejado allí las extremidades nada casaba: esa zona de Redes no es especialmente osera y apenas hay rastro de presencia de ejemplares; era inaudito no encontrar ningún elemento más, ni cabeza ni torso...

Normalmente, los restos de osos hallados muertos se precintan y se llevan a Cogersa para su destrucción después de practicarles la necropsia, salvo que se congelen para otros fines. Lo que es del todo inusual es tirar parte de esos restos a la naturaleza y a la vista, como ha ocurrido en esta ocasión, en la que alguien se los encontró y dio la voz de alarma.

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