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Nochevieja | La tradición de las doce uvas

Uvas y campanadas, algo ya viejuno

Canarias no fue ajena a este modismo y poco o nada parece haber cambiado desde entonces

Composición de Adalberto Benítez en el diario La Prensa de 1933. E. D.

Las primeras referencias sobre el consumo de las uvas en Nochevieja se remontan a la España de 1880, imitación de las fiestas francesas, si bien de fondo burbujea una cuestión de clase.

Se considera algo viejuno, pero acaso no lo sea tanto. Las primeras referencias sobre el consumo de las uvas en la Nochevieja se remontan a finales de 1880, en Madrid, donde únicamente la burguesía tenía la potestad de finalizar el año brindando con champagne o cava, acompañado por uvas, imitando de esta forma las exclusivas fiestas privadas que los franceses celebraban en Navidad, mientras se prohibían los festejos callejeros populares.

Lo del excedente de la cosecha de uva que se produjo en 1909 en Alicante como argumento para explicar este consumo es lo que hoy calificaríamos como fake news. De fondo burbujea una razón de clase, y es que frente a esa costumbre burguesa y en señal de protesta, los trabajadores empezaron a comer sus racimos de uva –un producto barato– en la concurrida Puerta del Sol, mofándose así de los adinerados.

Canarias no fue ajena a este modismo, que con el paso del tiempo ha acabado imponiéndose de una manera casi natural. Así, la prensa isleña, por una cuestión de mimetismo, se hacía eco de las uvas como un producto consustancial con las fiestas navideñas. En 1923, en el diario tinerfeño La Prensa se anunciaban las uvas de Almería para Pascuas y Año Nuevo, un reclamo que se repetiría en años sucesivos, y «para el público de buen gusto», se decía.

En la primera página de La Prensa del 1 de enero de 1933, el fotógrafo Adalberto Benítez montaba una composición alusiva a este fruto y su vinculación con las campanadas que anunciaban un nuevo año. Desde entonces, poco o nada parece haber cambiado.

Alternativa: doce rodajas de plátano

Raúl, un joven grancanario afincado en Madrid, ha planteado públicamente sustituir las tradicionales doce uvas con las que se despide el año al son de las campanadas por la alternativa de una docena de rodajitas de otra fruta: el plátano. En su ánimo estaba originalmente felicitar las fiestas con un toque canario y fue así como .a medida que grababa el vídeo, surgió la idea, de una manera totalmente espontánea, como una manera de reivindicar un producto que, en cualquier parte del mundo, representa una seña de identidad del Archipiélago canario. Esta curiosa iniciativa ha sorprendido, acaparando interés y generando una enorme aceptación en las redes sociales, hasta el punto de que han sido ya muchas las personas que se han adherido a la original propuesta. Entre sus beneficios, el sabor especial del plátano canario y su condición de digerible.

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