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Celebración

Covadonga, incierta efeméride: Asturias prepara el 1.300 aniversario de una batalla con tres fechas posibles

La celebración de 2022 se basa en la teoría de Sánchez-Albornoz, que otros historiadores rechazan

La escultura a don Pelayo en Covadonga.

La Consejería de Cultura de Asturias ha presupuestado para este año 2022 un total de 200.000 euros para la celebración del 1.300 aniversario de la batalla de Covadonga. Será un programa, según anunció la consejera Berta Piñán, que incluirá, en septiembre y octubre próximos, dos congresos sobre este hecho y sobre el “covadonguismo”, además de un ciclo de conciertos de la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias (OSPA), una muestra bibliográfica en la Biblioteca de Asturias, en Oviedo, y “una gran exposición” en el Museo Arqueológico de Asturias, también en la capital asturiana, además de la inauguración de una nueva senda señalizada, el llamado “Camín de los Santuarios” entre Covadonga y Liébana, y distintas actividades deportivas. El 2022 es el año elegido esta efeméride pero la fecha podría ser cualquiera otra de las tres que los distintos historiadores proponen, pues en ese relato fundacional de Asturias y de España, todo esta plagado de contradicciones y lagunas.

¿En qué año tuvo lugar lo que llamamos “batalla de Covadonga”, aunque pocos crean ya que aquel encontronazo de Pelayo y los suyos contra la morisma invasora haya tenido la magnitud de una “batalla” y la rebajen a la categoría de “escaramuza” o, incluso, haya historiadores que la sitúen sin duda en el terreno de la invención interesada de un símbolo, el “big bang” de la Reconquista?

En 2018, ya el Gobierno de Asturias organizó una celebración en torno a Covadonga. Era triple y de tres sabores: monárquica, religiosa y conservacionista. Se celebraba el centenario de la “coronación canónica” de la Virgen de Covadonga, también la creación del Parque Nacional de la Montaña de Covadonga, antecedente del actual, ampliado y denominado “De los Picos de Europa”. Se celebraba también el inicio del reinado, en el año 718, de Pelayo, primer rey de la monarquía asturiana, que algunos interpretan como el “homo antecessor” de la actual monarquía borbónica en España. Para algunos historiadores, el 718 es también la fecha que se acepta para una batalla que, según las contradictorias crónicas escritas dos siglos después –durante el reinado de Alfonso III– llegó a emplear a 187.000 combatientes. “Unas cifras absolutamente desproporcionadas”, incide el historiador Javier Rodríguez Muñoz, que fue el comisionado del triple centenario de 2018 y quien apunta que lo único en lo que sí se ponen de acuerdo las tres crónicas del ciclo de Alfonso III, donde faltan fechas explícitas, “es en que Pelayo fue el primero que reinó en Asturias y quien derrotó a los árabes en Covadonga”. Y probablemente en una “escaramuza”, no en una batalla.

La fecha del 1.300 aniversario que se celebra este 2022, tiene autoría: el historiador Claudio Sánchez-Albornoz, “que puso gran empeño en demostrar la veracidad de la batalla”, indica Rodríguez Muñoz, “señalando cómo las propias fuentes árabes reconocían implícitamente ese episodio, citando la sierra en la que se había refugiado Pelayo con los suyos”. La fecha exacta que proponía Sánchez-Albornoz era el 28 de mayo de 722 pues ese día, en esa fuente árabe, aparece citado como la jornada en que cayó muerto Nu’aym Ben Abd al-Malik cuya muerte, según el historiador, “hubo de producirse en la batalla de Covadonga, único frente que los musulmanes tenían entonces abierto en la península”, explica Rodríguez Muñoz.

Crónica mozárabe

La fecha y los argumentos de Sánchez-Albornoz tampoco convencen a algunos estudiosos y los hay que proponen una tercera fecha. Estos apuestan que la batalla –o lo que allí hubiera– tuvo lugar en la década de 730, “poco antes de la muerte de Pelayo”, indica Rodríguez Muñoz. Los que respaldan esta tercera vía se apoyan en la literalidad de la denominada “Crónica mozárabe” del año 754 “que contiene una noticia que puede interpretarse como un eco claro de la batalla de Covadonga”, explica este historiador.

Según Rodríguez Muñoz, “de las tres fechas propuestas para la batalla de Covadonga, posiblemente haya que rechazar la de 718 como muy precipitada y sin ningún apoyo documental. Sobre la de 722 no hay argumentos definitivos, pero es la que mejor se acomoda a los hechos. En su contra, el argumento más convincente es que no se menciona en tiempos de ‘Anbasa por la ‘Crónica mozárabe’ de 754, pero tampoco se puede tomar este texto como un dogma de fe. Es indudable que su autor es el más próximo en el tiempo a los hechos, pero no sabemos qué fuentes utilizó para escribirla en ese año 754 en que se fecha. ¿Por qué no pensar en un error de diez años al situar ese episodio que tan bien se ajusta a la batalla de Covadonga que conocemos por las fuentes cristianas? Otros errores cronológicos han sido detectados en su relato. Próximo en el tiempo a los sucesos, el anónimo autor de esta ‘Crónica mozárabe” la escribió, al parecer, en el sureste hispano, muy lejos de las tierras francas y de Asturias. Por tanto, bien pudo confundir algunas fechas o trastocar algunos escenarios”.

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