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El Gordo de Navidad | Los premios en el resto del país

El día en el que Yanisse le dijo a Paula que la quiere un montón

Madrid, la comunidad que más juega, se lleva la mayor parte del gran premio

Las niñas Yanisse y Paula anuncian el Gordo de Navidad. EFE

Poco después del mediodía tocaba llenar la séptima tabla del Sorteo de Navidad, una faena a cargo de Yanisse Alexandra Soto Rivera y Paula Figuereo Figuereo. Justo a punto de completar los alambres saltaba el número 86148, a partir de ayer el favorito del centro comercial El Mirador de Las Palmas de Gran Canaria, con diferencia. Mientras las dos niñas inician el camino a la mesa de presidencia se cuelan por los micrófonos síntomas de añusgue. Y la frase que confirmaba el hipo. «Voy a llorar», le dice una a otra. «No llores», le responde la compañera. Yanisse aún no se lo creía. «Que nos ha tocado, que nos ha tocado». Hasta que Paula le reenvía un «te quiero un montón».

La conversación dio vueltas y vueltas por la red. Algunos con una flojera semejante, en la que se citan los más tiernos y emocionantes momentos de amor y de amistad, para otros, los más crueles del eterno lado oscuro de la red, era lo típico «que se dice en el baño de una discoteca a una desconocida».

Sin salir aún del Teatro Real era el momento en el que llegaba la cuarta tabla con una de las estrellas del 22 de diciembre, la niña Aya Ben Hamdouch Chaaraqui, acompañada de Alexander René Herrera, a los que se les debe el anuncio de varios Gordos de otras ediciones, como el del pasado año, sin ir más lejos. Aya es la de los miiiiiiiiiiiiil euros, que saltó a la fama por su peculiar forma de cantarlos en 2017.

Ayer no se quedó atrás porque le tocó enseñar el segundo premio, el del número 72119, de 1.250.000 euros a la serie, y el primer cuarto, para enrale general del público presente.

El Gordo, y ya van 82 años en la historia del sorteo de Navidad, volvió ayer a caer en Madrid. Pero esta vez no se quedó en la capital sino, que viajó en tren por toda España. Y fuera de España también. Se cumplió así el gran tópico del juego navideño: los millones estuvieron muy repartidos. De las 172 series que integraban el premio principal, 129 recayeron en la estación de Atocha de Madrid. Es decir, 516 millones de euros que, en forma de décimos, pueden haber viajado a Barcelona, Cádiz, A Coruña o incluso Nueva York. Los empleados de la administración, situada al lado de una de las salidas del AVE, no tenían constancia de que ninguna empresa, bar o tienda de la zona comprara billetes, con lo que creían que el dinero había estado «repartidísimo».

El Gordo no solo cayó en Atocha, sino también en Las Palmas de Gran Canria (40 series), Santoña (Cantabria, 1 serie), Ayamonte (Huelva, 1 serie) y en una administración de la calle Toledo de Madrid, que repartió también un cuarto premio. En el lado contrario, Melilla, la única región de España donde nunca ha tocado el Gordo navideño.

Premio para un político

Como anécdota, Luis Tudanca, secretario general del PSOE en Castilla y León y próximo candidato a disputar la Presidencia de la Junta a Alfonso Fernández Mañueco (PP) el próximo 13 de febrero, fue agraciado con un pellizco de 100.000 euros del Gordo que compartía con un grupo de amigos. Así lo confirmó a Efe el líder de los socialistas en la Comunidad castellano-manchega, que lleva años jugando al 86.148, comprado en la estación de Atocha (Madrid), con un grupo de amigos.

No fue el único. El Gordo salpicó también a Cullera con 20 décimos del 86.148 que compró un exconcejal del PP y que después vendió entre miembros de la cofradía de pescadores, familiares y amigos y falleros de este municipio valenciano. Los agraciados de Cullera con los 20 décimos del primer premio han ganado en total de ocho millones de euros.

El segundo premio, en cambio, fue a parar íntegramente a Basauri (Vizcaya), mientras que el resto se repartió por Valencia, Almería, Pontevedra o La Palma. En Cataluña la suerte pasó de largo y apenas se repartió el nueve por ciento de los 382 millones invertidos.

Apenas media hora después de que las niñas de San Ildefonso Janice y Paula cantaran a mediodía el número 86148, la pequeña administración de lotería de Atocha ya tenía a sus empleados con las consabidas camisetas y carteles: Vendido aquí. Ningún nuevo rico se dejó ver por la zona, que fue un auténtico hervidero de periodistas. El resto de la terminal lucía como cualquier día en víspera de Navidad, llena de personas con maletas y ajenas al bullicio.

Cada español se había gastado una media de 66 euros en un juego en el que existe una posibilidad entre 100.000 de ganar el máximo premio y que, tras un año de capa caída por la pandemia, había recuperado las ventas de la época previa: 3.028 millones de euros.

El Gordo cae en Las Palmas de Gran Canaria

El Gordo cae en Las Palmas de Gran Canaria El Día

El sorteo, que acapara el 33% de las ventas del resto de juegos de Loterías y Apuestas del Estado, no fue tan blanco y entrañable como siempre. Los loteros se manifestaron a las puertas del Teatro Real, donde se celebraba el sorteo, para protestar por su precaria situación económica.

Desde hace 16 años no suben las comisiones con las que se ganan la vida (4% en los décimos de Navidad y entre el 5% y el 6% en el resto). «Vivimos una situación económica muy precaria y muchos de nuestros negocios están a punto de cerrar», explicó Joaquín Monroy, portavoz de Loteros en la Lucha. De cada décimo se llevan 80 céntimos.

Mientras tanto, las arcas públicas se embolsan mucho más, además de un 20% del primer, segundo y tercer premio en forma de impuestos. Por ello los técnicos de Hacienda calculan que la cifra recaudada ascenderá a 156 millones de euros. Y este año, como novedad, los premios menores de 2.000 euros se pueden cobrar a través de la aplicación Bizum.

Dentro del Teatro Real –todos con mascarilla menos los niños que cantaban los números– el recinto recuperó el ambiente festivo. Tras el paréntesis del año pasado, se permitió de nuevo la asistencia de público, que como de costumbre no defraudó con sus disfraces y llamativos amuletos.

En Atocha, Javier García fue uno de los primeros en llegar. Después de 25 años de vida laboral, se jubiló a principios de mes como lotero de la administración agraciada, para «pasear y ver obras», según bromeó.

Ayer estaba viendo el sorteo por la televisión, en una cafetería, y al escuchar el número ha pensado que le sonaba. Y efectivamente, él mismo lo había vendido. Estaba pletórico. «Siempre he soñado con repartir el primer premio de Navidad. Este año también tenía la esperanza», confesó ante el habitual enjambre de periodistas. Su sonrisa, enmascarada lógicamente por la mascarilla, lo decía todo. Y eso que él no compró ningún décimo del número agraciado. «Estoy igualmente orgulloso», concluyó emocionado.

Vendido aquí

Javier Moñino, empleado en la administración y ataviado con la camiseta con el lema Primer premio, vendido aquí, ratificó que los décimos se habían vendido en ventanilla a los viajeros. «Está repartidísimo entre turistas nacionales y extranjeros», comentó.

El Sorteo de la Lotería de Navidad dejó en Andalucía más de 35 millones en las provincias de Sevilla, Málaga, Granada, Jaén, Almería y Huelva, la única donde se ha vendido, en Ayamonte, una serie del Gordo que ha repartido cuatro millones, aunque desde la madrileña estación de Atocha han viajado hasta un polvero de Lebrija ocho millones del primer premio.

La localidad más agraciada, con 10,3 millones, ha sido San Pedro de Alcántara, en Marbella (Málaga), donde se ha vendido íntegramente el número 69.457, un quinto premios, y alrededor de un tercio ha sido distribuido por Cáritas.

Shaila Castellano, gerente de la administración de Loterías número 2, ubicada en la calle Angustias, número 1 de Ayamonte (Huelva), se mostró «feliz» porque su administración ha vendido una serie (diez décimos) del Gordo, dotado con 4.000.000 euros a la serie. Se trata de «la primera vez» que en este negocio, abierto desde hace más de 35 años, cae el Gordo.

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