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De los asaltos violentos para comprar droga al ‘postureo’ y el consumismo

El fiscal Manuel Campos dirige las acciones en las que figuran menores de edad arrestados

Manuel Campos, fiscal delegado de Menores. P.F.

El fiscal delegado de Menores de Santa Cruz de Tenerife, Manuel Campos, coordinó las acciones realizadas por la Policía Nacional y la Guardia Civil contra atracadores que eran o son menores. Su coordinación y colaboración con el inspector Carlos Baute y el capitán Leonardo Rey resultó fundamental en esos casos.

En opinión de Baute, existen algunas diferencias entre los atracadores más violentos de décadas pasadas y los actuales. En cuanto a los primeros, este mando de la Policía Nacional explica que «todos o casi todos eran toxicómanos, que consumían drogas duras», como heroína, entre otras. Menciona a la famosa banda de Güímar, integrada por individuos como El Saly, El Pardela, Patapalo o Marcos H., El Alemán. Durante los noventa y los primeros años del presente siglo, este grupo perpetraba tirones y atracos en los que aplicaban la extrema violencia si hacía falta. Usaban armas blancas y armas de fuego reales, como escopetas de cañones recortados. Casi todos empezaron en la delincuencia cuando eran menores. Para el inspector Baute, el dinero que ingresaban por tales delitos lo dedicaban a comprar drogas en barrios como Añaza o Santa Clara, en Santa Cruz de Tenerife.

Según este profesional de la Policía Nacional, que en los últimos años ha trabajado junto al subinspector Alejandro Gil, en la actualidad los menores y jóvenes también usan parte del dinero para adquirir estupefacientes. Sin embargo, estima Baute que también se lo gastan en «postureo»; es decir, en ropa de marca, móviles de última generación u hoteles de lujo en el Sur de la Isla. «Caprichos que no están a su alcance, como comprarse un coche o una moto, o en diversión en discotecas» son otras de sus preferencias, añade el inspector.

Cuando estos menores son detenidos después de uno o varios delitos graves e ingresados en el centro de Valle Tabares, un equipo técnico de la Fiscalía de Menores se ocupa de planificar su formación o el desarrollo de un trabajo, con el objetivo de que puedan insertarse en la sociedad. Unos lo logran y otros, no.

Sobre este ámbito, el capitán Leonardo Rey explica que los adolescentes y jóvenes suelen gastar sus ingresos por robos en «ropa, juergas, en ocio». En su opinión, tratan de llevar un nivel de vida al que, normalmente, no pueden acceder a esas edades, pues los ingresos de su familia no se lo permiten. Rey manifiesta que, por lo general, pertenecen a familias desestructuradas, donde existe bajo control de su educación y carecen de una formación sólida en valores que los oriente hacia una vida en comunidad y con respeto a los demás.

Para este capitán de la Guardia Civil, «un menor con 15, 16 o 17 años debería estar formándose y preparándose para la vida, no disfrutando de lujos». Asegura que, con un acceso permanente a internet o las redes sociales, una de sus pocas referencias está en ídolos multimillonarios, cantantes o futbolistas, que, de forma constante, divulgan con ostentación bienes y opciones de ocio. Rey también advierte de que, hoy en día, se han disparado las estafas en internet para delincuentes de todas las edades. Y, en cuanto a los ciberdelitos protagonizados por menores y con víctimas de similares edades, también destaca el acoso escolar, extorsiones sexuales o de grooming (adultos que se hacen pasar por adolescentes para obtener imágenes comprometedoras de estos y lograr favores sexuales, por ejemplo); es decir, delitos relacionados con las personas.

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