Suscríbete

eldia.es

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Dormir bien no es incompatible con el cambio de hora

El ritmo circadiano y por tanto la calidad del sueño se mantiene a pesar de la modificación horaria | Es fundamental mantener los mismos hábitos al acostarse y levantarse

Dormir bien no es incompatible con el cambio de hora E. D.

Cambian la hora cada año dos veces y cada vez que se acerca la fecha la pregunta es la misma: ¿Este es en el que se duerme una hora menos? Esta vez la respuesta es sí. En la madrugada del domingo, los relojes pasarán de la dos a la una.  

Eso sí, la sensación en general es que esa pérdida de sueño se mantendrá unos días. Hasta que el cuerpo se acostumbre a despertar cuando aún es de noche cerrada para los que tienen la suerte de abrir los ojos cuando ya ha salido sol. Pero en realidad se trata de que la mente asuma que la hora es lo que marca el reloj y no el sol.  

Así se desprende al menos de las palabras del profesor de la Universidad de La Laguna (ULL), José Luis González Mora. Especialista en ritmo circadiano, el docente explica que “el cambio de hora, de una sola hora ya sea hacia adelante o hacia atrás, no afecta al biorritmo”.

No es la sensación que tiene la población, a la que este cambio al horario de invierno le da ciertos quebraderos de cabeza: “Es un poco molesto pero en realidad no interfiere en el ritmo circadiano”, aclara González Mora.

Eso sí, el profesor de la ULL admite que sí que se puede hacer para evitar esas ‘molestias’ y no es otra cosa que “no cambiar el hábito, sino seguir acostándose y levantándose a la hora de siempre, no a la que pida el cuerpo”.

Según explica José Luis González Mora lo “importante” es que se mantengan los hábitos de sueño habituales porque “cualquier alteración relevante lo que hace es perjudicar la calidad del descanso y del sueño”.

En ese sentido, el experto recuerda que en general, no solo en relación al cambio horario,  hay unas determinadas pautas que favorecen el descanso. “La falta de sueño puede derivar en determinadas patologías, como enfermedades cardiovasculares, diabetes o alzheimer” explica González Mora antes de añadir que “se ha comprobado que el déficit de sueño o no acumulas las fases adecuadas están relacionadas con determinadas dolencias”.

La importancia del descanso radica en que sirve para cuestiones como “organizar el sistema nervioso o favorecer la memoria”, según González Mora, quien añade que “si existe un desfase generalizado tiene consecuencias”.

¿Cómo dormir?

El tiempo de sueño necesario varía en función de la edad, desde las 11 horas diarias de un bebé a las seis de un anciano, mientras que para el resto lo habitual sería ocho horas. Además, en cada uno de estos grupos la duración de las tres fases (ligero, profundo y REM) también es diferente. “Lo fundamental es cumplir las tres fases”, explica el docente de la Universidad de La Laguna.

Cambio de hora que se realizará en la madrugada de este domingo en Canarias. E. D.

La cuestión es cómo conseguirlo. González Mora ofrece una serie de recomendaciones básicas para completar lo que se conoce como higiene del sueño. “Vigilar la temperatura de la habitación, evitar que haya luz y no ver la televisión o usar la tablet y menos aún antes de dormir”, resume el investigador que añade cuestiones como “no hacer ejercicio antes de acostarse, ni comer en exceso o consumir bebidas exitantes”. Y un apunte más: “darse una ducha calentita ayuda a que antes de acostarse baje la temperatura, que es lo ideal para favorecer el sueño”.  

Y ello con independencia de las actividad laboral o social que se lleve a cabo. Así, da igual que se duerma de día o de noche, "simplemente se trata de mantener el hábito y favorecer el descanso", sentencia González Mora.

Contra los mitos

Como con casi todas las situaciones, en torno a la calidad del sueño existen mitos que el experto en ritmo circadiano aprovecha para aclarar. "No, no se recupera el sueño ni con una siesta ni durmiendo más los fines de semana o los días libres", explica.

Además, ante los enemigos declarados de Morfeo sentencia que "es tan perjudicial dormir mucho como dormir poco".

Compartir el artículo

stats