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Doce horas de espera en unas Urgencias saturadas pese al aumento de personal

El HUC admite que se han visto colapsados por un pico asistencial de hasta 287 personas

Los pacientes encamados esperan su turno en el pasillo de urgencias del HUC el miércoles 13 de octubre. E. D.

Hasta doce horas estuvieron los pacientes del Hospital Universitario de Canarias (HUC) esperando el pasado miércoles por una atención urgente. El área urgencias del centro hospitalario se saturó por completo tras recibir 287 pacientes –unos 60 más de lo habitual– y verse con la imposibilidad de drenar camas, porque durante los festivos no se dan altas. El hospital admitió ayer que se produjeron retrasos en atención y pidió disculpas a quienes lo sufrieron. Asimismo, insistieron en que los pacientes que pueden tener una evolución más grave se atienden de manera preferente.

Las imágenes con pacientes encamados esperando en los pasillos y la entrada al área hasta con diez ambulancias en espera no son nuevas. El Hospital Universitario de Canarias lleva sufriendo este tipo de eventos desde que se les derivara el cupo de la población de la isla baja, allá por el 2010, como señalan algunos de los trabajadores más veteranos del centro. En esta ocasión ha ocurrido cuando el área cuenta con más recursos humanos. La plantilla de médicos ha pasado de 32 a 51 –lo que supone más personas por turno– y también se ha ampliado el personal de enfermería y se ha contratado a celadores, cuya figura antes era inexistente.

Pese a los retrasos, el hospital reitera que no hubo ningún paciente de gravedad al que no se le atendiera al momento. «Los pacientes graves cuya demora en la atención va a influir en su evolución se atienden de forma preferente», remarcó la gerencia en un comunicado. La dirección del centro también destacó «el alto nivel de competencia y compromiso de los profesionales». Remarcó, asimismo, que esta situación se fue solucionando durante la tarde y la noche del pasado miércoles, con lo que la demora en la atención volvió a ser la habitual durante la jornada de ayer.

Esta circunstancia ocurre tan solo unos días después de que el nuevo coordinador de Urgencias se haya reincorporado a su puesto. Se trata de Juan José Jiménez Rivera, un médico intensivista veterano en el centro que lleva 24 años trabajando como adjunto y que ha dedicado su investigación al abordaje integral de la cirugía cardiovascular. La decisión de colocar a este profesional como máximo responsable del área ha sido criticado por la Sociedad Canaria de Medicina de Urgencias (Semes) que argumenta que «nunca ha trabajado en el servicio de urgencias hospitalario».

La saturación de las urgencias del Hospital Universitario de Canaria es una imagen que se ha repetido durante años. De hecho, fue una de las cuestiones que el anterior coordinador del área, Guillermo Burillo, advirtió antes de ser cesado. En varias comunicaciones remitidas en diciembre de 2019 a la gerencia actual del centro, el profesional explicaba estaban «viviendo una situación límite en urgencias». Burillo les enumeraba los problemas a los que se enfrentaba el servicio, entre los que se hallaban la cantidad de pacientes que requerían ingreso y la falta de camas en el servicio para atenderlos, especialmente debido a la baja concertación y a los pacientes sociosanitarios que estaban ocupando camas que no les correspondían. En estos momentos, de hecho, siguen habiendo al menos 27 camas ocupadas por pacientes del ámbito sociosanitario, como explicaron los trabajadores del centro. «Ello está llevando a retrasos enormes en la asistencia a nuevos pacientes y a trabajar en pésimas condiciones, al manejarnos prácticamente solo en el pasillo para atender pacientes», remarcaba Burillo en el correo electrónico. Nunca obtuvo respuesta y apenas seis meses después fue cesado.

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