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Revistas médicas piden proteger la salud frente al calentamiento

Un editorial conjunto exige acciones contra las enfermedades derivadas de la debacle ecológica | Los países ricos deben superar la inversión pactada

La localidad de Manville, en Nueva Jersey (EEUU), inundada por los coletazos de la tormenta tropical ‘Ida’, el pasado 2 de septiembre. MAXAR TECHNOLOGIES

La medicina baja al ruedo cara a las cumbres del clima y de la biodiversidad que se celebrarán el próximo noviembre. Un editorial conjunto publicado en decenas de prestigiosas revistas médicas enumera las acciones necesarias para que la crisis ecológica no se convierta en catástrofe sanitaria. El texto apunta a los países ricos, principales responsables de la crisis. Su contribución contra el cambio climático debe superar los 100.000 millones de dólares anuales pactados hasta ahora. También deberían alcanzar la neutralidad de emisiones antes de la fecha pactada, en 2050. Y no sirve fiarlo todo a la tecnología limpia: hace falta un cambio de sistema.

Tardaron, ahora reaccionan

La iniciativa suma las revistas médicas más influyentes, como The Lancet, BMJ y NEJM. «Hace 15 años era difícil que estas revistas aceptaran artículos en que se hablara de cambio climático. Tardaron, pero ahora están reaccionando enérgicamente», afirma Jaime Martínez Urtaza, investigador de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y coautor del Lancet countdown report, el principal informe sobre cambio climático y salud, cuya segunda edición es inminente.

El editorial pide que el covid-19 no sea una distracción. «Superar los 1,5 grados [de calentamiento] y permitir la destrucción continua de la naturaleza originarán la próxima crisis, que será mucho más mortal», escribe en una nota Fiona Godlee, editora de BMJ. Lejos quedan los tiempos en que la crisis ecológica se identificaba con un oso blanco subido a un trozo de hielo. El editorial enumera los impactos directos en las personas. En los últimos 20 años, la mortalidad por calor entre los mayores de 65 años ha subido más del 50%.

El calentamiento ha contribuido a la caída del potencial productivo de los cultivos, entre el 1,8% y el 5,6% desde 2018. Eso, los acontecimientos meteorológicos extremos y la reducción de la biodiversidad comprometen el acceso a la comida y al agua, a la vez que aumentan el riesgo de pandemias.

La publicación destaca que el mayor daño para la salud recae en los más vulnerables: infancia, tercera edad, minorías, enfermos y pobres. Todo ello retorna a los países ricos en forma de enfermedades, inmigración, conflictos e inseguridad alimentaria. «Somos tan fuertes como los miembros más débiles [de la comunidad internacional]», asevera el texto.

Además, los editores ven insuficientes las actuales promesas de reducción de emisiones. También constatan que no se ha cumplido casi ninguno de los 20 objetivos de biodiversidad fijados hace más de una década, en 2010. Eso conlleva el riesgo de un calentamiento catastrófico por encima de los 1,5 grados.

Estrategia insuficiente

«La estrategia actual de animar a los mercados a cambiar tecnologías sucias por otras más limpias es insuficiente. Los gobiernos deben apoyar el rediseño de los sistemas de transporte, las ciudades, la producción y la distribución de la comida, los mercados financieros, los sistemas de salud y mucho más», manifiesta el texto, en un alegato que choca con la reciente agenda política española, basada en ampliar aeropuertos, eliminar peajes e incluso alabar los chuletones. Los editores también alertan sobre el peligro de destrucción ambiental y explotación humana asociado con las tecnologías limpias.

Todo el historial

El texto toma partido sobre los nudos de las próximas cumbres. En cuanto al recuento de emisiones, pide que se tome en cuenta todo el historial de polución. En consecuencia, los países ricos deberían recortarlas más rápidamente y alcanzar la neutralidad antes de 2050.

En cuanto al trasfondo global contra el cambio climático, los estados más avanzados deberían pagar más de los 100.000 millones anuales pactados. Este dinero debería proporcionarse como subvención y no como préstamo y a ello habría que sumar fondos adicionales para los daños inevitables y la cancelación de las deudas más gravosas. A medio plazo, esta inversión aporta beneficios. Por ejemplo, una mejor calidad del aire proporcionaría beneficios que superan los costes de la reducción de emisiones.

El texto es necesario, según Pere Pugidomènech, impulsor de un informe sobre clima y salud. Lo que falta en el conjunto de España y en todas y cada una de las autonomías, afirma, son cauces sistemáticos para transmitir estas evidencias a los políticos. Para asesorarlos por ejemplo en la priorización de los fondos de recuperación.

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