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Coronavirus | Hay que mantener todas las precauciones

Siete ‘pecados capitales’ tras año y medio de covid

Hay que usar varias capas de protección: vacunación, mascarillas, ventilación, distancia, higiene, filtros que renuevan permanentemente el aire y test periódicos

Dos personas hablan a través de una pantalla protectora de plexiplás. MANU MITRU

Acaba de cumplirse un año y medio del inicio del confinamiento en España. Ningún científico considera que se vaya a volver a tal situación, pero sí advierten de que, aunque España goza de un alto nivel de vacunación contra la Covid-19 y las vacunas funcionan muy bien, la inmunización no evita del todo la transmisión, por lo que siguen siendo muy importantes las medidas no farmacológicas. Más aún cuando casi la totalidad de los casos registrados en este momento en España se deben a la variante delta, entre el 40% y el 60% más transmisible que la alfa, que ya era el 50% más contagiosa que la original.

Se trata, afirman los epidemiólogos, de seguir utilizando varias capas de protección: la vacunación, las mascarillas, la ventilación, la distancia social, la higiene, los filtros que renuevan permanentemente el aire, los test periódicos. Ninguna de estas medidas es un 100% eficaz y todas ayudan. Sin embargo, pasados 18 meses de pandemia muchos ciudadanos siguen aplicando mal muchas de esas medidas, casi siempre por falta de una mínima pedagogía a la población. También se ha renunciado a varias de estas prevenciones por falta de voluntad política. La mayoría de estos siete pecados capitales, descritos a continuación, tienen que ver con la infravaloración de la transmisión aérea –por aerosoles– del SARS-CoV-2, principal vía de contagio de este y otros muchos virus, según coincide en afirmar la comunidad científica.

Se trata de seguir utilizando varias capas de protección: la vacunación, las mascarillas, la ventilación, la distancia social, la higiene, los filtros que renuevan permanentemente el aire y los test periódicos

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Sin mascarilla en un lugar cerrado cuando no hay nadie. Es uno de los pecados capitales más comunes y lamentables. Lo describió así en un seminario con neumólogos españoles el científico de la Universidad de Colorado José Luis Jiménez, experto en aerosoles. «Muchas veces entras en un taxi o en una tienda y la persona que estaba dentro sin mascarilla se la pone en ese momento –explicó Jiménez–. No sirve para nada porque la habitación puede estar llena de coronavirus, ya que se queda durante una hora o dos».

En Corea del Sur se ha documentado la transmisión del virus en un baño compartido: la persona que se contagió lo visitó 40 minutos después de la persona infectada. El mismo cuidado hay que tener con despachos, ascensores y cualquier lugar con escasa o nula ventilación. Los encargados que se quitan la mascarilla cuando están solos en la tienda y se la ponen cuando llega algún cliente son como los adolescentes que fuman a escondidas en su habitación y dejan de hacerlo en cuando llama a la puerta el padre: los aerosoles infecciosos se acumulan de la misma forma que el humo del tabaco.

Las barreras de plexiglás no sirven. Se han instalado en restaurantes, aulas, tiendas e incluso en parlamentos autonómicos. Como alerta Jiménez, solo sirven en una situación de cajero (en el supermercado o en una entidad bancaria), porque rompen el flujo directo de la respiración (como cuando hablamos con un fumador) pero el aire circula alrededor de la mampara, que atrapa el aire y dificulta la ventilación.

Como demostró un estudio de científicos de la Universidad Johns Hopkins publicado en Science, las mamparas laterales de plexiglás y otros materiales duplican el número de contagios, por lo que hay que desinstalarlas cuanto antes.

Mascarillas poco adecuadas o mal ajustadas. La variante delta hace más necesarias que nunca las mascarillas tipo FFP2 bien ajustadas, especialmente en espacios cerrados, donde se producen casi todos los contagios. Por desgracia, siguen viéndose muchas mascarillas de tela, sin filtro, con huecos laterales (un hueco del 2% deja entrar y salir el 50% del aire) y flojas.

El ‘Teatro de la higiene’. Se sigue gastando mucho dinero en desinfectar superficies –incluso calzadas y aceras– con productos químicos. Los científicos llaman a esto teatro de la higiene o teatro pandémico, algo inútil que detrae recursos que podrían utilizarse para combatir la principal vía de transmisión, la aérea. La desinfección tiene sentido en elementos muy utilizados en espacios interiores –las manijas de un baño o las estancias hospitalarias–, pero no en recintos al aire libre como las gradas de un estadio.

Medición de CO2 muy mejorable. Algunas comunidades la han implantado en la hostelería, pero han renunciado a ella en otros ámbitos donde sería también muy útil, como los comercios, los centros de trabajo y las aulas. Además, no se ha exigido que dispongan de sensor NDIR (un tipo de sensor infrarrojo que se usa para detectar la presencia de gases), por lo que algunos de los aparatos que se están utilizando dan una medición errónea. Tampoco se ha implantado que la medición sea visible por la clientela ni que tengan la alarma activada en caso de que se superen los límites recomendados (700 partes por millón de CO2).

Fumar en la terraza. Pese a que en casi todas las terrazas de la hostelería exhiben carteles en los que figura esta prohibición, muchos clientes la ignoran.

Autotest de antígenos

La oportunidad perdida del Autotest de antígenos. Han tardado mucho en ser aprobados, no están disponibles en supermercados y, al contrario de lo que sucede en otros países europeos como Portugal, Alemania y el Reino Unido, no son baratos. Esto impide que puedan ser utilizados varias veces a la semana. Esa reiteración en las pruebas es imprescindible para que sean útiles como medida de salud pública. El epidemiólogo de Harvard Michael Mina, uno de los principales expertos mundiales en estas pruebas rápidas, recuerda que en el Reino Unido cualquier hogar puede obtener una caja con siete autotest todos los días de forma gratuita. «Es un ejemplo de lo que es adoptar un verdadero enfoque de salud pública», ha dicho Mina en Twitter.

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