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El exsoldado Fariña deja la huelga y solo se aferra a un contencioso contra Defensa

El exmilitar tinerfeño mantuvo una protesta ante el Ministerio durante 151 días y la abandonó por problemas de salud v Vive de una pensión de incapacidad de 432 euros

Agustín Fariña.

Agustín Fariña. e. d.

El exsoldado Agustín Fariña abandonó su huelga ante el Ministerio de Defensa de Madrid al sufrir problemas de salud y por la advertencia de uno de sus médicos, ya que su situación llegó a ser muy delicada y requirió ingreso en un centro hospitalario. Así acabó una protesta que duró 151 días ante dicho departamento del Gobierno del Estado para reclamar lo que considera una pensión digna en función de la incapacidad que sufre. Ahora, su lucha continúa en los tribunales, en base al contencioso-administrativo que interpuso contra Defensa por el mismo motivo.

Fariña se muestra “muy decepcionado por no ser recibido por ningún miembro del Ministerio, aunque ellos sabían mi delicado estado de salud”. “Les da igual que un exsoldado se muera en la calle exigiendo sus derechos”, explica el exmilitar tinerfeño, que ha vivido en los últimos años un calvario, a raíz de sufrir una lesión en una pierna y de que a uno de sus mandos no le gustara que pidiera el alta voluntaria y se incorporara al servicio rebajado de algunas funciones. Desde ese momento comenzó un cruce de denuncias entre las partes en la jurisdicción militar. Y, con el paso del tiempo, el conflicto llegó a ser con el Ministerio y en la jurisdicción civil. En el camino, quedan varios intentos de suicidio e ingresos en un centro psiquiátrico de Gran Canaria.

Su último paso consistió en la presentación del mencionado recurso contencioso-administrativo por la reclamación de la pensión de clases pasivas del Estado, a través de su abogada, Rut Gutiérrez Toledo. Agustín Fariña agradece el apoyo que recibe a sus demandas en las redes sociales y también destaca la ayuda recibida por parte de ciudadanos madileños anónimos que le han aportado comida e, incluso, ayuda económica. “El pueblo madrileño se ha portado conmigo de maravilla”, admite.

A partir de diciembre deberá someterse a un tribunal médico para valorar su incapacidad

El exsoldado tinerfeño percibe en estos momentos una pensión por incapacidad temporal de 432 euros, con los que debe afrontar el alojamiento, la alimentación y la medicación de sus enfermedades. Esta ayuda la cobra desde hace 15 meses y se le acaba en diciembre, por lo que considera que su situación actual es “muy delicada”.

A partir de final de año, Fariña deberá someterse a un tribunal médico, que determinará si merece una pensión por incapacidad permanente o recibe el alta. En este último caso, se quedará sin ingresos y tendrá que empezar de cero. El exmilitar tinerfeño explica que, hasta ahora, ha sido la persona que más tiempo ha estado en un acto de protesta ante el Ministerio de Defensa. Recuerda que otros dos exsoldados desarrollaron frente a dicho departamento del Gobierno del Estado una protesta que se prolongó 21 días en el 2016. A partir de ese momento, las autoridades decidieron acabar con dicha situación, los llamaron y les ofrecieron una compensación económica.

Fariña recuerda que, desde que se creó el Ejército profesional en España, han sido cesados 8.500 soldados, de los que 3.200 lo fueron por pérdida de actitud psicofísica, bien por motivos psicológicos o psiquiátricos. Según los datos que maneja el tinerfeño, a ninguno de ellos se le ha concedido una pensión de clases pasivas del Estado. Es decir, que si a él se la otorgan, sentaría precedente en el país.

Comenta que, a través del portal de transparencia, se le realizó a la ministra de Defensa, Margarita Robles, una pregunta y en la respuesta “reconoció que los médicos militares no tienen capacidad como profesionales periciales forenses”. Este comentario lo efectúa a raíz de que en el Ejército a Fariña le otorgaran una discapacidad del 25 por ciento; “y con la misma documentación sobre la misma persona, en el ámbito civil me dan un 53 por ciento”. Lamenta que, hasta ahora, “las pensiones solo se le dan por pérdida de actitud psicofísica a los militares de carrera, oficiales y suboficiales; la tropa sigue maltratada, como siempre”.

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