Conocido por el éxito de uno de sus programas de televisión, Diario de un nómada, donde muestra desde un prisma original cualquier rincón del planeta, la actividad de Miquel Silvestre abarca, además, la radio, la prensa o el ensayo. El escritor levantino, exalumno de la Ulpgc y registrador de la propiedad, acaba de publicar La vuelta al mundo en moto en donde narra dicha experiencia entre 2011 y 2012.

Antes de que comenzara con sus largos viajes por el planeta, usted estuvo viviendo en Las Palmas de Gran Canaria. ¿Qué recuerda de aquella época?

Fue en la época en la que era alumno de derecho de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Estudié en la Granja hace muchos años, entre los 80 y 90, una época en la que salía con una chica llamada Vicky y me alojaba en una vivienda en Tarifa baja con cuatro amigos en un chalet en el que montábamos unas fiestas alucinantes. Allí tocaron Los Pulpos porque yo era amigo de su manager, que se llamaba Mario Izquierdo. Yo me trasladaba con una Yamaha XT 350, pero regresé a la Península y me fui a hacer quinto de Derecho a Huelva porque mi novia de entonces se fue a Bélgica.

Lleva años trabajando para la prensa, la radio y la televisión. ¿Pero cómo empezó en este último medio que es en el que ha logrado mayor popularidad?

Realicé yo solo en moto una vuelta al mundo entre los años 2011 y 2012 y fui filmando en vídeo todo a modo de un documental. Empecé el 3 de julio de 2011 en Madrid y terminé el 5 de julio de 2012 en Valdez, la ciudad de origen española más septentrional del mundo, fundada por Salvador Fidalgo en el siglo XVIII. Filmé ese viaje en vídeo para subirlo a youtube, pero empiezo a contarlo en un videoblog. Cuando regreso a España me entrevistan en un programa llamado La aventura del saber en La 2, pero ven mis vídeos y me plantean colaborar con ellos a través de mis reportajes. Luego me fui a Asia central siguiendo los pasos de otro explorador español, Ruy González de Clavijo, que en el siglo XV logra llegar hasta Samarcanda y empiezan a emitir mis vídeos por televisión. Poco después, un productor ejecutivo me plantea la posibilidad de hacer una serie completa, yo le digo que sí y a raíz de eso es cuando empiezo a preparar mi programa Diario de un nómada que ha funcionado bastante bien en La 2 y que ha ido razonablemente bien de crítica y público. También estoy colaborando con una serie en el Canal Viajar y con Amazon Prime con un programa llamado Moto nómada.

¿Y por qué ha tardado tanto en publicar este libro que conecta con ese viaje de 2011?

Porque requería una maduración para ver cuál era mi evolución personal. La vuelta al mundo tuvo consecuencias importantes porque, de ser un viajero amateur, me acabo convirtiendo en director de documentales para televisión y eso fue como consecuencia de ese primer viaje. Por eso, hasta que se completara mi evolución, consideraba que no podía contarse la historia. Pensé que la gente que me ve en la tele estaría bien que conociera cómo este personaje había llegado a salir en la televisión, que no ha venido de la nada, sino que lleva mucho tiempo trabajando y viajando y contando historias de viajes siguiendo a los exploradores españoles por el mundo. Y, por otro lado, el libro también ha tardado diez años porque era necesario saber qué había pasado con el planeta ya que los países que yo visité hace una década han seguido una evolución que es necesario contarla.

¿Qué países le han llamado la atención más especialmente?

Cuando yo llego a Egipto al final del viaje me encuentro con un país en la Primavera árabe en el cual han derrocado al dictador Mubarak, pero no se sabía qué iba a pasar con el país. Hay unas elecciones en las que el candidato occidental pierde, y ganan los hermanos Musulmanes, pero hay un golpe de estado para poner Abdelfatah Al-Sisi que está ahora que implanta el mismo régimen autocrático y dictatorial que tenía Hosni Mubarak. Es un ejemplo porque si el lector ha quedado descabezado lo lógico es terminar la historia y sepa qué queda del mundo.

¿Cómo situaría el libro en el contexto de otras publicaciones suyas?

Es el octavo que tengo, pero era el más ambicioso de todos. Tengo Un millón de piedras de 2008 en África. Pero este libro es más amplio y ambicioso. Es mi mejor libro en el que se tocan muchos palos. Es la historia española de los exploradores, pero de la más cercana, y también es un retrato social y político de los países que me encuentro y reflexiono sobre todo ello, ya sea sobre las desigualdades, el medio ambiente, etc.

¿Ha cambiado su vida a nivel personal con estos viajes?

Era soltero, pero mi situación actual, de casado y con dos hijos pequeños, fue consecuencia del viaje. Mi mujer me hizo una entrevista y fue con ella con quien me casé. Ahora he vuelto al Registro de la Propiedad para poder cotizar y tener una pensión. Mis hijos son muy pequeños y cuando tengan veinte años yo tendré setenta. Tenía la necesidad imperiosa de tener una pensión, tras estar de excedencia muchísimos años.

Tuvo que pasar unas oposiciones muy exigentes que a veces dejan tocado.

Las oposiciones justifican que te hayan dejado tocado si te salen bien. Pero ese esfuerzo me ha servido porque aplicando la disciplina se consiguen muchas metas. Todo lo que he conseguido después, si no hubiera sido por la disciplina y el sacrificio, no lo hubiera conseguido sin metodología. Pero el ejercicio práctico del registro de la propiedad es una de las cosas más tediosas y aburridas que hay porque la materia prima son escrituras sobre hipoteca y propiedad de las fincas. Pero es cómoda y no tiene demasiados riesgos y me permite dedicarme a las cosas que realmente me gustan. Ahora puedo viajar una vez al año para hacer la serie de televisión. Pero el estudio es como una labor de competición, una lucha contigo mismo para ser capaz de memorizar cada vez más. Y eso, como reto personal lo viví con intensidad, porque transformé una labor tediosa en un objetivo a corto plazo.

Pero usted realiza programas de televisión y no creo que esté, con esos ingresos, lo que se dice mal económicamente.

Pero hacer programas de televisión es una cosa completamente inconstante que no te da ninguna garantía. La televisión es un mercado en el que hoy tienes un programa y mañana te lo quitan. Eso no puede justificar la tranquilidad. Yo como funcionario público tengo una pensión. Pero como director de un programa solo la base de cotización. Ahora tengo un seguro de vida con el que mi familia quedaría mejor porque haber viajado por el mundo me ha hecho comprender la finitud de la vida, de que la vida es riesgo.

¿Y cuál ha sido el mayor riesgo que ha vivido en sus viajes?

Cuando me preguntan estas cosas, el entrevistador espera que el viajero cuente una película en la cual ha sido raptado o se ha visto en peligro por las bandas criminales o terroristas. Pero si vamos a los datos fríos, en el año 2018, que es el año récord de muertes por terrorismo, se indica que murieron unas 32.000 personas, que son muchas, pero si piensas que por accidente de tráfico mueren todos los años un millón trescientas cincuenta mil te das cuenta la desproporción que hay. El verdadero riesgo que sufre un viajero viajando por el mundo es el del tráfico, el ser arrollado por un conductor o tener un accidente por la misma situación de las carreteras. Las motos no son tenidas en cuenta en el mundo porque son vehículos pequeños. Y en el momento donde he tenido más posibilidad de morir, y han habido muchas, ha sido por el tráfico. Aunque, ciertamente, en alguna ocasión me he podido ver comprometido en sitios de Mauritania.

¿Y cuál ha sido su reacción cuando ha visto en peligro su integridad física?

Los momentos de tensión uno sabe detectarlos y con la moto siempre es fácil poner tierra de por medio. Pero momentos de tensión en los que te puedan asaltar o secuestrar no es tan habitual. Sí es habitual la posibilidad de morir en un accidente. Si uno busca en Google a turista español muerto en accidente de tráfico, verá que todos los años mueren numerosos españoles en cualquier parte del mundo, ya sea India, Perú o Etiopía. Pero es, como en España, que son muertes que tenemos asumidas y no salen en primeras páginas. Sin embargo, la muerte de un occidental en un país exótico violentamente, llena las portadas de los periódicos.

Es curioso, porque no creo que los turistas tengan a los accidentes de tráfico como uno de sus pensamientos funestos.

Pues donde adquiere más riesgo un turista es a la hora de subirse en un autobús donde el conductor está muy cansado, drogado, o porque tiene que hacer un montón de horas en todos los viajes y circula por carreteras en un estado lamentable. Coger el transporte público en Bolivia o en la India ya es jugar a la ruleta rusa. Y eso normalmente no lo consideramos. Lo que consideramos es «ten cuidado y no te metas en los barrios tales». Lo que da miedo es ser objeto de un acto violento, pero la muerte por accidente de tráfico, que es lo que realmente nos puede afectar, tendemos a amortizarlo. No lo tenemos en cuenta. Lo mismo que cuando coges el coche no piensas que te puede pasar. Sin embargo, hay una probabilidad estadística de que te mates.

¿Y estos viajes le ha dado una mayor consciencia de eso?

Yo soy consciente de la muerte, del riesgo y la fragilidad del ser humano, y cuando tienes hijos eres mucho más consciente de estas cosas y actúas con más cuidado. Ahora hay menos accidentes que en los ochenta, no porque la gente haya mejorado su formación, sino porque hay muchas más protección y han aumentado las vías de alta seguridad en las ciudades.

¿Cuál es el país que más le sorprendió positivamente?

El que más me sorprendió fue Sudán porque es un país muy desconocido. Te esperas una dictadura islámica, que forma parte del eje del mal, que había sido bombardeado por Clinton. Pero me encontré con gente muy amistosa, acogedora, honrada. Son de sentimientos religiosos muy fuertes, pero no son hostiles. Hay control policial, pero con un país muy puro desde el punto humano te desconcierta su falta de hostilidad. Claro que allí no llega el turismo.

¿Y el que más le decepcionó?

Bali, en Indonesia. Te das cuenta que los paraísos no existen si no los limpian por las mañanas. Esos hermosos paisaje están llenos de basura. Es como una constante de plástico en todos los océanos que hace que no exista un paraíso perfecto. Si no limpian las playas por la mañana todo es mentira.

¿Y estéticamente?

Los países más impresionantes desde el punto de vista de la naturaleza yo creo que son Alaska y el norte de Canadá. Yo los conocí en verano, cuando se puede estar allí. Porque, luego, en invierno, al estar tanto nevado es muy difícil circular. Pero me pareció un espectáculo grandioso porque América está afectada de gigantismo. Todo allí es enorme e inmenso. Las Montañas Rocosas, Los Picos Nevados, los bosques de secuoyas. Todo eso te hace sentir como un pionero. Y son territorios muy puros y vírgenes porque prácticamente Canadá se empezó a explorar a finales del siglo XVIII y principios del XX, con lo que hay grandes territorios casi vírgenes.

¿Y monumentalmente?

En este viaje no es que pasara por muchos países de carácter monumental porque los monumentos importantes están en Europa. Te das cuenta de que la catedral de Burgos le da mil vueltas a cualquier catedral colonial de América. La verdaderas joyas son los castillos, iglesias y catedrales de Europa, pero hay lugares en Asia central con arquitectura de estilo persa, y en Turquía donde están los yacimientos arqueológicos de ciudades cómo Éfesos, que son absolutamente fabulosos y que están mejor conservados incluso que en Grecia.

¿Cómo definiría su libro?

Como que no es un libro para moteros. Sino que lo puede leer cualquier persona, un reportaje periodístico con cierto aire kapuscinski por el interés o el empeño que ponía porque sus reportajes fueran también obras literarias. Y eso es lo que yo intento. Y otra referencia sería Josep Pla en el sentido de frases cortas, bien adjetivadas, y que expresen a las claras lo que quieres decir. O sea, decir lo máximo con pocas palabras, que quede claro el significado, no perderme en florituras, circunloquios y muchas frases subordinadas. Sino que quede claro el significado pero acertar con el adjetivo. Ir al grano y que el escritor quede personalmente retratado.

¿Cómo está actualmente el programa Diario de un nómada?

Ahora mismo están reponiendo programas antiguos por ser verano. Mi programa se supone que se tiene que estrenar de nuevo en septiembre u octubre. La temporada está entregada y pagada. Y tengo una serie en el Canal Viajar llamada Miquel Silvestre por... Lo último que rodamos fue en España y Portugal porque nos cogió en plena pandemia y no pudimos viajar fuera.