Las oposiciones para poder ingresar en los cuerpos docentes de Secundaria, Formación Profesional (FP) y escuelas de Idiomas arrancaron este sábado en las diferentes sedes repartidas por el Archipiélago, después de haber tenido que vencer las reticencias de un sindicato, que llevó hasta la justicia una petición para suspender el proceso, así como las dudas de muchos respecto a la conveniencia y la seguridad sanitaria en un examen al que se presentarán casi 17.000 aspirantes. Finalmente, después de que el Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC) desestimara, tan solo un día antes del inicio de la oposición, la solicitud realizada por el Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza de Canarias (STEC) , los exámenes se iniciaron con todas las garantías y normas sanitarias que exige la actual situación debido a la pandemia.

Los primeros en enfrentarse ayer a las pruebas fueron los opositores del cuerpo de profesores de escuelas de Idiomas y técnicos de FP. Antes de las 8:00 de la mañana, buena parte de los convocados ya estaban en el instituto Virgen de la Candelaria, –una de las sedes de examen en Tenerife–, a pesar de que se había establecido un sistema de acceso e identificación por tramos horarios en orden alfabético. Sin embargo, muchos quisieron llegar con tiempo, para repasar con los compañeros las últimas dudas antes de hacer el examen o quizá compartir los nervios entre todos.

«Es la primera vez que me presento», comentó momentos antes de acceder al centro, Álvaro Guzmán, uno de los opositores a la especialidad de Hostelería y Turismo momentos. Apuntó que espera tener «un poco de suerte», algo que considera determinante en este tipo de pruebas. «Te tienes que saber los temas que salgan en el sorteo y luego bordar el examen práctico», explica. Aunque no ha podido estudiar durante demasiado tiempo, su objetivo es al menos escalar algún puesto en la lista a través de las que se realizan los nombramientos.

Rubén Grau, otro de los que realizó este sábado el examen, indicó haberse preparado al menos todo lo que ha podido, ya que compatibilizar el estudio con el trabajo que ya desarrolla como docente no siempre es fácil. «Mi intención es mejorar mi puntuación y poder subir en la lista para conseguir una plaza para todo el curso», explicó.

Entrar en la lista es también el deseo de Nuria Gascón, profesora en Castilla y León, que quiere trasladarse a vivir a Canarias y busca de este modo una oportunidad laboral. En su caso, no ha tenido mucho tiempo de estudiar los 62 temas que componen el programa, pero espera que en la fase de concurso, en la que se deben presentar los méritos, pueda mejorar su posición ya que podrá aportar su experiencia profesional.

La posibilidad de que la justicia pudiera suspender el proceso selectivo mantuvo en vilo a los miles de opositores que tenían previsto presentarse al examen. No podían dejar de estudiar por si finalmente se celebraba el examen, como ha ocurrido, pero se mantenían muy pendientes a lo que podía suceder.

«Si hubiera habido una suspensión solo hubiera servido para alargar la agonía de muchos», recalcó Inmaculada López, que ayer también se presentó a este proceso en Santa Cruz. «Habría sido una faena para toda la gente que ha estado meses preparándose», insistió, ya que hay que recordar que esta Oferta Pública de Empleo (OPE), –que cuenta con 1.377 plazas–, debería haberse celebrado el año pasado, pero la irrupción de la pandemia del coronavirus obligó a retrasarlas a este año.

«Una suspensión para mi habría sido fatal», comentó Nuria Gascón, porque tenía ya comprado el billete de avión para trasladarse hasta Tenerife así como las reservas de alojamiento. Y como ella muchos compañeros que también debían viajar desde islas como La Palma, La Gomera o El Hierro, donde no se constituyó ningún tribunal.

Refuerzo de las medidas sanitarias

Sin embargo, a pesar de la petición presentada por STEC ante el Tribunal Superior de Justicia de Canarias, la Consejería de Educación del Gobierno regional, comandada por Manuela Armas, siempre ha defendido que las oposiciones se celebrarían. Para ello, se han reforzado las medidas sanitarias y se han adaptado a la situación actual. Además de aumentar el número de sedes en los que tendrán lugar los exámenes, la Consejería también ofrecerá la posibilidad de realizar las pruebas unos días más tardes a quienes no hayan podido acudir a esta convocatoria por estar cumpliendo cuarentena en sus domicilios debido a un positivo por coronavirus. Además, todos los docentes deberán firmar una declaración responsable en la que certifiquen no han tenido síntomas compatibles con la covid-19, en la que también autorizan al Servicio Canario de Salud (SCS) a acceder a su historial clínico para informar a Educación acerca de la certeza de los datos que aporten.

El portavoz del STEC, Gerardo Rodríguez, reiteró ayer su petición a la Consejería para que « quienes hayan estado de baja y no se hayan podido presentar a la prueba por algún motivo médico sean aceptadas después en las listas», ya que al tratarse de una prueba obligatoria «deberían estar aquí, pero no pueden». Rodríguez recomendó a los opositores que «se centren ahora en la prueba» y que dejaran a un lado toda la incertidumbre «generada por el nuevo sistema de listas que se va a establecer».

Acceso a Secundaria

A los exámenes realizados este sábado, se unirán en la jornada dominical los que dan acceso al cuerpo de Secundaria. Unas pruebas que serán más numerosas, ya que se trata de la disciplina que aglutina un mayor número de vacantes.

Las oposición se celebra en 51 centros de Secundaria del Archipiélago, 24 en Tenerife, otros 24 en Gran Canaria, dos de Lanzarote y uno de Fuerteventura. La OPE consta de 1.377 plazas convocadas. De ese total, 1.204 corresponden al Cuerpo de Profesores de Enseñanzas Secundaria, 155 al Cuerpo de Profesores Técnicos de Formación Profesional y las restantes 18 corresponden al Cuerpo de Profesores de las Escuelas Oficiales de Idiomas. Entre las especialidades convocadas se encuentra Dibujo, Música, Informática, Peluquería, Cocina y Pastelería, Servicios a la Comunidad o Inglés.

La carrera para lograr hacerse con una de las ansiadas plazas no es tarea fácil. En total, se presentan más de 12 opositores por cada vacante, –aunque la cifra puede variar dependiendo de la especialidad–, y quienes finalmente logren hacerse con un puesto fijo habrán tenido que superar con éxito las tres fases del proceso. Una fase de pruebas prácticas y teóricas, que constituye el 60% de la nota final, otra de concurso, que cuenta un 40%, en la que pueden presentar sus méritos académicos y profesionales para ganar puntos y una tercera fase en la que los que hayan superado las anteriores deberán realizar prácticas en los centros.