«Escoger AstraZeneca parece lo más lógico». La frase se repite en cada persona citada para vacunarse en el Colegio de Enfermería de Santa Cruz de Tenerife, quien ha cedido su espacio para vacunar con voluntarios al colectivo de esenciales y sanitarios no asdcritos al Servicio Canario de la Salud (los grupos 3 y 6). Coincidiendo con la semana en la que se ha retomado la vacunación en esenciales, el número de vacunas de AstraZeneca que han llegado a Canarias se ha quintuplicado con respecto a semanas previas, lo que supone que Canarias está preparada para que los canarios puedan seguir la estela de otras comunidades y elegir preferentemente AstraZeneca.

Según los datos suministrados por el Ministerio de Sanidad, Canarias ha pasado de recibir 12.000 vacunas semanales (del 24 al 30 de mayo) a quintuplicar este número y recibir 61.500 más en la última semana. En el histórico, supone el número más alto de vacunas de AstraZeneca suministradas a Canarias en una semana. El récord lo sigue ostentando la semana del 3 al 9 de mayo cuando llegaron a las Islas 72.400 vacunas de esta farmacéutica, coincidiendo con el impulso de la campaña de vacunación en los mayores de 60 a 69 años.

En el Colegio de Enfermería el turno para la vacunación comienza puntual, a las 16:00 horas. Algunos fisioterapeutas ya esperan en el exterior del edificio pocos minutos antes. Su puntualidad es tal que es incluso destacada por el presidente del colegio, José Ángel Rodríguez, quien ha decidido acudir como apoyo al resto de enfermeros para cerciorarse de que la jornada empieza con total normalidad. Este apoyo desde el Colegio de Enfermería a la campaña vacunal más visible –la que sucede en vacunódromos, hospitales y centros de salud– empieza después de que el personal de enfermería haya culminado su trabajo de vacunación en los servicios públicos. «Lo hacen todo de manera voluntaria», incide Rodríguez, que advierte que los enfermeros que pinchan por las tardes lo hacen sin recibir nada a cambio, simplemente por el afán de contribuir al avance de la campaña vacunal.

A la entrada, un colegiado recibe una larga fila de fisioterapeutas, que es uno de los grupos de sanitarios que pasarán estos días por el Colegio. En los próximos días acudirán psicólogos, dentistas, logopedas y profesores universitarios. El colegiado de la entrada registra los datos de los profesionales que van acercándose hasta su mesa. Una vez completados sus datos, si es necesario, les proporcionará el documento de consentimiento en caso de que quieran rechazar la pauta heteróloga, es decir, en caso de que no deseen recibir Pfizer como segunda dosis. El montón de papeles se reduce considerablemente a medida que pasa la tarde y al final, son muchos más los que deciden repetir dosis de AstraZeneca, a pesar de los posibles riesgos asociados. «Aún no he tenido que utilizar la dosis de Pfizer», admite Óscar Luque, tesorero del Colegio de Enfermería, desde una de las habitaciones dispuestas para la vacunación. El enfermero durante estos días está inoculando vacunas tanto en el Hospital Universitario Nuestra Señora de La Candelaria como en la sede del colegio.

En el pasillo esperan su turno varios fisioterapeutas. Todos ellos con el documento de consentimiento en la mano. «No tiene sentido hacerlo de otra manera», señala el fisioterapeuta Eduardo Capote. Sus palabras son ratificadas por Gara Acosta, quien insiste en que el estudio que avala la decisión del Ministerio de Sanidad de inocular Pfizer, no le «convenció». «No era una muestra muy amplia», señala Acosta, quien recuerda que el estudio CombiVacS, puesto en marcha por el Instituto de Salud Carlos III, contaba tan solo con una muestra de 400 personas. Para Virginia Díaz, también fisioterapeuta, la decisión tuvo menos que ver con los estudios y más con la necesidad de «no cambiar de vacuna». Para ella, las contraindicaciones de la inoculación de AstraZeneca son mínimas y, además, es una circunstancia extensible a «todas las vacunas». Se refiere a la posible relación de la inoculación de AstraZeneca con la aparición de síndrome de trombocitopenia. El riesgo es mínimo. De las más de 5 millones de vacunas puestas en toda España, tan solo se han notificado 20 casos de este raro síndrome trombótico, por esta razón Díaz considera «que no existe una razón para rechazar AstraZeneca».