Francisco Ruiz es oficial en la Policía Local de Guía de Isora y presidente de los Bomberos Voluntarios de Guía de Isora. A finales de marzo pasado estaba fuera de servicio y en una tasca situada en el casco histórico de su municipio comiendo con unos amigos. Junto a ellos había una pareja. Todo discurría con normalidad hasta que otra cliente que descendía de la parte alta del establecimiento se percató de que algo no iba bien y empezó a gritar para pedir ayuda. La víctima se había atragantado y no podía respirar. Su marido intentó ayudarla en los primeros instantes. En ese momento, el oficial Ruiz apartó al hombre y le realizó la maniobra de Heimlich. Y, de forma inmediata, la afectada expulsó el trozo de comida que le impedía respirar. “Fue cuestión de segundos”, recuerda el oficial. Pero unos segundos clave para salvar la vida de una persona.

Francisco Ruiz lleva más de dos décadas en el cuerpo de seguridad municipal de Guía de Isora. Y no es la primera vez que interviene para evitar que una persona fallezca por asfixia mientras come. Recuerda que, en una ocasión, cuando apenas llevaba poco tiempo trabajando como policía local, recibieron una alerta del pueblo de Chío. Una abuela salió con un bebé de tres meses en brazos, puesto que se había atragantado con la leche de la madre.

De forma inmediata, subió a la abuela y al menor en el vehículo radiopatrulla y condujo a toda velocidad hasta el centro de salud de Guía de Isora, en el casco urbano de Guía de Isora. A los profesionales de la ambulancia no les dio tiempo de salir al servicio. De forma inmediata, el bebé fue introducido en las dependecias de Atención Primaria, donde lograron reanimarlo. Hoy es un joven que tiene la misma edad de Francisco Ruiz cuando contribuyó a salvarle la vida.