España ha despedido el Estado de Alarma de la peor forma posible: con miles de fiestas repartidas por todo el país, sin distancia social ni mascarillas, y que han llenado plazas tan populares como la Puerta del Sol en Madrid o la Plaza Mayor en Salamanca. En todas ellas un denominador común: gente con enormes vasos de alcohol en sus manos dando las gracias al fin del toque de queda. ¿Es así como recordamos las decenas de miles de víctimas mortales que se han producido por la Covid-19?

Algunos ciudadanos captaban lo ocurrido con sus móviles para denunciar una situación insostenible que puede derivar en nuevos brotes de coronavirus dentro de un par de semanas. Entonces, si hay que recurrir al Estado de Alarma de nuevo, será momento de criticar a los Gobiernos regionales o al estatal por limitar los derechos fundamentales, sin reparar que actuar como anoche hemos visto es mucho más restrictivo al poner en riesgo la vida de las personas.

En Andalucía, por ejemplo, la situación vivida en las calles era motivada por la eliminación del toque de queda de anoche, que hubiera comenzado a las 23.00 y terminado a las 00.00 horas. Pero en otras comunidades autónomas esa hora de margen era para estar en casa, y muchos no lo cumplieron para disfrutar de una noche que nos recuerda lo peor del verano pasado; y todos sabemos qué ocurrió a partir de septiembre.