El Parque Nacional del Teide, La Caldera de Taburiente o Garajonay. Estos espacios naturales se pueden valorar económicamente como capital natural en los proyectos a la hora de solicitar subvenciones de la Unión Europea (UE) para transformar el modelo productivo canario. Así lo afirma el ingeniero Luis Talavera, director de Gestión de Ingeniería del Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín, donde ha implementado un sistema de gestión pionero en sostenibilidad y eficiencia energética, cuyos resultados se traducen en seis millones de euros de beneficios en diez años.

La Dirección de Gestión de Ingeniería del Negrín ha logrado reducir en la última década el consumo de combustibles un 60% y de energía eléctrica en un 20%, a pesar de que la actividad del centro hospitalario ha crecido en un 30%. La gestión y el modelo de sostenibilidad y eficiencia energética «pionero en Canarias», implantado por Talavera, constituye un ejemplo para los sectores económicos de las Islas que quieran acceder a financiación europea. «Se trata de un cambio revolucionario para el que lo más importante es alinear el interés particular con los intereses de todos, y para ello hay que tener claro que los proyectos que cuidan el medioambiente cuidan también nuestra forma de vida, ya que vivimos del turismo», apuntó el ingeniero industrial y máster en Administración y Dirección de Servicios Sanitarios.

Para incluir los beneficios de la riqueza medioambiental de Canarias en los proyectos es necesario , según señala Luis Talavera, que la mentalidad sostenible cale en los empresarios. «Para eso la Administración tiene que ir delante, para demostrar que esta estrategia es rentable» y pone como ejemplo la estrategia llevada a cabo en el Negrín. «Tomamos decisiones durante estos años que nos llevaron incluso a renovar la maquinaria industrial y, a pesar del aumento de actividad sanitaria, se ha logrado consumir un 60% menos de combustible, y el consumo de electricidad ha disminuido aproximadamente un 20%, lo que ha dejado seis millones de euros en ahorros en los últimos 10 años que se han invertido en mejorar los servicios para el paciente».

Inventario

Para calcular el valor del patrimonio natural canario se pueden utilizar, según el director de Gestión de Ingeniería del hospital, estándares que contribuyan a inventariar los recursos naturales. Ello pasa por calcular desde el valor de la madera, y el resto de productos forestales, al de la captación de CO2 y reducción de personas con enfermedades relacionadas con la contaminación en términos de gasto sanitario, muertes evitadas, productividad e ingresos a la seguridad social, superficie poblada de bosques y retención de agua en esos territorios, pasando por los beneficios recreativos que aportan los montes y los espacios naturales protegidos, así como la biodiversidad y su componente de reclamo turístico.

Como ejemplo, Talavera señala el patrimonio natural de las Dunas de Maspalomas en San Bartolomé de Tirajana, municipio de Gran Canaria que fue calificado, con 12,7 millones de turistas, como el tercero de España en las encuestas de Ocupación Hotelera del Instituto Nacional de Estadística (INE) hasta 2018. «No tiene precio cuidar el espacio natural de las Dunas de Maspalomas, calculando lo que valen por los ingresos turísticos percibidos y agregando la cantidad en euros a los informes de proyectos queda mucho más claro lo importante que es invertir en su conservación».

En este sentido, el ingeniero afirma que los cálculos de capital natural pueden ayudar a Canarias a diseñar estrategias de gestión que maximicen la contribución del medio ambiente al crecimiento económico, mientras equilibran las compensaciones entre ecoturismo, agricultura, medios de subsistencia y otros servicios de los ecosistemas. «De hecho, un estudio de una consultoría valenciana cifra en 540 millones de euros el valor conjunto de los bosques de Menorca y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) está desarrollando una herramienta con la Junta de Andalucía que puede ayudar a determinar el valor oculto del patrimonio natural español», señala.

Dicho cálculo permite conocer los beneficios directos e indirectos originados por la masa forestal gracias a una herramienta de conservación que destaca bienes y servicios habitualmente «invisibles» a los ojos de la sociedad. Así, los especialistas pueden calcular la captura de CO2 efectuada por los bosques o lo que la cubierta vegetal ayuda a filtrar el agua hacia los acuíferos. Para conocer cuánto vale el control de la erosión que ejercen los bosques sobre el suelo en el que se asientan, se tasa la cantidad de tierra retenida por estos y se compara con el precio que tiene en el mercado por metro cúbico. «La reducción de las emisiones de CO2 de una institución o una isla pueden ser modestas con respecto a las del resto del país, pero si se hace en todas las comunidades autónomas, en España podemos alinearnos con las cantidades que ha establecido la Unión Europea para luchar contra el cambio climático, lo que significa que tendremos más opciones para solicitar apoyo económico».

Esta medida del valor de la naturaleza en términos económicos tiene un precedente en Canarias en el sector sanitario a través del Hospital Negrín, donde la Dirección de Ingeniería presenta en euros en sus proyectos los beneficios medioambientales. «A gran escala puedes valorarlo en salud y calidad de vida de la población en términos de menores bajas laborales, disminución de gastos de sanidad y seguridad social, y pensiones por incapacidades, o disminución de muertes evitables, y mejoras asociadas de productividad». Talavera apunta al respecto que los cálculos realizados se pasan a euros «porque es un lenguaje que funciona» y señala que el interés del hospital por invertir en sostenibilidad y mejora medioambiental no se centra únicamente en lograr un ahorro económico, sino en contribuir a rebajar el nivel de emisiones o residuos. «Nuestro interés particular por el ahorro económico en energía que nos sirva para reinvertirlo en la atención sanitaria a nuestros pacientes, está alineado con el interés general de la protección del medio ambiente, que en última instancia es soporte de nuestro desarrollo económico y forma de vida como región turística».