La evolución de la pandemia de Covid-19 en el Archipiélago muestra escenarios muy distintos en las islas, especialmente en las capitalinas, que permanecen en nivel 3 de alerta desde el pasado 22 de marzo. Pero, ¿son suficientes las limitaciones contempladas en cada uno de los semáforos para mantener el virus bajo control? A juicio de doctora Beatriz González López-Valcárcel, integrante del Comité Científico que asesora al Gobierno de Canarias en el manejo de esta crisis sanitaria, solo será posible contener la expansión del patógeno si se prolonga la vigencia del estado de alarma hasta finales de verano, cuando se prevé alcanzar la ansiada inmunidad de grupo del 70%. “Me da pánico que el 9 de mayo pueda desaparecer este recurso jurídico. Ahora mismo las restricciones son suficientes, pero el problema radica en el cumplimiento y, sin el estado de alarma, entraríamos en un proceso de judicialización de la normativa y de una explosión de heterogeneidad entre comunidades autónomas”, apostilla la experta.

Y es que en base a las palabras de la catedrática de Economía de la Salud de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (Ulpgc, el hecho de que cada región tenga potestad para dictar sus propias normas puede crear reticencias entre la población. “Si en una comunidad autónoma, la Audiencia dice que hay que cumplir una restricción que ha puesto su Gobierno y en otra se dice totalmente lo contrario, sería un ruido añadido al que ya tenemos y se traduciría en la desconfianza de la población”, valora.

Por su parte, el doctor Antonio Sierra, también miembro del citado Comité, cree que es “fundamental” que las regiones tengan capacidad jurídica para adoptar medidas “lo suficientemente restrictivas”, si finalmente no se aprueba una nueva prórroga. “Se debería poner fin al estado de alarma si se cuenta con estas garantías”, recalca el catedrático de Microbiología, Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de La Laguna (ULL).

Lo cierto es que la situación epidemiológica varía en cada isla. De hecho, desde hace diez días, la curva de contagios dibuja una trayectoria descendente en Gran Canaria, mientras que en Tenerife ha sucedido lo contrario. Ahora mismo, la primera cuenta con un incidencia acumulada a siete días vista de 39,62 casos por cada 100.000 habitantes, mientras que en la segunda, el dato se sitúa en 71,61 sobre el mismo cómputo poblacional. “La Isla ha ido claramente a mejor y ya estamos por debajo de la incidencia mítica de 50 casos por cada 100.000 habitantes. Sin embargo, Tenerife se ha estancado y si analizamos las dos últimas semanas ha empeorado”, explica Beatriz González.

Teniendo en cuenta esto, ¿podría descender Gran Canaria al nivel 2 esta semana? Los expertos creen que aún es pronto para tener clara la determinación. “Si se sigue manteniendo el ritmo de descenso que ha habido en los últimos diez días, probablemente sí. No obstante, habrá que esperar hasta el jueves para analizar la evolución”, apunta la catedrática de la Ulpgc. Una opinión que secunda Sierra, al tener en cuenta que “no es la primera vez que se han registrado picos durante la pandemia”.

En el resto de islas, la situación se encuentra “estabilizada” y, a pesar de que el incremento de los contagios en El Hierro llevó al Gobierno a activar el semáforo ámbar en la isla el pasado viernes –dejando atrás el nivel 1–, no debe considerarse un hecho preocupante. “En las islas de menor dimensión, unos pocos casos llevan a un cambio de nivel, pero es muy fácil controlar en ellas la transmisión comunitaria del virus”, sostiene la integrante del Comité Científico.