Por segunda vez en menos de un año, el Recinto Ferial de Santa Cruz de Tenerife vuelve a protagonizar la lucha contra la pandemia. El espacio ubicado a las afueras de la capital tinerfeña ha dejado de ser un lugar de ocio y encuentro para amantes del Carnaval, la tecnología, las bodas o los coches antiguos para poner su granito de arena con el objetivo de frenar el avance del coronavirus. La Consejería de Sanidad ha levantado el campamento base de vacunación masiva en el equivalente a un cuarto del espacio de este recinto, de más de 3.000 metros cuadrados, en el que ha habilitado 20 puestos de vacunación con sus mesas, sus ordenadores y, sobre todo, sus vacunas.

Aunque por lo pronto solo tres están funcionando, el espacioso lugar promete ser uno de los puntos neurálgicos de esta campaña de vacunación, la más importante de las últimas décadas. En el día de ayer, el Recinto Ferial abrió sus puertas para recibir a personas de 60 a 69 años, que son uno de los grupos prioritarios en la actual estrategia de vacunación del Servicio Canario de la Salud (SCS) y del resto de España.

Julio Rodríguez, vacunado contra el coronavirus

Julio Rodríguez, vacunado contra el coronavirus Andrés Gutiérrez

“Hay más riesgo de que un coche me atropelle que de que me pase algo al vacunarme”

Julio Rodríguez - Vacunado

No es la primera vez que el Recinto Ferial da asistencia a la Consejería de Sanidad en esta pandemia. Sus altos techos y sus anchos pasillos también fueron elegidos para albergar un cribado masivo de la población que se realizó el pasado noviembre. Allí personas sanas de las zonas más afectadas de Tenerife durante la tercera ola acudieron en sus vehículos a hacerse pruebas de PCR, concretamente en este caso, la adscrita a las Zonas Básicas de Salud de Taco y La Cuesta en horario de mañana. De esa experiencia se detectaron 17 casos positivos, lo que supuso el 0,33% del total de muestras realizadas.

Antonia Santana, vacunada de 63 años

Antonia Santana, vacunada de 63 años Andrés Gutiérrez

“No noté gran cosa, es una sensación similar a cuando te ponen la vacuna de la gripe”

Antonia Santana - Vacunada

Algunos se acercan con algo de temor a los puntos de vacunación y así se lo trasladan al grupo de enfermeras para las que estos días el Recinto Ferial se convertirá en su nuevo centro de trabajo. Los sanitarios les proporcionan una información completa sobre la vacuna que van a recibir, lo que van a experimentar en las próximas horas y cuándo tendrá que volver a por su segunda dosis. “Puede darle algo de fiebre, dolor de cabeza y malestar general”, le explica una enfermera a Antonia Santana, de 63 años, que asiente sin rechistar.

Irene Marrero, vacunada de 67 años

Irene Marrero, vacunada de 67 años Andrés Gutiérrez

“Yo era reticente a la vacunación, pero ahora entiendo que es un deber cívico”

Irene Marrero - Vacunada

Menos de un segundo después la mujer ya está vacunada. “Ha sido muy rápido, casi no me he enterado”, señala risueña Santana, que no niega que acudió con algo de miedo. “Mi marido insistió mucho, pero dudaba por las noticias que llegaban sobre la relación de la vacuna de AstraZeneca con los trombos”, admite.

Durante el día, los enfermeros, que suministran vacunas de manera ininterrumpida en horarios de 12 horas, atendieron a 600 personas citadas. No obstante, a medida que se vaya agilizando la vacunación y se disponga de más productos sanitarios de este tipo, se podrá incrementar hasta llegar a citar a 4.000 personas al día. La mayoría de los citados en el día de ayer habían pedido vacunarse explícitamente. Es el caso Irene Marrero, de 67 años, que decidió llamar hace unos días al número habilitado para ello, el 012, para pedir cita.

José Carmelo Noda. Vacunado contra el coronavirus

José Carmelo Noda. Vacunado contra el coronavirus Andrés Gutiérrez

“Estoy muy contento de haber recibido mi pinchazo porque ya me hacía falta”

José Carmelo Noda - Vacunado

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“Me atendieron genial”, señala. Marrero también tenía algunas reticencias a la vacunación en general “debido a las contraindicaciones”. “Era de las que decía que mejor pasará el resto primero y luego ya me vacunaría yo”, explica. Sin embargo, en las últimas semanas se ha ido concienciando del “valor cívico” que tiene este acto, por lo que no se lo pensó más y tomó la decisión. “Una vez lo decidí ya no hubo marcha atrás, y la verdad es que estoy contentísima”, asegura.

A otros les resultó extraño que hubiera tan poca gente en el Recinto Ferial. “Yo me esperaba una cola enorme”, indica Julio Rodríguez que, a sus 63 años, asegura que llevaba días llamando al 012 para lograr una cita. “Me decían que no estaba en el sistema y que tenía que esperar”, afirma. Por eso, cuando por fin le dijeron que podía pasar a vacunarse, no se lo pensó dos veces. “No tenía ninguna duda, sé que vacunarse es la única manera de salir de esta situación”, sentencia.