La inmunoterapia, unida a la quimioterapia, promete ser el tratamiento que ponga freno al cáncer de mama más agresivo, el triple negativo. Sin embargo, los fármacos de este tipo que se han aprobado en todo el mundo aún no han conseguido el beneplácito de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps), en España, poniendo en riesgo la vida de miles de mujeres cuya esperanza de vida se acorta hasta los 13 o 15 meses desde que son diagnosticadas.

“Es un cáncer de rápido crecimiento, que aparece en mujeres de menos de 40 años, y que hasta el momento ha carecido de una terapia específica”, señala Josefina Cruz Jurado, oncóloga del Hospital Universitario de Canarias (HUC), que advierte que “podemos decir que, en mujeres por debajo de los 50 años, se detecta entre el 15 y el 20% de los casos y en las mujeres mayores de 65 es menor al 10%”. Sin embargo, el mayor problema de las pacientes de cáncer de mama triple negativo es que el tratamiento a día de hoy solo consiste en quimioterapia, lo que tan solo “puede frenar su avance un tiempo”. De hecho, lo normal es que la media de vida de estas mujeres no supere los 15 meses cuando ha metastatizado, al contrario que en otros cáncer de mama donde puede llegar a extenderse 10 años.

Cruz también es coordinadora del encuentro Solti Scientific Outreach Canarias 2021, que se celebró en el día de ayer de manera online, y en el que varios especialistas insistieron en la necesidad de que se aprueben cuanto antes estos fármacos de inmunoterapia, que al suministrarse junto a la quimioterapia, han demostrado ser efectivos en el 50% de las pacientes. “Los resultados son esperanzadores, dado que aumentan el número de personas que responden al tratamiento, por encima de las que lo hacen solo con quimio”, insiste la oncóloga. Estos productos sanitarios fueron aprobados en 2019, con carácter urgente, tanto por la agencia americana, Food Drug Administration (FDA), como por la Agencia Europea del Medicamento (EMA). Sin embargo, “en España los oncólogos estamos pendientes de que la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (Aemps) los apruebe para esta indicación y, por tanto, no podemos garantizar que todas las pacientes que se podrían beneficiar tengan acceso a ellos”, insistió Josefina Cruz durante el congreso.

En el encuentro también participó el jefe de Anatomía Patológica del HUC, Eduardo Salido, quien repasó las técnicas de laboratorio que ya están preparadas para administrar estos tratamientos. “Con la introducción de técnicas de inteligencia artificial en la medición de los linfocitos infiltrantes del tumor (también conocidos como TILS un biomarcador para la inmunoterapia) se puede aumentar la precisión y equipararla en todos los laboratorios del mundo”, señaló el investigador. No obstante, resaltó que “a nivel local no siempre hay los recursos necesarios para adquirir los reactivos que nos permiten identificar las dianas terapéuticas que luego se van a tratar con los nuevos fármacos aprobados”.

Como indicó Cruz Jurado, es hora de actuar porque el cáncer de mama se ha convertido en el más frecuente en la población mundial – por encima del de pulmón–, porque en Canarias más de 1.500 mujeres fueron diagnosticadas en 2020 con cáncer de mama –a pesar de la pandemia– y porque durante el confinamiento se redujo mucho la capacidad de diagnóstico temprano de esta patología. “Y sigue ahí, no es que durante este tiempo haya un 20% menos de cáncer de mama”, señaló la oncóloga, que sentenció, “tardaremos en ver el impacto de los confinamientos alrededor del mundo, pero es probable que ese parón tenga su reflejo en la mortalidad mundial en unos años”.