Tras descubrir que la vacunación contra la covid-19 en madres lactantes transmite los anticuerpos a los pequeños, se abre una puerta hacia la posibilidad de que sea la propia leche materna una protección natural para los niños, para los que no existe ninguna vacuna actualmente contra la infección de coronavirus. Aunque aún se debe estudiar más a fondo, estudios previos en otras enfermedades han demostrado que los anticuerpos transmitidos a través de la leche materna son capaces de neutralizar muchas infección,

La leche materna es un tesoro. Siempre lo ha sido. Pero con la pandemia, sus capacidades protectoras han ganado una relevancia especial. Lo hicieron esta semana, al demostrarse que también es capaz de transmitir anticuerpos contra el coronavirus a los lactantes de aquellas madres que se han vacunado frente al coronavirus. El hallazgo, constatado en un estudio realizado en el Hospital Universitario Nuestra Señora de la Candelaria, deja la puerta abierta hacia una posible protección de los más pequeños frente a la covid-19, una vacuna natural que podría suplir la circunstancia de que, por el momento, no existe más protección para ellos que la que generan de manera natural. En todo caso, “habrá que ver en estudios posteriores si también los protegen”, como señala Sabina Romero, investigadora principal del estudio.

No es un misterio que la leche materna tiene capacidad protectora. Además de células, proteínas, aminoácidos, azúcares, hormonas, factores de crecimiento y vitaminas, uno de sus componentes principales son las inmunoglobulinas. Estas células defensivas son las que protegen al bebé frente a las posibles infecciones que pueda desarrollar durante este periodo. Por esta razón, los expertos siempre han abogado por dar el pecho durante el mayor tiempo posible a los pequeños, incluso hasta los 2 años, dado que también contiene todos los nutrientes necesarios para su correcto crecimiento y desarrollo.

Sin embargo, hasta ahora no se sabía si ocurría lo mismo con las vacunas frente a la covid-19. “Se ha estudiado si las madres que daban a luz pasaban los anticuerpos y algunas fragmentos virales”, indica Romero, también jefa de neonatología del Hospital Universitario Nuestra Señora de La Candelaria, que afirma que por el momento “no se ha demostrado que la lactancia produzca una infección en los recién nacidos”.

“Igual que ocurre con otras infecciones, los anticuerpos que también se traspasan durante la lactancia, neutralizan la acción del virus”, matiza. De hecho, durante todo este tiempo las sociedades científicas han abogado porque se evite la separación de la madre con el recién nacido a pesar de que pudieran estar infectadas por covid-19, pues es una circunstancia que puede tener efectos negativos sobre el vínculo entre ambos con efectos a largo plazo.

Han participado en este estudio profesionales de los servicios de Pediatría, el Laboratorio de Análisis Clínicos y Microbiología y el servicio de Obstetricia-Ginecología del centro. Para Romero, la importancia de las conclusiones de este estudio radica en que después de meses de incertidumbre, hay evidencia científica para que las madres lactantes se puedan vacunar con normalidad. Pero también para incentivar a este colectivo a vacunarse contra la covid-19 al tiempo que se fomenta la lactancia.

Cabe recordar que son muy pocos los estudios relacionados con covid-19 y la lactancia o la gestación. De hecho, a día de hoy, la vacunación en gestantes no está contraindicada pero tampoco se recomienda, por lo que la responsabilidad de vacunar a una mujer embarazada queda en manos únicamente de ella. La evidencia actual es muy limitada, por eso, hasta el momento se ha desaconsejado su administración en la primera fase de la estrategia de vacunación. En caso de proceder a la misma, no solo deben analizarse previamente los riesgos y beneficios de la vacunación, sino que hay que notificarlo a las autoridades competentes para que realicen un seguimiento exhaustivo.

En el estudio de La Candelaria han participado 90 mujeres de una edad media de 36 años con 11 meses de media de lactancia, si bien 21 de ellas llevan más de dos años dando el pecho a sus hijos. “Es una muestra muy grande”, se congratula la investigadora, que incide en que “nos ha gustado encontrar madres voluntarias para el estudio”. Romero señala que continuará “el seguimiento a estas familias a los 6 meses de vacunación para comprobar la evolución de los anticuerpos en sangre y leche”, así como para comprobar si se han infectado de covid-19 durante ese tiempo. Todas las mujeres participantes eran sanitarias del centro hospitalario que habían sido vacunadas bien con la vacuna de Pfizer o con la de Moderna. Por el momento este estudio no tiene datos con respecto a la vacuna de AstraZeneca.

“La lactancia tiene muchos beneficios para los bebés y niños pequeños pero también para las madres”, insiste Romero. Sin embargo, y aunque el 95% de las mujeres que han dado a luz muestran su intención de amamantar a su bebé, Romero considera que “aún queda un trabajo por promover”. Porque ya se trata de difusión y divulgación de sus beneficios, sino de lograr que las condiciones de las madres sean favorables para poder hacerlo sin problema durante una larga temporada. Por esta razón, desde el Hospital de La Candelaria se ha habilitado una sala de lactancia para todas las madres, que está siendo realmente útil para las trabajadoras.