Francesc Boya (Les, Lérida, 1960) fue nombrado el 27 de octubre del año pasado secretario general para el Reto Demográfico. Este catalán que estudió Ciencias Políticas y domina cuatro lenguas (castellano, francés, catalán y aranés), cuenta con una amplia trayectoria trabajando por mejores oportunidades para las zonas rurales. Curtido en la política municipal, ya que fue concejal de su pueblo, Les, desde 1981 hasta 1999, dio el salto al Parlamento de Cataluña, donde fue diputado desde 1999 hasta 2010, antes de convertirse en jefe de la administración del Valle de Arán y en senador, cargos desde los que ha luchado por el mundo rural.

Por primera vez en una década Teruel no ha perdido población según las estadísticas oficiales. ¿Esto se interpreta como un cambio de tendencia gracias a las políticas que se han puesto en marcha o como una circunstancia puntual?

Todo tiene que ver. Entiendo que las decisiones que se han ido tomando, aunque sean modestas, tienen su influencia. Por otra parte, la pandemia ha sido un drama pero ha despertado un interés real por las zonas rurales. Eso se refleja también en algunas estadísticas, pues han aumentado las búsquedas de información para residir en zonas rurales. En los próximos meses habrá que conocer cuánta gente nueva se ha empadronado realmente en los municipios. Hace falta un análisis más detallado que aún no conocemos.

Lo que parece no revertir es la tendencia al envejecimiento. ¿Es este el mayor problema al que se enfrentan?

Que las personas vivan más años es una tendencia general de nuestra sociedad. Eso lo tenemos que asumir. Sin embargo, tenemos que conseguir los equilibrios generacionales que nos permitan tener una pirámide de población en crecimiento. El problema no es el envejecimiento, es la falta de jóvenes. Hace falta retener a esta población y generar oportunidades para que no se marchen.

La tormenta de nieve ha vuelto a evidenciar los problemas de comunicación de muchos municipios pequeños. ¿Falta inversión en mejorar las infraestructuras?

La respuesta territorial a algo como la tormenta es compleja. Son las comunidades y las diputaciones las que tienen que actuar, pues los municipios tienen una capacidad limitada. Sin embargo en los últimos años algunas localidades ya han tenido capacidad de tener un cierto equipamiento municipal. Nosotros estamos trabajando en una nueva ley, el estatuto de los pequeños municipios, que debería dar respuesta a estas cuestiones.

¿En qué consistirá esa norma para los pequeños municipios?

Queremos garantizar la capacidad de los pequeños pueblos para prestar sus servicios.

¿Será entonces una reforma del sistema de financiación municipal?

Tiene bastante que ver, pero también con la capacidad de los municipios para establecer convenios con instituciones como las diputaciones o las propias comunidades autónomas. Es cierto que el Estado en estos casos tiene que delegar los servicios de proximidad, por eso faltan mecanismo que nos permitan definir muy bien las competencias. Y reconocer que a veces por el tamaño o la estructura de estas localidades no pueden llegar a ofrecerlas.

¿Ya se está aplicando la Estrategia contra la despoblación?

Estamos tratando de definir una agenda común que recopile las acciones que se desarrollan desde la secretaría general de Reto Demográfico, el resto de ministerios y lo que se trabaja en las comunidades autónomas. Queremos que las acciones de unos y de otros sumen. Por eso hace falta conocer qué aspectos se pueden reforzar para garantizar nuestra capacidad de lucha.

¿Es real la voluntad europea de impulsar políticas contra la despoblación?

Es un avance muy importante. Se ha conseguido gracias al trabajo de las organizaciones empresariales y los parlamentarios europeos. El reglamento Feder ya considera la despoblación como una condición para los fondos. Necesitamos ese dinero para reequilibrar los territorios. Y además necesitamos invertirlo bien.

¿Se concretará finalmente esta legislatura una descentralización real de las inversiones públicas?

Los recursos europeos nos van a permitir realizar proyectos novedosos en muchos territorios. Desde la secretaría de Reto Demográfico vemos un potencial inversor muy alto que va a permitir impulsar la economía y generar una estructura territorial que sirva para retener el talento.

¿Y llegará algún ministerio a las zonas despobladas?

Se están haciendo algunas cosas. Poco a poco llegarán a zonas despobladas departamentos de diferentes ámbitos de la administración. Es verdad que es una política que hace falta continuar, hace falta distribuir los centros de decisión del Estado. No resulta fácil, pero las políticas para superar el reto demográfico no son a corto plazo. Tienen que superar las lógicas partidistas y en unos años se podrá ver que se genera una red, como sucede en Alemania, donde la distribución industrial y económica está articulada en todo el territorio.