“A ver si podemos escapar de esta”. Esta es una de las frases que más se escuchaban ayer entre los empresarios del sector de la restauración en Santa Cruz de Tenerife tras volver a abrir al público el interior de sus establecimientos. Lo hacían con alegría comedida, porque muchos apenas han obtenido ingresos en estas últimas semanas y porque temen que se vuelva a dar un paso atrás en la lucha contra el coronavirus Covid-19 en la Isla. “Si regresamos al semáforo rojo, no resistiremos y tendremos que cerrar”, decía también la mayoría. Tanto propietarios de los locales como clientes señalaban que ahora es “responsabilidad de todos que los contagios no se vuelvan a disparar”.

El Gobierno de Canarias decidió el sábado rebajar el nivel de alerta de Tenerife, dada la disminución de casos en la Isla, pasando del nivel 3 al 2, es decir, del semáforo rojo al amarillo, decisión que se hizo efectiva desde ayer lunes. Además de eliminarse el cierre perimetral para la entrada y salida de la Isla, de permitirse las visitas a hospitales y la práctica deportiva, aunque con limitaciones, también se ha ampliado el inicio del toque de queda, pasando de las 22:00 a las 23:00 horas, y se ha recuperado el servicio en el interior de los locales del sector de la restauración, pues hasta ahora solo podían atender a los clientes en las terrazas. En los establecimientos el aforo debe ser del 50% y en las terrazas, del 75%.

“A ver si podemos escapar de esta”

Precisamente, el sector de la restauración y la hostelería, uno de los más afectados por las restricciones del nivel 3, las cuales se establecieron hace un mes por parte del Ejecutivo, han lanzado en numerosas ocasiones un grito de socorro, asegurando que el 40% de los establecimientos no podrán “sobrevivir” a la crisis del Covid 19. Por eso ayer, celebraban, aunque con cautela, el regreso al nivel 2. Eso sí, siguen insistiendo en la necesidad de la puesta en marcha, de manera urgente, de un Plan de Rescate por parte del Ejecutivo, que consista en la tramitación de ayudas directas y rápidas, para “evitar la ruina”, pues las “restricciones se establecieron durante la campaña navideña”.

“Por fin comenzamos un lunes con una buena noticia, la de poder abrir al público el interior de nuestros locales. Han sido unas semanas muy duras, de incalculables pérdidas. Había días que no teníamos ni para cambiar 50 euros y la caja de una semana no nos daba ni para pagar los 150 euros que nos cobran desde la asesoría jurídica. Es cierto que las autorizaciones exprés que aprobó el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife nos permitieron, a los locales que solo teníamos barra o mesas dentro, colocar terrazas en la calzada de manera provisional y rápida, con la eliminación de aparcamientos, pero las condiciones meteorológicas no nos acompañaron. Hacía demasiado frío como para que la gente quisiera tomarse algo en una terraza. Con el regreso al nivel 2, estamos viendo luz al final del túnel, pero con precaución, porque tenemos miedo de volver a lo mismo. Entonces ya no resistiríamos”, cuentan Rosana Coello y Miguel Méndez, dueños del bar Las Raíces, en la calle Castellón de la Plana.

“A ver si podemos escapar de esta”

Estos cuentan que para la terraza provisional autorizada por el Consistorio chicharrero tuvieron que comprar unas sombrillas por 64 euros cada una, dinero que “ni siquiera hemos podido recuperar”. Por ello, confían en poder mantener dicha terraza durante más tiempo si el Ayuntamiento capitalino lo permite. Los propietarios del bar Las Raíces critican que el Gobierno de Canarias, al pasar la Isla a semáforo rojo, “castigara a este sector con medidas muy duras en medio de una campaña navideña y con una borrasca, cuando habíamos cumplido con todos los protocolos”. “Y es que ni se bajaron impuestos ni hemos visto ayudas algunas”, dicen.

Desde la Zumería Néctar, situada en la calle Ramón y Cajal, su dueño, Atanacio González, recibía ayer con entusiasmo a sus clientes. “A ver si podemos escapar de esta. Sé de muchos compañeros que tendrán que cerrar si no se aprueban unas ayudas urgentes. Nosotros sí teníamos terrazas, pero ha hecho bastante frío y, además, hay clientes que prefieren el interior”, indica González. Es el caso, por ejemplo, de Miguel Ángel Barrio, quien explica que a él siempre le gusta tomarse algo “dentro de la cafetería, es mucho más cómodo, más acogedor y más familiar”.

“A ver si podemos escapar de esta”

“Ya era hora”, manifiesta Manolo García, propietario del mítico Bar Imperial, situado en la avenida de la Asunción. Su local vuelve a estar lleno de vida y de bocadillos. “Lo hemos pasado mal. Cuando se anunciaron las nuevas medidas, el 16 de diciembre, tuvimos que cerrar, porque nosotros no tenemos terraza. En vísperas de Reyes, pudimos abrir gracias a la terraza exprés autorizada por el Ayuntamiento. Pero ha hecho mucho frío y las mesas eran pocas. Hemos tenido grandes pérdidas. Pero ya estamos aquí de nuevo, aunque parece que el Gobierno no mide con el mismo rasero a todas las Islas”, señala. García informa de que la intención del Imperial es pedir permiso al Consistorio chicharrero para mantener la terraza de manera permanente.

Gala Hernández y Jonathan Félix, clientes del Imperial, celebran que se hayan rebajado las restricciones y los establecimientos vuelvan a atender en el interior, “porque con la anterior situación era casi imposible encontrar una terraza en la que sentarte y tampoco apetecía con el frío”.

El bar Aurora, también situado en la avenida de la Asunción, tan solo podía despachar pedidos a domicilio, porque no disponía de terraza ni de espacio donde poder ubicarla, aunque fuese de manera provisional. “Volvemos a abrir con la esperanza de poder recuperarnos. La esperanza es lo único que nos queda”, dice su propietario, Ramón Martín, quien hace un llamamiento a la “responsabilidad por parte de todos para que los contagios no se disparen”. “Lo que debe hacer la administración es perseguir a los infractores, no es justo que nos metan a todos en un mismo saco, añade Martín.

El Bodegón El Puntero, en la calle San Clemente, es otro de los establecimientos que tuvo que cerrar sus puertas durante el nivel 3 por no tener terraza. “Regresamos con muchas ganas y con alegría porque ya se puede atender en el interior de los locales, y porque el toque de queda pasa de 22:00 a 23:00 horas. Pero acumulamos muchas pérdidas y va a ser difícil recuperarnos. Si volvemos al semáforo rojo, tendremos que cerrar”, cuenta Seki Encarnación, trabajador de este conocido restaurante.

Ayudas

Desde la Asociación de Empresarios de Restauración y Ocio (AERO), su presidente, Ramón Fariña, ha manifestado que para que el sector pueda recuperarse, el Gobierno canario debe aprobar de manera inmediata ayudas. “Hemos perdido el mes de mayor facturación. Nuestra situación no se puede comparar con la del resto de las Islas”, añade.

Lo mismo dice Abbas Moujir, secretario general de la Federación de Áreas Urbanas de Canarias (Fauca), quien señala que ahora solo queda esperar a que “lleguen por fin las ayudas prometidas”. Y, eso sí, agrega, “todos debemos ser responsables para evitar volver a la situación anterior”. Y es que algunos negocios ya han tenido que tirar la toalla, como es el caso, por ejemplo, de la mítica cafetería Manhattan, en la avenida de Anaga, que ha cerrado tras casi medio siglo de actividad.