Más de 285 millones de personas ciegas de todo el mundo reivindican con motivo del Día Mundial del Braille, que se conmemora el 4 de enero, su derecho a acceder a la lectura en este formato, así como a poder utilizar bienes y servicios rotulados, y especialmente en estos momentos de pandemia, con garantías suficientes que permitan su autonomía personal y seguridad en los consumos.

Con motivo de este día mundial, proclamado por la ONU en 2019 en coincidencia con la fecha de nacimiento de Louis Braille, creador de este sistema de lectoescritura, la ONCE, junto a la Unión Mundial de Ciegos, insta a todos los países a que ratifiquen y apliquen el Tratado de Marrakech que permite la distribución de material en braille y otros medios de lectura accesibles, sin el riesgo de infringir los derechos de autor.

El acceso a la información y a publicaciones en formatos accesibles es esencial para las personas ciegas o deficientes visuales, dado que es su puerta a la educación y a un mundo de oportunidades. Y lo mismo ocurre con la rotulación de bienes y servicios, que permiten a una persona ciega ser autónoma.

Es esencial para la alfabetización y el aprendizaje permanente de las personas ciegas, para su libertad de expresión y opinión, así como para su inclusión social, según señala la Unión Mundial de Ciegos. Una aseveración que está en consonancia con los artículos 21 y 24 de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 4, que se centra en la calidad inclusiva y equitativa de la educación y la promoción de oportunidades de aprendizaje permanente para todos.

La ONCE confía en otros países sigan el ejemplo de España, que en octubre de 2019 fue el primero de la Unión Europea que, a través de la ONCE, materializó el Tratado de Marrakech.

Desde la ONCE se impulsa el uso del Braille con el objetivo de que los afiliados a la organización y el resto de la ciudadanía puedan conocer y disfrutar de este código de lectoescritura desde todos sus ámbitos: el educativo, el cultural, el uso del braille en la vida cotidiana, en el ocio y en muchas otras vertientes.

El conocimiento y el uso del Braille han entrado en universidades, bibliotecas públicas, restaurantes y en la sanidad, y está presente en envases de productos, botoneras de ascensor, entre otros, con lo que supone para la mejora de la vida cotidiana de las personas ciegas o con discapacidad visual.

En este contexto, hay que destacar la llamada Comisión Braille Española, un órgano de la ONCE que ostenta la autoridad en España para la fijación de normas de uso y desarrollo del sistema Braille de lectoescritura, así como la simbología en relieve y color aplicable a láminas o cualquier producto utilizable por las personas ciegas.